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LOS ARTISTAS AL PODER. PARRAVICI, UN SÍMBOLO DE SU ÉPOCA (1926)
Es en el año 1926 cuando tenemos el que quizás es el primer antecedente de un actor que deviene en político. Por ese entonces se conformó un insólito partido llamado “Gente de Teatro” que postulaba a uno de ellos: FLORENCIO PARRAVICINI a concejal, en el gobierno de la ciudad de Buenos Ares.
Nuestro famoso y multifacético “Parra”, como se lo llamaba, era la “oveja negra” de su familia. Su padre lo envió al sur para que se hiciera hombre, trabajara duramente y aprendiera a ser útil a la sociedad. Su accionar más destacado de esta época fue matar centenares de pingüinos y focas haciendo puntería con armas de fuego. Luego se casó con una india Tehuelche, bajo el rito indígena de la tribu.
De regreso a Buenos Aires convenció a su padre para que lo enviara a estudiar a Francia y hacia allí partió a divertirse. Trabajó en Europa dando exhibiciones de tiro al blanco, domador de leones, pianista, profesor de patinaje sobre hielo, corredor de carrera de autos, etc. Fue aviador, hablaba varios idiomas y finalmente se dedicó a ser actor de teatro y cine. Actuó en algunas películas mudas y otras sonoras como “Los muchachos de antes no usaban gomina”
Devenido en político, resultó electo en las elecciones municipales de la ciudad de Buenos Aires en 1926, habiendo obtenido el 6% de los votos de los ciudadanos porteños. En noviembre de ese año ingresó al Concejo Deliberante representando a su propia agrupación que llamó “Gente de Teatro”, pero su labor en el cargo fue prácticamente nula, debido a que sólo participaba de las reuniones que tenían que ver con su actividad, a las restantes no concurría. En una oportunidad, cuando los radicales cerraron la sala con llave para forzar el quórum necesario, Parravicini huyó por la ventana.
Debido a su personalidad excéntrica y desinteresada por la política tradicional, la prensa de la época y la picardía popular, ironizaban con que «su mayor mérito o gestión» como funcionario público, había sido simplemente proponer u organizar un homenaje tardío —o agasajar humorísticamente en el ámbito porteño— a la figura del Príncipe de Gales, con quien ya había tenido simpatía el año anterior (1).
Pero cuando el príncipe de Gales llegó a la Argentina el 17 de agosto de 1925, Florencio Parravicini todavía no era concejal porteño por el partido «Gente de Teatro» ya que recién en noviembre de 1926 asumió ese cargo. Por lo tanto, es imposible que haya organizado su estadía oficial o su recepción como concejal.
Que quede claro entonces que tal reconocimiento, era simplemente una forma que sus opositores habían encontrado, para censurar al artista devenido en político, sin ninguna vocación para ejercer el cargo para el que se lo había votado.
“La vejez y la enfermedad no podían conciliar con su espíritu en ebullición, de modo que cuando el cuerpo le dijo basta”, aplicó un corte radical y se pegó un tiro en la sien, a los 65 años de edad. Todo lo había probado en la vida. Le faltaba el balazo que acabó con ella” (ver Parravicini, Florencio)..
(1). El contacto al que se alude se concretó en 1925, cuando el heredero al trono británico asistió a una función en el Teatro Ópera para ver la obra «Fruta Picada», en la que Florencio Parravicini era el protagonista e interpretaba, con su característico humor e ingenio, a un personaje inglés. El príncipe se divirtió mucho con su actuación y pidió saludarlo al terminar la representación.