GÜEMES, UN AMANTE EMPEDERIDO (10/11/1812)

En 1812, MARTÍN MIGUEL DE GÜEMES había quedado en Jujuy tratando de evitar el avance de las tropas realistas y durante su estadía en esa provincia norteña, se enamoró de una joven que estaba casada con un oficial del ejército patrio. BELGRANO —que al igual que GÜEMES, mantenía una íntima relación con una mujer casada, viendo la paja en el ojo ajeno y no en el propio, lo envió a Santiago del Estero para poner fin al escándalo que provocaba en la sociedad jujeña las andanzas amorosas de GÜEMES, lo que impidió al héroe gaucho participar en las batallas de Tucumán y Salta (ver Güemes, Martín Miguel de).

A propósito del feriado por la muerte de Martín Miguel de Güemes – Espacios Políticos

En la carta que le envió al gobierno de Buenos Aires, decía BELGRANO: “—Habiéndome informado el alcalde de la ciudad de Santiago, don Germán Lugones, de la escandalosa conducta del teniente coronel graduado don Martín Güemes con doña Juana Iguanzo, esposa de don Sebastián Mella, teniente de dragones en el ejército de mi mando, por vivir ambos en aquella ciudad aposentados en una sola mansión y habiendo adquirido noticias de que este oficial ha escandalizado públicamente mucho antes de ahora con esta mujer en la ciudad de Jujuy, llamé a su esposo Mella, y le reconvine porqué estaba separado de ella, a lo que me contestó haciéndome presente la amistad ilícita que ella tenía con el expresado Güemes, quien le había amenazado repetidas veces que le había de quitar la vida por haber intentado poner remedio a ese exceso […] he tomado la resolución de mandarle a Güemes […] que dentro de veinticuatro horas de recibida mi orden, se ponga en camino para esa ciudad […].

“Espero que vuestra excelencia se dignará aprobar estas medidas en que sólo he tenido por objeto la conservación del orden, el respeto a la religión y el crédito de nuestra causa, que ha padecido de sobremanera por la tolerancia de algunos jefes y magistrados en la conmiseración de esta clase de delitos. Tucumán, 10 de noviembre de 1812. Manuel Belgrano, al Excelentísimo Superior Gobierno de las Provincias Unidas del Río de la Plata”.

El problema más grave era que GÜEMES, Mallea y su mujer, vivían todos juntos en la misma casa y así también, los tres juntos van hacia Santiago del Estero, castigados, pero continuando el romance y las disputas entre los dos amantes.

GÜEMES volverá después con San Martín cuando el libertador se haga cargo del Ejército del Norte y entre los numerosos españoles que en esos momentos toman partido por la causa patriota, se suma a ellos ANTONIO ÁLVAREZ DE ARENALES, quien se convertirá en asesor y amigo de BELGRANO y en un gran protagonista de la independencia americana.

Su importante participación ha quedado en parte sin trascender ya que por lo general, se desarrolló en los territorios que lamentablemente, hoy ya no forman parte de nuestro suelo y pertenecen a la actual República de Bolivia. Extraño destino el de este particular hombre que nació en España, luchó por la Junta de Buenos Aires y liberó amplios territorios que ya no forman parte del mismo país del que él solicitó y logró que se le otorgara la ciudadanía, para ser desde entonces, un español que pasó a la Historia como un ilustre salteño (ver Álvarez de Arenales, Antonio).

Una situación totalmente antagónica de la suscitada por el jujeño nativo Juan Guillermo Marquiegui y Pedro Antonio Olañeta, que se consideraba jujeño debido al profundo arraigo social, familiar, comercial y político que construyó en esa provincia, ambos pro-realistas y que como tales, conducían tropas enfrentadas al Ejército Patrio.

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