URQUIZA DEJA DE SER ROSISTA (1847)

JUSTO JOSÉ DE URQUIZA, gobernador de Entre Ríos, que durante más de 16 años había sido partidario acérrimo de JUAN MANUEL DE ROSAS y participado como tal en todos lo sucesos que ensombrecieron esa época nefasta, no se alejó de su amigo por un problema de conciencia o en un arranque de honestidad. Muchas fueron las razones que tuvo para ir elaborando a lo largo de muchos años, el plan que había urdido para distanciarse de él y con el tiempo, cuando las condiciones fueran propicias, derrocarlo.

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Parece ser que la cosa tuvo su origen en las desaveniencias y en la rivalidad manifiesta que existía entre URQUIZA y ECHAGÜE, el Gobernador de Santa Fe que respondía ciegamente a la política de ROSAS y que recibía de éste, las muestras de un especial afecto y confianza, cosa que URQUIZA, un hombre que gozaba de un enorme prestigio tanto en el bando federal, como entre los unitarios, por sus excelentes dotes de gobernador y de militar, no podía aceptar.

En 1847 URQUIZA, pensando que así lograría descreditar a su enemigo,  formuló una larga serie de cargos contra ECHAGÜE, sin advertir (o quizás a sabiendas), que al hacerlo, estaba criticando tangencialmente los procederes de ROSAS  y eso hizo que desde entonces, éste comprendiera que el gobernador de Entre Ríos, no era de su entera confianza, y que podía constituirse en un enemigo más peligroso que todos los unitarios juntos.

El descontento de URQUIZA contra ROSAS llegó al límite cuando éste último desaprobó el Tratado de Alcaraz que firmara con el gobernador de Corrientes, el general JOAQUÍN DE MADARIAGA el 17 de agosto de 1846;  un gesto que URQUIZA consideró era un grave desaire personal, pero  que soportó sin protestar, aunque colmó su paciencia. A partir de ese momento fue definitiva su decisión de esperar la oportunidad para volverse contra ROSAS.

Hubo también otras causas que paralelamente aportaron lo suyo para que URQUIZA se separara de ROSAS y tratara de derrocarlo. Una de ellas, muy principal,  era de carácter económico y se refería a dos medidas que afectaban la soberanía y el futuro desarrollo de las provincias, pero especialmente a Entre Ríos. La primera era que luego de haber dispuesto la circulación del papel moneda inconvertible emitido por Buenos Aires, ROSAS había prohibido la acuñación de toda clase de moneda metálica a las provincias, lo que ahogaba sus economías. La otra era que, por temor a posibles revueltas, había prohibido la fabricación de pólvora y como ésta era un elemento indispensable para la extracción de la cal, tal prohibición afectaba seriamente una de las principales industrias de Entre Ríos.

Ya en 1845 Urquiza entró en tratos secretos con Francia, Brasil, Inglaterra, FRUCTUOSO RIVERA y los unitarios asilados en el Uruguay. Cuando se filtraron estas negociaciones, URQUIZA, considerando que todavía no había llegado el momento y que no quería emprender acción alguna, sin tener la seguridad del éxito, se apresuró a formular nuevas manifestaciones de adhesión a ROSAS, simulando que se trataba de simples intentos de enemigos de ROSAS, que él había rechazado enfáticamente. Al mismo tiempo ANDRÉS LAMAS, representante oriental en Río de Janeiro, realizaba una campaña en Brasil, tratando de que ese país, se pronunciara contra ROSAS, asegurando que llegado el momento, se obtendría el apoyo de URQUIZA.

Ya estamos a fines de 1850, y en Entre Ríos bajo la administración de URQUIZA se habían realizado grandes progresos  en la educación pública  y el periodismo, cuyos representantes gozaban de bastante libertad, criticaban cada vez más abiertamente el régimen rosista. En los primeros días de enero de 1851, el diario “La Regeneración” de Concepción del Uruguay, publicó un artículo en el que anunciaba que en ese año ería el de la tan ansiada organizazión nacional. Inmediatamente desde Buenos Aires se formularon protestas por tal artículo, pero el Gobernador respondió que él no podía tomar ninguna medida. Que en su provincia había libertad de prensa. Este espisodio confirmó todas las sospechas que en el bando rosista se tenían desde tiempo atrás, sobre la fidelidad de URQUIZA

Fue entonces, que llegado el 1º de mayo de 1851, URQUIZA, anudados satisfactoriamente los acuerdos que había establecido con Brasil, Francia, Rivera y los unitarios exiliados, considerando que ya había llegado esa ocasión favorable que aguardaba, dictó, en su carácter de Gobernador de Entre Ríos, su Pronunciamiento oficial en contra de ROSAS, retirándole la potestad de la representación de todas las provincias en el exterior, como ya lo habían hecho todas las otras. Por último, el 25 de mayo, URQUIZA dirigió una proclama a los pueblos de toda la Confederación, solicitándoles que le retiraran su apoyo a ROSAS, cosa que no logró porque, salvo Corrientes que se adhirió al pedido, ninguna otra provincia lo hizo.

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