LA MUERTE DE TUPAC AMARÚ (18/05/1781)

Vencido TUPAC AMARÚ, luego de librar un terrible combate con los realistas el 6 de abril de 1781, en la batalla de Checacupe (o batalla de Combapata, su rebelión quedó desarticulada y se vio obligado a retirarse para tratar de recomponer sus fuerzas y se dirigió a Tinta, pero fue traicionado por algunos de los suyos y habiendo sido hecho prisionero por los españoles, se le impuso una condena que sobrepasa los límites de la crueldad (ver Sublevación de Tupac Amarú).

El 18 de mayo de 1781 fue llevado con miembros de su familia a la Plaza Mayor de Cuzco y sometido primero a duros tormentos, no reveló ni un solo nombre de sus colaboradores. Para intimidar a quienes osaren seguir sus pasos y para que no quedaran dudas de la firmeza con la que se procedería antes posibles nuevos levantamientos, todos sus allegados: sus tíos, su primo, sus hijos y su esposa y todas las mujeres de la familia, sufrieron tremendas torturas que TUPAC AMARÚ fue obligado a presenciar y luego se quemaron sus cadáveres.

Finalmente le cortaron la lengua y sus cuatro miembros fueron atados a los cinchones de cuatro caballos que tiraron en direcciones opuestas (imagen) y así lo desmembraron. Pero como no había muerto, le cortaron la cabeza y su cuerpo fue despedazado; luego sus restos, clavados en postes a lo largo de los caminos fueron expuestos en diversas poblaciones, como advertencia a sus seguidores (1).

Los que se escaparon de esta matanza fueron conducidos a las prisiones de España y allí permanecieron durante muchos años, hasta que fueron falleciendo. Así se ahogó esta sublevación. Con sangre y con fuego. ¡Los indios quedaban escarmentados! Pero no todo terminó así.

Los revolucionarios de Tupac, invocaron los manes de MANCO-CAPAC, de MOCTEZUMA, de QUATIMOCÍN, de LAUTARO, de CAUPOLICÁN, de RENGO, en fin, de todos los grandes príncipes y héroes de las antiguas naciones. Los Incas constituyeron especialmente la mitología de la Revolución.

Su memoria fue venerada por los pueblos y cantada por los poetas y al estallar la guerra entre los criollos y españoles, los aborígenes de estas tierras, al menos donde eran más cultos y adelantados, formaron parte de las masas revolucionarias. El ejemplo de TUPAC-AMARÚ hizo escuela. Criollos e indígenas civilizados lucharon por una sola y única causa: la Causa de la Libertad, ¡la Causa de América!.

(1). Por considerarlo de sumo interés, para comprender la tremenda crueldad que tiñó de sangre la presencia española en una de sus antiguas colonias en América, agregamos a continuación información contenida en la página WEB “Tupac Amarú”, de Felipe Pigna (El Historiador):

“Un documento español titulado “Distribución de los cuerpos, o sus partes, de los nueve reos principales de la rebelión, ajusticiados en la plaza del Cuzco, el 18 de mayo de 1781”: José Gabriel Túpac-Amaru, Micaela Bastidas, su mujer, Hipólito Túpac-Amaru, su hijo, Francisco Túpac-Amaru, tío del primero, Antonio Bastidas, su cuñado, la cacica de Acos, comandante Diego Verdejo, coronel Andrés Castelo y Antonio Oblitas, verdugo.

La cabeza de José Gabriel Túpac-Amaru fue exhibida en Tinta y un brazo en Tungasuca junto con un brazo de su esposa Micaela Bastidas; un brazo de Antonio Bastidas, en Pampamarca;  la cabeza de Hipólito Tupac Amarú en Tungasuca; un brazo del coronel Castelo en Surimana y otro en Pampamarca; un brazo de Diego Verdejo, en Coparaque, otro en Yauri y el resto de su cuerpo, en Tinta; la cabeza de Francisco Tupac-Amaru, en Pilpinto; un brazo de Antonio Bastidas, en Urcos (Quispicanchi); una pierna de Hipólito Túpac-Amaru, en Quiquijano (Quispicanchi); una pierna de Antonio Bastidas, en Sangarará (Quispicanchi); la cabeza de la cacica de Acos, en Sangarará (Quispicanchi); la cabeza de Andrés Castelo, en Acamayo (Quispicanchi); el cuerpo desmembrado y sin cabeza de José Gabriel Condorcanqui y el de su esposa Micaela Bastidas en Picchu (Cuzco); un brazo de Antonio Oblitas, en el camino de San Sebastián (Cuzco); un brazo de José Gabriel, una pierna de su esposa y un brazo de Francisco Tupac Amarú en Carabaya; una pierna de Hipólito Túpac-Amaru, en Azangaro; una pierna de José Gabriel Túpac-Amaru, en Santa Rosa (Lampa); un brazo de su hijo Hipólito en Iyabirí (Lampa); un brazo de Micaela Bastidas en Arequipa; una pierna de José Gabriel Túpac-Amaru, en Livitaca (Chumbivilcas); un brazo de su hijo en Santo Tomás, Paucartambo (Chumbivilcas); el cuerpo de Castelo y la cabeza de Antonio Bastidas, en Paucartambo; un brazo de Francisco Túpac-Amaru, en Paruro (Chilques y Masques); la cabeza de Antonio Verdejo, en Chuquibamba (Condesuyos de Arequipa); una pierna de Francisco Túpac-Amaru, en Puno”.

Fuentes: “Tupac Amarú”. Carlos Daniel Valcárcel, Ed. Fondo de Cultura Económica, México, 1965; “Guías didácticas”. Juan Pablo Echagüe, Ed. Dirección de Educación, La Plata, 1960; “La utopía tupamarista”, Jan Szeminski, Ed. Instituto de Estudios Peruanos, Lima, Perú, 1984; “La rebelión de Tupac Amarú y los orígenes de la emancipación americana”. Lewin, Boleslao, Buenos Aires. 1957; “Tupac Amarú”. Página Web de Felipe Pigna.

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