LA CASA DE LOS LEONES (1880)

La llamada Casa de los Leones, es una casa que está ubicada en el Barrio Barracas, en la esquina formada por las actuales calles José Hernández y Luis María Campos, cuya construcción fue encargada por un  empresario italiano que a poco de mudarse en ella con su familia, desapareció, se dice que para no ser apresado por un desfalco que habría cometido. Su fama y razón para que figure como figura en la historia de la ciudad de Buenos Aires, se debe a una fantasía, creada por algún avispado cronista que quiso dotar al Barrio de Barracas, con un halo de misterio, amor y tragedia para hacerlo más atractivo

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La mansión, luego de permanecer abandonada durante algunos años, en 1880, fue adquirida por EUSTOQUIO DÍAZ VÉLEZ, un acaudalado terrateniente que  decidió vivir en el barrio de Barracas, más precisamente en la calle larga (como se conocía a la actual avenida Montes de Oca), aduciendo que como él viajaba constantemente a sus estancias en el sur, la cercanía de esa casa al puente Gálvez, hoy puente Pueyrredón, el único que cruzaba el riachuelo, le facilitaba el viaje. Por otro lado, en esa época ese barrio se caracterizaba por albergar importantes casas-quintas.

Barracas, era un barrio del sur de la ciudad que se caracterizaba en la historia por las” barracas” en donde se trabajaba las carnes y cueros durante el siglo XIX; también por allí pasaba uno de los caminos más importantes que iban al puerto del Riachuelo, la llamada “calle larga”, hoy bautizado como Montes de Oca. Fue el Barrio donde en el siglo XX,  asentaron sus fábricas empresas alimenticias como Canale, Bagley y Águila y que hoy copan este espacio importantes imprentas del país.

Por la avenida Montes de Oca, vía que atraviesa el Barrio de norte a sur, viven lugares con historias y leyendas, desde la antigua iglesia de Santa Lucía hasta la iglesia de Santa Felicitas, que cuenta la legendaria historia de FELICITAS GUERRERO y la ex casa cuna, actual “Hospital del niños Pedro Elizalde”

Y si bien la leyenda de Felicitas es la más conocida, cuando se habla de ese Barrio, viejos vecinos siguen alimentando una historia que no tiene absolutamente ningún viso de realidad. Los dichos que aseguran que en esa casa, donde tenían tres leones para cuidarla de los malechores, una hija del matrimonio DÍAZ VÉLEZ se suicidó luego de que su novio fuera devorado por uno de esos leones, son totalmente falsos, pues el matrimonio DÍAZ VÉLEZ –JOSEFA CANO DÍAZ VÉLEZ (sobrina de él ya que era hija de una hermana suya), no tuvo hijas (solo tuvo dos hijos) y en esa quinta jamás hubo leones.

Lo que si es cierto, es que EUSTOQUIO DÍAZ VÉLEZ, era hijo del general EUSTOQUIO ANTONIO DÍAZ VÉLEZ (1782-1856)  y de MARÍA DEL CARMEN GUERRERO Y OBARRIO, un hombre que luchó en las invasiones inglesas y en las guerras de la independencia lo que le valió ascensos hasta llegar a ser el segundo del general MANUEL BELGRANO en el Ejército del Norte y fue quien sostuvo la bandera Argentina, mientras BELGRANO le juraba fidelidad. Don EUSTOQUIO (hijo), era por herencia, uno de los hombres más ricos de mediados y fines del siglo XIX. Su fortuna era comparable a la de los ANCHORENA, los ÁLZAGA, los GUERRERO y otras familias encumbradas de la ciudad. La fortuna de DÍAZ VÉLEZ radicaba principalmente en las grandes extensiones de tierras que tenía en las costas del sur de la provincia de Buenos Aires. Sus estancias y actividad ganadera le redituaban importantes ingresos que lo colocaban en las altas esferas de la sociedad porteña. La ciudad de Necochea y sus alrededores se encuentra hoy en esas tierras que pertenecieron a su familia y que las donaron para fundar ese partido costero.

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Además de terrateniente también fue dos veces presidente del club “El Progreso”, un ambiente de elite donde los políticos, ciudadanos y empresarios de importancia se reunían para hacer sociales, para que surgieran importantes negocios y se tomaran decisiones políticas para el país.

La casa que comprara en 1880, don EUSTOQUIO, fue transformándose poco a poco y mediante mucho trabajo, ingenio y buen gusto, en una magnífica residencia, en una de las quintas más hermosas de la Avenida Montes de Oca, una espléndida muestra de la arquitectura francesa, rodeada de hermosos parques y jardines, identificada hoy como el “Palacio Díaz Vélez”, aunque se la siga llamando “la casa de los leones” y atribuyéndole una historia que no fue, por la hermosa escultura que adorna su Parque (imagen), causante inocente quizás de esa leyenda.

Hoy funciona allí la Asociación VITRA «Fundación para Vivienda y Trabajo para el Lisiado Grave», ocupando esa propiedad,  orgullo de nuestro pasado, que aguarda la reacción de las autoridades para que se la repare y se la preserve.

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