LA RASTRA

Fue (y todavía lo es para nuestra gente de campo), un lujo que completaba la vestimenta del gaucho de otras épocas. Servía a modo de hebilla, para cerrar el “tirador”, especie de cinturón de cuero adornado con monedas y medallas de oro y plata que contenía una serie de bolsillitos para llevar dinero o el reloj ocultos a la codicia de posibles salteadores.

 

La rastra es una chapa de metal (plata u oro), modelada de diversas formas, llevando por lo general grabado o calado, el nombre y apellido de su dueño, adornado con artísticos dibujos. A veces llevaban así grabado el nombre de la estancia o establecimiento donde trabajaba quien la lucía, orgulloso de su pertenencia. Se han conocido rastras de gran valor artístico hechas en plata y oro por famosos plateros como Silva y Castillo, Serantes y Machado criolla (ver Voces, usos y costumbres del campo argentino)..

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