OPINIONES. RIVADAVIA Y LOS INGLESES

“BERNARDINO RIVADAVIA tuvo una larga vida política asociada a los intereses ingleses. A diferencia de ALVEAR que quería ser inglés, Rivadavia lo que hizo con negociados con banqueros y empresarios ingleses”, ALVEAR lo hizo en 1815, pidiendo que Gran Bretaña «acoja en sus brazos a estas Provincias (refiriéndose a las Provincias Unidas del Río de la Plata),  que obedecerán su Gobierno y recibirán sus leyes con el mayor placer, porque conocen que es el único remedio de evitar la destrucción del país, a que están dispuestos antes que volver a la antigua servidumbre, y esperan de la sabiduría de esa nación una existencia pacífica y dichosa (ver “Alvear pide la protección de Inglaterra”).

Historia Argentina - Unitarios y Federales - Congreso Constituyente (1824-1826) - Presidencia de Rivadavia - Rivadavia presidente

“La relación con los ingleses comienza en 1814 cuando el Director Supremo, GERVASIO POSADAS, le encargó junto a MANUEL BELGRANO una misión diplomática en Europa, con el objeto de obtener apoyos para la revolución. El fracaso de la misión fue rotundo. BELGRANO regresó en 1816, pero RIVADAVIA permaneció en Londres hasta 1820”.

“En Europa tomó contacto con círculos intelectuales, políticos y económicos que le aportaron importantes relaciones que le serían muy útiles en los años venideros. Cuando MARTÍN RODRÍGUEZ fue nombrado, en abril de 1821, gobernador titular de Buenos Aires con «facultades extraordinarias sin límite de duración», designó a BERNARDINO RIVADAVIA como Ministro de Gobierno, un cargo muy importante equivalente al de un Primer Ministro actual”.

“Allí había conocido al ensayista político JEREMY BENTHAM y mostrando desde allí su admiración con el Reino Unido, le decía en una carta que le enviara: «Qué grande y gloriosa es vuestra patria, mi querido amigo. Cuando considero la marcha que ella sola ha hecho seguir al pensamiento humano, descubro un admirable acuerdo con la naturaleza que parece haberla destacado del resto del Mundo a propósito».

Entre 1825 y 1832, sir WOODBINE PARISH sirvió como diplomático Británico en Buenos Aires y el respaldo que le brindó al gobierno de MARTÍN RODRÍGUEZ y su particular simpatía hacia RIVADAVIA, quedó evidenciado en los diversos despachos e informes que PARISH envió al canciller inglés GEORGE CANNJING”.

“Tan pronto como se enteró de que éste había decidido enviar un cónsul en el Río de la Plata, RIVADAVIA decidió retribuir el gesto británico, enviando un cónsul a Londres. Eligió como tal al británico JOHN HULLET, de la empresa «Huflett Brothers & Company», una de las firmas británicas más importantes en Buenos Aires, que pronto sería socia del mismo Rivadavia en un emprendimiento minero”.

“PARISH trató de convencer a Rivadavia de que designase como cónsul del Río de la Plata a JOSÉ DE SAN MARTÍN, pero Rivadavia, que nunca estuvo en buenos términos con SAN MARTÍN, astutamente le explicó que este nombramiento no era conveniente, debido al deseo del Libertador de América de instalar un monarca europeo en el Río de la Plata”.

“Pero fueron dos actos principales los que lo colocan a RIVDAVIA en el lado de los pro ingleses: el préstamo tomado a la banca Baring y la formación de la industria minera en Inglaterra para extracción de minerales en Argentina, negociados a los que se deben agregar los logrados con la Ley de Anfíteusis y la constitución del Banco Nacional”.

El empréstito Baring Brothers
“El monto original del préstamo fue de 1.000.000 de libras esterlinas, colocadas al 70% de su valor nominal. Debía ser amortizado a razón del 1% anual (es decir, £5 000 por año) con un interés del 6% anual (es decir £60.000 por año pagaderas semestralmente). La Casa Baring percibiría el 1% en concepto de “comisiones”; El 19 de agosto de 1822, la Junta de Representantes de la Provincia de Buenos Aires decretó una ley que facultaba al gobierno a «negociar, dentro o fuera del país, un empréstito de tres o cuatro millones de pesos valor real».

“RIVADAVIA arma entonces un consorcio que estaba encabezado por los señores BRAULIO COSTA, FÉLIX CASTRO, MIGUEL RIGLOS, JUAN PABLO SÁENZ VALIENTE v los hermanos PARISH ROBERTSON, para que represente al Gobierno de Buenos Aires para la colocación del empréstito, quienes, en virtud del poder conferido, celebraron un acuerdo en Londres con la firma Baring Brothers & Co., que fue firmado el 1º de julio de 1824”.

“Como garantía, la provincia de Buenos Aires debió «empeñar todos sus efectos, bienes, rentas y tierras, hipotecándolas al pago exacto y fiel de la dicha suma de libras esterlinas y su interés”.

“Como no se había especificado como llegaba el dinero a Argentina, el consorcio le informó a la Casa Baring que la mejor manera era girarlo contra casas comerciales de prestigio que dieran garantías en Buenos Aires. No por casualidad, una de esas casas era la “Robertson y Costas”, dos miembros del consorcio”.

“AI final, del millón de libras que totalizaba el préstamo, sólo llegaron a Buenos unas 570.000, en su mayoría en letras de cambio y una parte muy menor en metálico. Al consorcio que negoció el préstamo, le correspondieron 120.000 libras en carácter de comisión y debieron pasar ochenta años, para que esta deuda quedara definitivamente cancelada (ver El préstamo de la Casa Baring Brothers)”.

“Pero el gran negociado de Rivadavia con los ingleses no fue el único en Latinoamérica. Colombia, Chile, Nicaragua, Perú y México, tomaron créditos similares, de tal forma que entre 1822 y 1826, las colonias españolas se endeudaron con Londres por la suma de 20.978.000 libras, habiendo Inglaterra desembolsado una suma real de sólo 7.000.000 de libras”.

“Es importante mencionar que el nacimiento de la Casa Baring, coincide con el de la gran política financiera del Imperio Británico. Los hermanos ALEXANDER y FRANCIS TOMHILL, son los hijos del fundador de la casa, Sir FRANCIS BARING y los principales directivos de la misma en el momento de la firma del empréstito con Buenos Aires”.

“Más tarde, los Baring unirán su carrera financiera a su actividad política. ALEXANDER será nombrado Ministro de la Moneda por el Primer Ministro PEEL y su hermano FRANCIS,  llegará a ser Lord de la tesorería, ministro de Hacienda de Inglaterra, Director de la Compañía de Indias y Primer Lord del Almirantazgo”.

La enfiteusis
“Como garantía del empréstito de la Casa Baring Brothers, el Ministro RIVADAVIA hipotecó todas las tierras y demás bienes inmuebles de propiedad pública, prohibiendo su enajenación en toda la Nación, pero como no era posible enajenar las tierras por la existencia de esta hipoteca, les aplicó el régimen de enfiteusis, mediante el cual se arrendaban contra el pago de un canon”.

“El 16 de marzo de 1826 ratificó mediante un decreto la prohibición de vender, donar o entregar de cualquier otra forma las tierras fiscales. Posteriormente, el 18 de mayo, la Ley Nacional de Enfiteusis volvió a ratificar la prohibición de enajenar tierras de propiedad pública y fijó el lapso de concesión en «cuando menos» 20 años desde el 1º de enero de 1827. Pero de hecho, la Ley sólo se aplicó en territorio bonaerense y en Corrientes, habiéndola reconocido ésta última, recién en 1830”.

“La Ley no establecía límites para la concesión, ni exigía la producción agrícola-ganadera de las tierras, ni requería que se poblasen Además se permitía el subarriendo y la transmisión de derechos, cosa que resultó en todo tipo de especulaciones”.

“Finalmente la tierra fue concedida a ricos terratenientes que se las arreglaban en este aspecto para burlar el pago del canon. Según JACINTO ODONNE, en su libro “La burguesía terrateniente argentina”, entre 1822 y 1830 se adjudicaron 8.600.000 hectáreas a 538 propietarios, habiendo pagado éstos, solamente 5.008 pesos en concepto de canon”.

“Poco después de concedido el empréstito, el 31 de marzo de 1824, llegó a Buenos Aires un nuevo Cónsul de Su majestad, Mr. WOODBINE PARISH. Venía con la misión de firmar un Tratado de Libre Comercio y Amistad, cuyo texto era idéntico al impuesto por WILLIAM HUSKISSON, jefe del “Board of trade” londinense, a todas las ex colonias de Hispanoamérica, que ambicionaban ser reconocidas”.

Fue entonces que, “al mismo tiempo, que el 2 de febrero de 1825 se firmaba este Tratado, que Inglaterra imponía como requisito previo para el reconocimiento de nuestra independencia (que fue firmado el 2 de febrero de 1825), quedará sellará el destino del país como nación dependiente de una nueva metrópoli,  que le asignó un papel inamovible en la división del trabajo que imponía al mundo: el de simple productor de materias primas y comprador de manufacturas  (ver «Corrupción hubo siempre»).

El Negociado de las minas
Otro de los negocios entablados bajo la administración de RIVADAVIA, fue la explotación de la mina de oro del Famatina. Las preocupaciones de RIVADAVIA estaban motivadas porque ya una compañía criolla explotaba esos yacimientos, y que por una Ley federal, la provincia de La Rioja estaba autorizada a administrar sus riquezas” (ver «Rivadavia y la minería. Que se vayan todos»).

El 6 de febrero de 1824, RIVADAVIA, como Ministro de MARTÍN RODRÍGUEZ, logra que se apruebe una la Ley que declara propiedad nacional las tierras públicas y demás bienes inmuebles, quitándole de esa forma a La Rioja el poder sobre Famatina. Alborozado, escribe entonces a HULLET BROTHERS, el 14 de marzo, al poco tiempo de haberse promulgado la Ley diciéndole: “…. las minas son ya, por ley, propiedad nacional, y están exclusivamente bajo la administración del presidente” e inmediatamente promueve la formación en Inglaterra de la empresa “River Plate Minning”, a la que se le concede la explotación de la mina de Famatina”

“RIVADAVIA se había constituido en el representante en aquél país de las minas nacionales, poder que luego transfirió a “Hullet Brothers” de Londres”, quienes por medio de la empresa “Provinces of the Rio Plata Mining Association”, con BERNARDINO RIVADAVIA integrando su Directorio, con un sueldo 1.200 libras anuales y un paquete de acciones preferenciales “como fundador” al portador.

El Banco Nacional con Directorio inglés
“¿Que hizo el gobierno con el dinero del préstamo Baring? Nada. Ni construyó el muelle, ni realizó obras públicas, ni fundó un solo puerto. Tampoco lo empleó en financiar la guerra con el Brasil declarada el 1º de enero de 1826. Precisamente como si no hubiera necesidades bélicas, a los seis día RIVADAVIA fundaba el Banco Nacional, administrado por particulares y cuyos principales accionistas eran ingleses como Brittain, Millar, Stewar, Cartwright, Handist, Bagley, Horn, Robertson  y Thwaites, con el objeto de entretener productivamente el préstamo con préstamos a los propios comerciantes extranjeros, quienes nunca jamás reembolsaron los préstamos sino que el Banco se negó a financiar la guerra con Brasil, cuando MANUEL DORREGO,  sucesor de RIVADAVIA,  quiso emplear el dinero con ese destino.

(Extraído de “Historias de traiciones y muertes de los políticos del Río de la Plata”, una Monografía de Ricardo Héctor Machain, instalada en G   ogle).

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