LA COMANDANCIA POLÍTICA Y MILITAR DE LAS ISLAS MALVINAS (10/06/1829)

LA COMANDANCIA POLÍTICA Y MILITAR DE LAS ISLAS MALVINAS. El 6 de noviembre de 1820, el gobierno de Buenos Aires había tomado posesión de las islas Malvinas, ocupando Puerto Soledad en un acto cumplido por un marino norteamericano al mando de la fragata “Heroína”. Luego se hicieron sucesivas entrega de tierras a colonos y así se formó una colonia de residentes que comenzaron a darle vida a esos inhóspitos parajes. Todo siguió así su curso hasta que el 10 de junio de 1829, JUAN GALO DE LAVALLE, Gobernador de Buenos Aires, dando muestras de una notable visión de futuro, dispone una medida que luego de muchos años vendría a dar firmeza a las posteriores demandas que por el reclamo de la soberanía de estas islas, se han venido realizando hasta la fecha. Decidido a reorganizar el territorio de las Islas Malvinas, dicta en esta fecha un Decreto creando la Comandancia Político-Militar de las Islas, cuyos considerandos fundamentales establecían lo siguiente: 1°. Las islas Malvinas y las adyacentes del cabo de Hornos, en el mar Atlántico, serán regidas por un Comandante político y militar nombrado inmediatamente por el Gobierno de la República. 2° – La residencia de este Comandante político y militar será en la isla de la Soledad y en ella se establecerá una batería, bajo el pabellón de la República. 3° – El Comandante político y militar hará observar por la población de dichas islas las leyes de la República y cuidará en sus costas de la ejecución de los reglamentos sobre posta de anfibios”. En los Considerandos de este Decreto se recordó que hasta el 25 de mayo de 1810, España había poseído materialmente esas islas y todas las que rodeaban el Cabo de Hornos, siendo justificada esa posesión “por el derecho de primer ocupante, por el reconocimiento de las principales potencias marítimas de Europa y por la adyacencia de estas islas al Continente que formaba el Virreinato de Buenos Aires, de cuyo gobierno dependían”, La República Argentina había sucedido a España en sus derechos y para ponerlos a cubierto acordaba que dichas islas y adyacencias serían regidas por un comandarte político y militar, residente en la isla de la Soledad. Los diarios de la época señalaron la importancia del Decreto, considerándolo una de las grandes medidas dictadas por el gobierno, corrigiendo la indiferencia de administraciones anteriores hacia “aquella porción considerable del territorio de la República, cuya soberanía heredamos al sacudir el yugo de la metrópoli”, como dijo el 7 de junio “La Gazeta Mercantil”, agregando que aun con nuestra marina incipiente se podía obtener gran provecho de las islas. Por su parte, el diario “El Pampero, del 19 de junio, elogiaba la previsión del Decreto, afirmando los títulos para la posesión de esos territorios isleños cuyo puerto calificaba como uno “de los más importantes de América”. Luis Vernet, comerciante de Hamburgo, casado con una dama porteña, fue nombrado para ocupar ese cargo de Comandante Político y Militar de las islas. A los pocos días de su designación embarcó con 50 pasajeros y habiendo tomado posesión de su puesto, dictó varias ordenanzas sobre vigilancia de la ley de pesquería y caza del ganado en las islas. En octubre de 1829, el gobernador Viamonte, sucesor de Lavalle, informado por Vernet sobre la irregularidad en la pesca de anfibios, que había provocado su escasez y temiendo la desaparición completa de éstos, prohibió dicha pesca hasta nueva orden.

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