EL REMINGTON

Al referirse a las innovaciones realizadas por Sarmiento en el Ejército de línea dice Leopoldo Lugones: «Para el armamento de tierra introdujo el Rémington, elemento de combate que iba a suprimir, con la superioridad incuestionable del ejército de linea, los alzamientos campales de la guerra civil y las invasiones de los indios». Es lo que sucedió efectivamente con la adopción del arma mencionada, la cual había sido ofrecida al ministro de Guerra y Marina, eñ julio de 1870, por CARLOS KIRSCHBAUM, agente para el Río de la Plata de la casa Remington.  Hasta entonces la infantería de línea había combatido con el fusil de retrocarga Enfield Sinder, de origen británico, una de cuyas últimas adquisiciones fue la realizada en 1869 por el capitán de marina Tomás J. Page.

El Remington era un fusil de un solo tiro, que se cargaba por la culata (de retrocarga), patentado en 1870 por PHILO REMINGTON. Se trataba de un arma de muy sencillo manejo en lo que respecta a su mecanismo de cierre, que era del sistema denominado de “bloque y a rotación retrógrada” y había sido perfeccionado en los Estados Unidos al término de la guerra de Secesión.

De acuerdo con los testimonios del general IGNACIO HAMILTON FOTHERINGHAM y del teniente JORGE REYES, el ministro Gainza entregó los pri­meros Remington en Paraná, en noviembre de 1873, a los efectivos de su mando y fueron empleados  por primera vez en la batalla de Don Gonzalo, semanas después (09/12/1873). «Con semejante arma el éxito estaba asegurado», comenta FOTHERINGHAM en su libro·”Recuerdos de soldado”. El nuevo fusil será también decisivo en la represión del levantamiento mitrista de setiembre de 1874.

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