LOS SOMBREROS DEL GAUCHO

Ningún gaucho que se preciara de tal, iba con la cabeza descubierta. Ceñido su larga y fuerte melena con una vincha o con un simple cordel, quizás cubriendo a veces su cabeza con el pañuelo  llamado “serenero”, que cubría su cabeza, la nuca y parte de la cara, el sombrero siempre fue parte irremplazable de su vestimenta, como lo atestiguan infinidad de láminas y retratos de la época.

Y fueron precisamente los pintores PALLIÈRE y PELLEGRINI, artistas del siglo XIX que dejaron magistralmente registrados en el lienzo los personajes y costumbres de esa época, quienes nos muestran algunos de los modelos de sombreros que se usaban y nos dicen que la galera era de uso común entre los gauchos (A). Agreguemos a esto que también se uso un sombrero en punta, tejido con paja (B) y que en la época de JUAN MANUEL DE ROSAS, se puso de moda el gorro de “pisón” (1), de manga o “frigio”, usado por los revolucionarios franceses en 1789 (C). De tela gruesa y basta (lana, bayeta, tejido de punto) de un color fuerte, generalmente rojo y, cuyo origen hay que buscarlo, precisamente en el pueblo de Asia que le prestó el nombre (los frigios)

Pero quizás el sombrero más común usado por la mayoría de los gauchos, en el pasado fue el llamado “panza de burro” (D). Como su nombre lo indica, se confeccionaba con el cuero sacado y cortado en redondo de la panza de ese animal. Se lo mojaba y dejando el pelo hacia afuera, se lo colocaba sobre el extremo de un poste; luego, estirándolo y moldeándolo, se le daba una forma cónica y se le ataba un tiento en redondo, para mantener esa forma. Se le doblaba el borde, de manera de formarle el ala, generalmente angosta y colgado después al aire libre, se endurecía por la acción del sol y el rocío y quedaba listo para ser usado.

Finalmente, ya más acá en el tiempo, nuestra gente de campo comenzó a usar el “chambergo”, un sombrero generalmente negro, blando y de copa relativamente baja y ala plana y grande, que se afirmaba con un barbijo para evitar que volara, un sombrero que hoy ya es común en nuestra campaña, junto con la “boina”, un cubre cabeza que trajeron los inmigrantes vascos y que prendió fuerte entre nuestros gauchos (ver La vestimenta del gaucho

Hoy, muchos de estos modelos ya no se usan. Han sido reemplazados por el “chambergo”, un sombrero generalmente negro, blando, de copa relativamente baja y con una ala plana y grande, que se afirma con un barbijo para evitar que se vuele y hasta por la boina, un cubre cabeza quizás introducido por los tantos vascos que llegaron para trabajar en nuestros campos y  que sin dejar de ser vascos, se hicieron gauchos y nos trasmitieron sus costumbres. (ver La vestimenta del gaucho)

 (1). El nombre “pisón” deriva, por su forma, de ese instrumento de forma truncada, labrado en madera dura al que se le adhiere un mango, también de madera y que sirve para moler, pisar trigo, harina, etc.).

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