LA CASA DE COMEDIA O TEATRO DE LA RANCHERÍA (17/09/1783)

La Casa de Comedia o Teatro de La Ranchería fue la primera sala teatral que tuvo Buenos Aires. El 17 de setiembre de 1783, el Cabildo de Buenos Aires autorizó al Virrey VÉRTIZ Y SALCEDO para que abriera un Teatro en la ciudad, dando curso a una solicitud del vecino FRANCISCO VELARDE. Se llamó “La Ranchería” (imagen) y estaba ubicado en la actual esquina de Perú y Alsina, junto a las antigüas “rancherías” de los jesuitas, muy cerca de la Plaza Mayor. El Cabildo advirtió que no había impedimento para la inauguración, si se respetaban las normas seguidas en España y otros virreinatos, referidas a la censura previa y a la prohibición de la mezcla de sexos.

Imagen relacionada

Tenía palcos y cazuelas para las mujeres. Según un inventario realizado en junio de 1792, contaba con más de mil piezas de repertorio, entre ellas, 380 comedias sueltas, 123 sainetes sueltos, 49 tonadillas generales, 47 tonadillas a dúo, 99 tonadillas a solo, música de la .comedia Las armas die la hermosura, 14 sinfonías, 2 zarzuelas, etc. Era Director de este coliseo el maestro Antonio Aranaz, contratado especialmente en España para «enseñar a cantar, así todas las tonadillas como las músicas de comedias, sainetes, etc., y componer las músicas de todas las letras que se ofrezcan». La orquesta estaba compuesta por 4 violines, 1 bajón, 2 oboes y 2 trompas.

Aunque ya se habían realizado espectáculos de comedias en años anteriores, éste fue el primer edificio destinado exclusivamente al Teatro. Se trataba de un enorme galpón de madera y paja que formaba parte del Colegio de San Ignacio. Las leyes y los prejuicios de la época consideraban como infames a los intérpretes profesionales en general y especialmente a las actrices que se exhibían en un lugar público y alternaban en la interpretación con los hombres. Por eso, en los primeros elencos de la Ranchería no figuraban mujeres y los papeles femeninos eran cubiertos por actores. Hubo incluso un fraile que condenó desde el púlpito la representación de comedias, considerándolas inmorales y amenazó con la excomunión a los actores, los espectadores y las autoridades que las permitían. Sin embargo, la presencia de la mujer resultaba un condimento imprescindible para el público y por esta razón, el primer empresario decidió contratar una actriz de la ciudad de Potosí. VÉRTIZ, considerado un virrey progresista, apoyó la creación del teatro con un doble fin: brindar entretenimiento a la población y recaudar fondos para el sostenimiento de la Casa de Niños Expósitos, que él mismo había fundado. Pero como los fondos recaudados no eran suficientes, decidió arrendar la sala para la realización de bailes de máscaras. Los bailes fueron mucho más criticados y en la noche del 15 de agosto de 1792, cuando un cohete volador disparado desde la iglesia de San Juan Bautista, cayó sobre su techo de paja, incendiándolo y causando la destrucción total La Ranchería, algunos sectores consideraron que el triste fin era un castigo divino.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.