¡VIVA LA PEPA! (19/03/1812)

La tan esperada Constitución española, debatida a lo largo de 1811, fue jurada por las cortes de Cádiz el 19 de marzo de 1812, casualmente, el día de San José. Como al nombre José (y su hipocorístico Pepe) se le asocia popularmente con el femenino familiar, la carta magna fue bautizada afectuosamente por el pueblo como “La Pepa”.

Fue la primera Constitución liberal del país, limitaba el poder del monarca y establecía importantes derechos civiles. Unificaba a los españoles de todo el continente en igualdad de condiciones y reverdecía los proyectos de unificación de la España americana y española.

Los detractores del nuevo sistema, los sectores absolutistas y conservadores, que tenían una visión irónica y despectiva sobre las leyes liberales, otorgar tanta libertad e igualdad al pueblo significaba en realidad la anarquía y la pérdida total del orden y consideraban una invitación al libertinaje, al desbarajuste, una adjetivación que terminó imponiéndose en el habla popular con el paso de los años.

Cuando en marzo de 1814, el rey Fernando VII volvió al trono y la abolió, restaurando el absolutismo, prohibió nombrarla bajo castigo. Los liberales comenzaron a salir a las calles en manifestación, gritando “¡Viva la Pepa!” como una forma clandestina de celebrar y vitorear la Constitución prohibida.

Hoy en día, la expresión “¡Viva la Pepa!” se utiliza en forma coloquial para describir una situación de desorden, descontrol, falta de límites o un “vale todo”, así como para referirse a una persona muy despreocupada o irresponsable.

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