EL FUEGO ETERNO DEL GAUCHO

Como para mantener permanentemente encendido el fuego en el rancho, habría sido necesario que alguien estuviera vigilándolo noche y día, el gaucho, cinchándolo con su caballo, metía un gran tronco entero por una abertura del rancho o puerta de la cocina en las estancias si el fogón estaba allí (A), dejando un extremo del tronco sobre el fogón armado en su interior.

Prendía fuego entonces a semejante “astilla” y ésta duraba varios días encendida. Bastaba que cada madrugada, alguien diera unos golpes con el lomo de su cuchillo en el tronco, para que de inmediato, se reencendiera y algunas brasas, suficientes para calentar el agua para el mate, caían sobre el fogón (ver El rancho, la vivienda del gaucho).

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