WARNES, IGNACIO JAVIER (1771-1816).

Coronel. Héroe militar de la Guerra de la Independencia. Nació en Buenos Aires en 1771. Sus padres fueron Antonio Manuel y Ana García de Zúñiga. Atraído desde muy joven por la carrera de las armas, en 1791 ingresó al Cuerpo de “Blandengues” de Montevideo, donde luchó contra los portugueses en la Banda Oriental y alcanzó el grado de subteniente en 1795.

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En 1806 y 1807, estando Incorporado a este Regimiento intervino en la defensa de Buenos Aires contra los ingleses. En 1810, producido el movimiento revolucionario de Mayo, formó parte, como Ayudante del General BELGRANO de la expedición enviada por la Junta de Buenos Aires hacia el Paraguay. Fue capturado y enviado como prisionero a Montevideo. Devuelto a su patria, en 1811 fue ascendido a Teniente Coronel y  puesto bajo las órdenes de MANUEL BELGRANO cuando éste tomó el mando del Ejército del Norte. Se batió en las acciones de Tucumán y Salta al frente de una columna de infantería y participó como Ayudante de Belgrano en los desastres de Vilcapugio y Ayohúma. En noviembre de 1813, después de esta última batalla, BELGRANO lo ascendió a Coronel y lo envió hacia la ciudad altoperuana de SANTA CRUZ de la Sierra para que se pusiera bajo las órdenes del General Álvarez de Arenales en su intento de recuperar esa plaza, para continuar desde allí las acciones contra los realistas.

En 1814 tuvo el primer encuentro con los realistas mandados por el coronel BLANCO y la suerte le fue adversa. En Las Horcas unió sus tropas a las de ÁLVAREZ DE ARENALES y un mes después —el 25 de mayo— reunidas ambas fuerzas, libraron el combate de La Florida honrosa victoria para las armas patriotas que liberó  Santa Cruz de la Sierra. WARNES ocupó nuevamente la ciudad después de haber sido abandonada por el coronel realista Udaeta y asumió como Gobernador Intendente de la misma. Y a partir de estas circunstancias su vida cobró un relieve singular.

Demostró ser un excelente organizador e instructor y fue un jefe muy querido y respetado por sus hombres. Organizó la defensa de la ciudad y trabajó personalmente en la maestranza e instaló una fábrica de pólvora. Disciplinó a sus soldados, creó nuevas unidades de combate con hombres de diferentes razas (liberó a los esclavos para que se alistasen formando los cuerpos de “Pardos y Morenos”), les asignó responsabilidades  y los armó. Reorganizó la caballería con “Lanceros”, “Dragones” y “Auxiliares”, quedando así en inmejorables condiciones para conservar esos territorios en poder de los patriotas. Una vez recompuestas sus fuerzas y asegurada la defensa de la ciudad, se lanzó en persecución de UDAETA, a quien alcanzó en “Chiquitos” y lo derrotó.

Mientras tanto, los españoles decidieron lanzarse a un supremo esfuerzo que los desembarazara de WARNES definitivamente. Desde Lima y cumpliendo órdenes del general RAMÍREZ DE OROSCO, fue destacado a Santa Cruz de la Sierra el coronel FRANCISCO JAVIER AGUILERA. Después de algunas guerrillas sostenidas en La Laguna, el jefe realista emprendió la reorganización de sus efectivos a fin de atacar a WARNES. Reunió el Batallón “Fernando VII”, compuesto por 500 hombres, el Batallón “Talavera” con 300 hombres, 2 Escuadrones de caballería que sumaban 500 jinetes más y una Sección de artillería que ascendía a 100 hombres.

Con estos efectivos, AGUILERA avanzó sigilosamente hacia Santa Cruz de la Sierra y su presencia sólo fue advertida cuando ya estaba sobre la plaza. Sin embargo, Warnes conjuró la sorpresa y pudo organizar la defensa. El 21 de noviembre de 1816, AGUILERA Avanzó con sus tropas sobre la llanura de Pari y se colocó frente a Santa Cruz. WARNES lo esperaba con un ejército de poco más de 1000 hombres. A las 11 de la mañana se inició a batalla. AGUILERA Rompió el fuego con los “Fernandinos” y de inmediato se lanzó al ataque el batallón “Talavera”. Warnes hizo calar la bayoneta a los infantes y enfrentó al enemigo a la cabeza de sus hombres. La lucha cuerpo a cuerpo fue encarnizada y sin cuartel.

Hacía ya 5 horas que se prolongaba el combate, cuando de pronto una bala de cañón abatió al caballo de WARNES que, al caer, aprisionó a su jinete en una trampa mortal. Los realistas aprovecharon la circunstancia y lo ultimaron, mientras se esforzaba por liberarse del peso de su caballo muerto. Por la tarde, AGUILERA entró a la ciudad de Santa Cruz con 200 hombres que era todo lo que le había quedado de su poderosa fuerza, pero llevaba también como trofeo de la victoria, lo cabeza del jefe vencido que colocada en una pica, fue expuesta en la plaza de la ciudad, en el mismo lugar donde hoy se alza un monumento consagrado a su memoria. El historiador español TORRENTE ha dicho refiriéndose a su muerte: “El formidable WARNES, exhaló el postrer aliento sobre un montón de cadáveres”.

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