UNA BATALLA CAMPAL EN EL TEATRO DE LA RANCHERÍA (1810)

Criollos y españoles y simpatizantes, se trenzaron en una feroz pelea durante la presentación de un espectáculo en el Teatro de La Ranchería ofrecido al pueblo de Buenos Aires, pocos días antes de que estallara la Revolución que fue el primer paso dado para declarar a las Provincias Unidas, libre del «yugo español» en 1810 (ver Teatro de La Ranchería).

Unos días antes del 25 de Mayo de 1810, se brindó en el único teatro existente en Buenos Aires, un espectáculo teatral llamado “Roma salvada” el que en la trama de su argumentación enfrentaba en la ficción a la gente con las autoridades legales constituidas. De antemano se sabía que habría problemas por el tema de la obra.

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Una carta de BUENAVENTURA ARZAC presente en esa ocasión a un amigo, nos cuenta lo que pasó: “Apenas comenzó la tragedia se vino abajo el teatro de vivas y aplausos, y los oidores Reyes y Caspe que entraban a su palco, se pusieron el sombrero como despreciando al pueblo. Los gritos ¡Abajo el sombrero! y de ¡Afuera! ¡Afuera! atronaron la sala. Los oidores presentes se retiraron de la Sala y poco después, MORANTE recitó aquellos hermosos versos de «Roma Salvada», que en esas jornadas de Mayo de 1810 sonaban de manera harto significativa:

Entre regir al mundo o ser esclavos
Elegid, vencedores de la tierra!
gloria de Roma, majestad herida!
de tu sepulcro al pie, patria, despierta!

¡Para qué! Se armó una batahola fenomenal, aplausos, vivas, golpes. VIAMONTE se paró sobre su asiento y gritó: ¡Viva Buenos Aires libre!… pero al mismo tiempo del banco de los “goditos” salió un silbido. Juan José furioso, creyó que OCHOTECO se había reído de él. Con el buen genio y la amabilidad que tú le conoces, saltó sobre él, y en un pestañear de ojos le tiró un bastonazo a la cabeza que le echó al suelo el sombrero y le dio en la frente… Yo agarré a ARTEAGA por el cuello y lo doblé sobre el banco; a manotadas, los echamos a todos afuera, y nos quedamos dueños del teatro, que se llenó al momento de patricios sin entrada”.

Un relato como éste muestra con más claridad que un tratado de historia,  cuál era el clima que se vivía en Buenos Aires en el año 1810 y un dato interesante para interpretar las características del Buenos Aires del año 1810 es que por ese entonces, habitaban la ciudad 9.600 personas de origen africano sobre una población total de 22.793 habitantes. Para esa misma época, en otras ciudades como Tucumán, la población de color ascendía al 64 % del total.

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