Crónicas

VISTEAR

En los “duelos criollos” se enfrentaban dos hombres armados sólo con cuchillo (algunos de grandes dimensiones, que se llamaban “facón”) y para salir con vida de estos trances, no sólo era necesario tener valor, agilidad y destreza en el manejo del arma, sino que era fundamental “el visteo”: una capacidad adquirida tras largas prácticas, que permitía al duelista, anticiparse a los movimientos del adversario. Un ligero movimiento de ojos, un bajar de hombros o un paso a destiempo, eran suficientes para adivinar lo que se venía y contrarrestarlo. El arma firmemente tomada, el brazo desarmado envuelto en su poncho y la mirada fija en el oponente, era la posición del duelista que a la postre, vencerá en el lance. Y era tan importante saber “vistear”, que desde niños, nuestros hombres de campo dedicaban largas horas a la práctica de esta habilidad. Armados con cuchillos de madera, eran el orgullo de…
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VIZCACHERAS

Uno de los mayores peligros para los jinetes que cruzaban los campos, eran las “vizcacheras”, agrupación de cuevas donde vive o había vivido una colonia de vizcachas. Este mamífero roedor era muy abundante en antiguamente, pero ha ido desapareciendo debido a la caza que se practica con él, debido a la utilidad de su carne y su piel y a que ha sido tenazmente perseguido por ser una verdadera plaga para los sembrados. Cuando el gaucho “paraba rodeo” o se dedicaba a bolear avestruces, estaba expuesto a que su caballo rodara y hasta se “voleara” (darse vuelta para atrás y caer), porque había metido sus patas delanteras en alguna cueva de vizcachas, accidente que podía provocarle algún hueso roto a él y el sacrificio de su montado, si éste resultaba con alguna quebradura y en el peor de los casos la muerte.  

VOCABULARIO DE LOS ABORÍGENES PAMPÁSICOS

Material extraído de la obra “Caciques y capitanejos de la Historia Argentina”, de Guillermo Alfredo Terrera) Aluminé, que reluce, reluciente Antú, el sol Arrayán, árbol del mirto Antucurá, piedra del sol Auca-Mahulda, sierra del bagual Auquincó, agua que suena, que hace ruido Boro, hueso Cahuelo, caballo Casuhatí, montaña alta Catánlil, peñasco agujereado Cauque, pejerrey de agua dulce Clé, estar Có, agua, aguada Coligüe, caña maciza Cona, guerrero, soldado Curacó, agua de la piedra Curamalal, corral de piedra Curumalal, corral negro Curumamul, árbol o monte negro Cutralcó, agua de fuego Cuyu, arena, arenal Chacha, padre Chachalué, lugar donde vive el padre Chaquira, collar de vidrios o abalorios Chapad, pantano Chapalear, agitar el agua Chapaleo, agua barrosa, pantano Chapotiar, jugar con el agua, moverla, salpicar Chacal, arbusto del sur, semejante al espinillo. Chechehet, indio puro, sin mezclas, así se denomina al pampa. Chical, chañar Chillán, ensillar el caballo Chicalcó, aguada del chañar…
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Volear el anca

“Voltear el anca” es uno de los modismos más simples del habla gauchesca en la República Argentina. Significa dar media vuelta, girando rápidamente sobre uno o los dos pies, de modo que la parte delantera del cuerpo, quede donde antes estaba la trasera, identificada como el “anca”, así llamada  por el hombre de campo esta parte de la anatomía humana. Como otros muchos giros comunes en la campaña del siglo XVIII, este también se originó en uno de los movimientos que practicaba el gaucho para subir a su caballo: “voleaban” la pierna para montar de un salto y a la inversa, “voleaban el anca” para descabalgar. Con los caballos que se usaban en aquellos tiempos, redomones con frecuencia, estos dos movimientos, requerían agilidad y rapidez ya que en ambos casos, el jinete describe en el aire, una media vuelta exacta para quedar en posición opuesta a la que tenía inicialmente….
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VUELVEN LOS JESUITAS (14/08/1814)

A CUATRO DECADAS DE SU EXTINCION, EL PAPA RESTABLECIÓ LA ORDEN DE LOS JESUITAS. El 14 de agosto de 1814, el mundo católico festejó el restablecimiento de la orden de los jesuítas, suprimida por un breve papal en 1773. La trascendental medida  es una de las primeras tomadas por Pío VII a su regreso del exilio al que Napoleón lo había condenado. Arzobispos y obispos de todo el orden cristiano reclamaron al Pontífice que terminara con la absurda situación de que la Iglesia se viera privada de tan excelentes colaboradores que, por otra parte, eran apreciados como educadores y científicos por no católicos, en especial la Rusia ortodoxa, Prusia e Inglaterra. La Compañía de Jesús, educadora de las clases dirigentes europeas y propulsora de las misiones  en América y Oriente, fue perseguida con saña por las  monarquías borbónicas de España, Francia, Portugal, Nápoles y Parma. La expulsaron progresivamente de sus…
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YACARÉ

YACARÉ. Denomínase así al reptil acuático, más pequeño que el cocodrilo, que habita en los ríos Paraná, Paraguay y Uruguay y en los del Brasil. su longitud oscila entre los dos y los seis metros; su piel se utiliza para hacer carteras, valijas, zapatos, etc.; en la medicina primitiva, en uso aún hoy en día, empleando la grasa del yacaré para aliviar los dolores reumáticos y musculares. Debido a la temprana aparición del yacaré en los ríos argentinos, su nombre designa con frecuencia lugares, en especial en las provincias mesopotámicas de Corrientes y Entre Ríos.

YACIMIENTOS PETROLÍFEROS FISCALES (Y.P.F.) (03/06/1922)

YACIMIENTOS PETROLÍFEROS FISCALES (Y.P.F.). Se creó la Dirección General de Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF), la primera empresa petrolera estatal del mundo. El presidente HIPÓLITO YRIGOYEN firmó el decreto de creación de YPF, Yacimientos Petrolíferos Fiscales, el organismo destinado a controlar la explotación y desarrollo de los yacimientos de petróleos argentinos. La historia había comenzado en Comodoro Rivadavia, en diciembre de 1907, cuando un equipo de hombres que realizaba perforaciones en busca de agua, encontró petróleo a 539 metros de profundidad. Durante los dos años siguientes se perforaron siete pozos productivos y el presidente ROQUE SÁENZ PEÑA rechazó una oferta de Rockefeller para financiar la explotación. En 1910 se fundó la Dirección General de Explotación del Petróleo de Comodoro Rivadavia, que fue el primer organismo estatal destinado a la obtención del combustible. Hacia 1922 ya se habían perforado más de cien pozos en la región, se realizaron los primeros intentos de…
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YAGUARETÉ

YAGUARETÉ. Denominación general del tigre argentino. En la literatura misionera de Corrientes, Misiones y Paraguay, figura como “yaguareté-abá”. El yaguareté aparece en la literatura del siglo XIX, como por ejemplo en el relato que DOMINGO FAUSTINO SARMIENTO hizo del ataque de este animal a FACUNDO QUIROGA y en el relato de DARWIN del episodio trágico del yaguareté que entraba a la iglesia en Santa Fe.

Yaguareté

“Yaguar” o “jaguar” es el nombre guaraní del tigre americano. El sufijo “eté” en esa lengua es aumentativo, de donde “yaguareté” significa “tigre grande” o “el más grande de los tigres”. De este modo,  diferencian el “jaguar” de otros felinos autóctonos de Sudamérica (gato montés, onza, ocelote, puma, tigrillo, etc.),  que pueden parecérsele en el color de la piel o en las costumbres, pero que jamás alcanzan el tamaño ni tienen la sanguinaria bravura que hace del “yagureté” el más temible de los carniceros. El “yturunco” y el “capiango” son también jaguares, pero éstos pertenecen al mundo de la leyenda y la superstición, pues se cuenta en los fogones, que se trata de hombres, que por un sortilegio mágico se convierten en tigres y salen a cazar.

Yapa

Pocos vocablos de las lenguas vernáculas argentinas, han alcanzado tanta popularidad como “yapa”, palabra quichua que significa añadidura, agregado, aditamento, es decir, porción de algo que va demás o que excede la totalidad de algo. En los almacenes de campo de la República Argentina del siglo XVIII, como en los comercios urbanos, era norma habitual, la de tener a mano una lata con galletitas o un frasco con caramelos, destinados exclusivamente a satisfacer el reclamo de “la yapa”, formulado por las criaturas, después de haber efectuado una compra. En nuestros tiempos, no es raro escuchar algún imperativo “déme la yapa” o el voluntario “esto va de yapa”, con que los comerciantes se refieren al regalo que le hacen a sus buenos clientes, a los que gastan generosamente. En otro orden, “yapa” es también la parte del lazo que va junto a la argolla, donde se cierra “la armada”, parte que,…
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Yegua madrina

Cada tropilla de caballos o manada de vacunos, aceptaba sumisamente la presencia de una guía entre ellos. Era un animal de pelo o colores distintos al de la generalidad, que llevaba pendiente de su cuello una campanita de metal,  a cuyo son, todos la seguían mansamente.

Yunta

En la antigüa campaña argentina, la “yunta” (par de algo), era una rastra o hebilla simple, que se hacía con dos patacones unidos por su parte central a los extremos de una traba o cadena metálica de determinada longitud. El “patacón” o “real de a ocho”,  era una moneda antigüa acuñada en plata novecientos que tenía un gran tamaño (3 centímetros de diámetro). Se usaban una, dos y hasta tres “yuntas”, según fueran las posibilidades de cada uno. Los hombres ricos solían reemplazar los “patacones” por “onzas” y otras monedas de oro, que circulaban en aquellos para exhibir su importancia y riqueza. El mismo nombre de “yunta” se aplicaba a la pareja de jinetes o peones que trabajaban juntos y en forma coordinada, en los apartes de hacienda.

Zapucay

En el noreste argentino, principalmente en la provincia de Corrientes, ya sea en el trabajo, en las fiestas populares o en otras oportunidades que lo hacen propicio, la gente de campo suele dar salida a sus buenos estados de ánimo, por medio de un grito sostenido y de tonos cambiantes, un verdadero alarido al que se lo llama “zapucay”. Un desahogo que se ha convertido en característica de ese pueblo, descendiente de los guaraníes, que juegan su honor y valía, compitiendo para dirimir quien lanza un “zapucay” más vibrante, sostenido y modulado.

Zupay

“Zupay” o “Supay” es el nombre autóctono que se usaba y se usa actualmente en la Rpública Argentina, para nombrar al diablo; el “mandinga” clásico de otras regiones o el “gualichu” o “huecuvu” de los aborígenes pampas y luego de los araucanos.