LA RESIDENCIA DE ROSAS EN SAN BENITO DE PALERMO (1838)

La casona de San Benito de Palermo, fue un caserón estilo renacimiento construído entre 1834 y 1843, para que sirviera como residencia del gobernador de Buenos Aires, JUAN MANUEL DE ROSAS y su familia. Después de Caseros (1852), fue utilizado como sede de la Escuela Naval y luego del Colegio Militar, ambas instituciones creadas  por DOMINGO FAUSTINO SARMIENTO. El 3 de febrero de 1899 fue dinamitada “como parte de los festejos recordatorios del triunfo de URQUIZA  en la batalla de Caseros” y  sobre sus escombros, como una venganza “post morten” de sus antigüos adversarios, se erigió el monumento a SARMIENTO, obra del escultor Auguste Rodin,

La obra se comenzó bajo la dirección del maestro constructor SANTOS SARTORIO, sobre planos de FELIPE SENILLOSA, construyéndose lo que fue la base del edificio principal, que fue terminado recién en 1843, por MIGUEL CABRERA, siguiendo hasta en sus últimos detalles, las directivas del mismo ROSAS.

Resultado de imagen para rosas en san benito de palermo

Situada en un inmenso terreno de 541 hectáreas (hoy Parque Tres de Febrero) fuera del casco urbano de la ciudad, que fuera adquirido por ROSAS en 1836, estaba ubicada en la intersección de las actuales Avenida Sarmiento y Avenida del Libertador, zona que en aquella época estaba a extramuros de Buenos Aires,  ocupando un terreno bajo con  pantanos y bañados, por lo que se debió rellenarse con tierra que era extraída de lo que hoy es el Barrio de Belgrano y plantar numerosos árboles luego para desecarlo, lograndose, luego de muchos esfuerzos y trabajos que fueron solventados personalmente por ROSAS, transformar el lugar en uno de los más hermosos sector de la ciudad.

A fines de 1838,luego de la muerte de su esposa ENCARNACION, con las obras sin terminar, ROSAS abandonando la  residencia que ocupaba (una propiedad de la familia de los EZCURRA ubicada en en la esquina de las actuales calles Bolívar y Moreno), se trasladó a San Benito de Palermo. Entre 1839 y 1852 esa será su residencia,  su  lugar predilecto y el centro de una intensa actividad social que incluía frecuentes reuniones lirerarios y musicales organizadas con entusiasmo por su hija MANUELITA.

El edificio principal, la casa,  era un inmenso rectángulo de planta baja de 78 por 76 metros, totalmente rodeado por una galería exterior con arcadas en recova. Sobre un patio central convergían dieciséis habitaciones interiores. Una terraza en azotea, con baranda de hierro, complementaba las comodidades de la casa. Cerca del edificio central se hallaba el de la Maestranza o La Crujía, donde estaba el cuartel con la escolta del gobernador.

Su mampostería era de ladrillos y tenía rejas de hierro y aberturas hechas con maderas de excelente calidad.  En su interior no había gran lujo. Si calidad, austeridad y una sobria decoración. No faltaban los cortinados de seda roja, muebles de caoba, espejos, iluminación con faroles de aceite, un piano, alfombras, estufas y una gran biblioteca.

Estaba rodeado por un amplísimo parque en cuyas cuatro esquinas, tenía torreones y cuartos anexos, algunos descubiertos y otro destinado a la Capilla de San Benito. Una rica variedad de árboles y plantas, un lago artificial de 100 varas de largo y glorietas, por donde deambulaban libres  avestruces, teros, gavilanes y pájaros de hermoso plumaje, complementaban la belleza del lugar.

Una descripción de Xavier Marmier, de 1850, dice lo siguiente: «Yo no he visto en todo Buenos Aires más que un hermoso edificio: la casa de Rosas., Ha sido construida según el plano general de las casas de la ciudad pero por un arquitecto hábil y sobre dimensiones cuya extensión no altera en nada la elegancia del edificio. Forma ella sola toda una manzana y no tiene barrera que impida el acceso ni cuerpo alguno de guardia que indique su entrada. Algunos grupos de soldados vestidos con chiripaes rojos, acurrucados en el patio, son los únicos que con su presencia denuncian que aquel edificio no es el de un simple particular”.

“El Restaurador hizo construir los jardines para que los disfrutaran quienes quisieran hacerlo; de ahí que el acceso a Palermo era libre, ya que no había verjas y guardias en su alrededor. El general Lamadrid describe en sus memorias cómo pudo introducirse tranquilamente hasta la morada del dictador, su compadre, cuando éste se negaba a recibirlo, gracias a esa falta de vigilancia. El 3 de febrero de 1852, la última persona que se retiró de Palermo fue MANUELITA, que lo hizo a las ocho de la noche”.

Demolición de la casa
Después de Caseros, la propiedad de Palermo se incluyó entre los bienes confiscados de Rosas y pasó años abandonada. En 1858 se la utilizó para la Primera Exposición Rural y después como sede de una Escuela de Artes y Oficios. En 1869 fue ocupada por el Colegio Militar de la Nación, recién fundado, que estuvo allí hasta 1893. Luego, por la Escuela Naval, hasta 1899, año en que se dispuso la demolición de la histórica residencia de don Juan Manuel, durante el segundo gobierno de JULIO ARGENTINO ROCA.

 

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.