LA MAZORCA (1833)

LA MAZORCA. Nombre popular que designaba a la “Sociedad Popular Restauradora”, organización política inspirada por ENCARNACIÓN EZCURRA, esposa de JUAN MANUEL DE ROSAS y usada por éste para doblegar a sus enemigos y mantener a su gobierno en el poder. Fundada en 1833 durante el gobierno de JUAN RAMÓN BALCARCE por ciudadanos interesados en devolver el poder a Rosas; surgió de discrepancias irreconciliables entre grupos federales, pero en la práctica se aplicó especialmente contra los “salvajes unitarios”, tal como se describía a sus adversar políticos. Entre los primeros miembros de esta sociedad en Buenos Aires se encontraban el coronel PEDRO BURGOS, que fue su primer presidente, JULIÁN G. SALOMÓN, otros de sus presidentes y cuyo hermano había sido muerto por unitarios, doña Encarnación Ezcurra de Rosas, protectora de los intereses de su esposo durante las ausencias de éste durante su Campaña al Desierto (y según algunos de sus contemporáneos, la verdadera organizadora de esta Sociedad a la que manejaba con férrea decisión), los padres de ésta y otros ciudadanos porteños igualmente responsables. Su símbolo era una mazorca de maíz (con sus granos o componentes todos unidos, conformando un sólido bloque) y su finalidad, perseguir a los opositores de Rosas. En general, el uso del término “Mazorca” (espiga madura de maíz), se explicaba de muchas maneras, comprendiendo sugerencia de que la organización defendía a los indígenas, de la misma manera que a los rústicos valores criollos, violento contraste con las ampulosas ideas prácticas y foráneas admiradas por sus enemigos, los unitarios. Por su parte sus adversarios, decían que la palabra “mazorca” significaba “mas horcas”. Uno de los primeros actos de violencia ocurrido en 1843. Como tardía protesta contra el regreso en 1835 a Buenos Aires del ex líder unitario y presidente BERNADINO RIVADAVIA, la mazorca preparó y festejó el camino triunfal de Rosas a su reasunción del poder y veinticinco jóvenes vestidos con uniforme azul, enjaezados con cordeles de color escarlata, tiraban de su carruaje por las calles de la ciudad, luego de la nueva toma del mando. Durante el régimen de Rosas, la Mazorca fue responsable de suscitar y expandir el entusiasmo público en su favor, organizando demostraciones populares de adulación y llegando hasta a inducir a la Iglesia Católica a exhibir retratos de Rosas en los altares, como única fuerza unificadora de Argentina. Espías, rufianes y asesinos contribuyeron a que la Mazorca fuera sinónimo de terrorismo. En 1839, después de la conspiración de MAZA, la Mazorca lanzó olas de violencia contra los unitarios y otros enemigos de Rosas, precipitando la huida de muchos intelectuales y otras figuras públicas. Una nueva ola de desmanes —castigos brutales, matanzas, secuestros, torturas y destrucción de la propiedad privada, todo ello ordenado o tolerado por Rosas— hicieron que la mazorca fuese a la vez odiada y temida. La oleada de asesinatos de 1842 fue tan ignominiosa, que provocó la protesta del mismo Rosas. Algunos historiadores revisionistas, no intentan negar o excusar estos excesos, pero algunos señalan que la situación política de la Argentina que siguió a la anarquía y amenazaba constantemente con el advenimiento de guerras civiles, hizo pensar a Rosas que dichas acciones eran cesarías y que, bárbaros como fueron esos métodos, tenían sus raíces y precedentes en recientes experiencias políticas de la nación, habiendo recurrido a ellos a su turno, todas las facciones, convirtiéndose unos y otros, en ejecutores o víctimas, según las circunstancias. Después de la caída de Rosas, la Mazorca fue abolida y sus principales dirigentes fueron sometidos a juicio y acusados personalmente de los crímenes cometidos por ella. Los archivos provinciales de Buenos Aires, conservan la documentación de estos juicios por ellos se sabe hoy que MANUEL TRONCOSO, SILVEIRO BADÍA, FERMÍN SUÁREZ, ESTANISLAO PORTO, MANUEL LEIVA, MANUEL GERVASIO LÓPEZ, LEADRO ALÉN, CIRÍACO CUITIÑO, TORCUATO CANALES y ANTONIO REYES fueron convictos y algunos de ellos ejecutados (Véase”“El proceso de los mazorqueros”, F. García, Buenos Aires, 1938).

2 Comentarios

  1. wwrtt

    hola

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  2. Anónimo

    quien creo la mazorca ?

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