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LA FORTALEZA DE HUMAITÁ DURANTE LA GUERRA CON LA TRIPLE ALIZANZA (1868)
La Fortaleza de Humaitá, estratégicamente ubicada, dominando una pronunciada curva del curso del río, estaba constituida por una serie de defensas, tanto por el lado de la tierra como por el lado del río y era la sede del Cuartel general y baluarte del poderío militar de Paraguay.
Además de los muros y casamatas pesadamente artilladas, contaba con cuarteles de tropa y de oficiales, depósitos de municiones – de boca y de guerra, oficinas, iglesia, cementerios y campos de pastaje en el área circundante, protegida por kilómetros de trincheras.
Estaba fuertemente artillada pues contaba con 12 baterías con un total de 110 piezas de artillería y otras 40 piezas en el perímetro fortificado de 8 km. Desde que fuera construida en 1855, las obras que afianzaron sus defensas, fueron factores fundamentales para que los jefes aliados la consideraran poco menos que inexpugnable. Tenía instaladas cerca de ochenta bocas de fuego sobre la costa del río Paraguay y con más de cien por el lado de tierra, lo que unido a una excelente disposición de sus baterías, que le permitían barrer un amplio sector, si combinaban su fuego con el de las baterías instaladas en el «Reducto Cierva», ubicado en la costa opuesta del río. En el lecho del río, minas y tres gruesas cadenas de hierro, impedían la navegación en aquel trecho dominado por la fortaleza.
Durante la guerra de la Triple Alianza contra Paraguay (1865/1870), hasta que fue ocupada por las tropas brasileñas el 25 de julio de 1868, luego de que fuera abandonada por los paraguayos, había mantenido inmovilizada a la escuadra brasileña durante dos años, dificultando enormemente el desarrollo de las operaciones previstas por las fuerzas aliadas, condenándolos a los rigores de la insalubridad de la región y al hostigamiento permanente de sus avanzadas.
Fue así entonces, que durante esa contienda, Humaitá se constituyó en una valla infranqueable para los aliados en su camino a Asunción, la capital paraguaya, donde se había afianzado el presidente SOLANO LÓPEZ.
El ejército aliado fuerza el paso frente a Humaitá (19/02/1868)
Durante casi dos años, la poderosa presencia y formidale artillería de la Fortaleza Humaitá, había impedido el paso de la flota brasileña por ese tramo del río Paraguay y fue necesario realizar un operativo que hoy se considera una hazaña técnica para dejar expedito el paso de las naves brasileñas hacia Asunción.
El 19 de febrero de 1868, una escuadra de seis acorazados brasileños, fuertemente acorazados y unidos de dos en dos, liderada por el capitán DELFIM CARLOS DE CARVALHO, logró forzar el paso frente a las baterías paraguayas, rompiendo la línea de obstáculos que lo impedían. Cortaron las cadenas (1) y retiraron una serie de minas-pontones que los paraguayos habían extendido atravesando el río Paraguay frente a Humaitá y así lograron dejar el camino expedito y que los barcos quedaran «atrás» de la fortaleza, cortando las líneas de suministro paraguayas por agua.
Y fue que solo entonces, después de casi dos años de permanecer inmovilizada la escuadra brasileña, su comandante, el mariscal LUIS ALVES DE LIMA E SILVA, duque de Caxías, urgido por el general MITRE, quien le había acercado el plan de operaciones que le facilitarían la tarea y conminado desde Río de Janeiro por el emperador Pedro II, dio la orden de avanzar hacia el norte. Las naves cruzaron a todo vapor por frente a las Baterías instaladas en la costa, sorprendentemente, sin sufrir mayores daños, dejando aislada a la Fortaleza, rompiendo las comunicaciones fluviales y terrestres de Humaitá con la capital Asunción.
Primer ataque (21/03/1868)
Por fín, la Fortaleza pudo ser atacada por tierra. Fuerzas del 3º Cuerpo del Ejército brasileño al mando del mariscal de campo MANUEL LUIS OSORIO (1808-1879), iniciaron las operaciones, pero fue rechazado este primer ataque.
Se cierra el cerco sobre Humaitá (23/03/1868)
Después de ocupar Paso Pacú, los aliados estrecharon el cerco sobre Humaitá, situándose las tropas brasileñas entre las localidades de Ciervo y Espinillo, mientras que las argentinas lo hacían entre este último punto y Paso Pacú. Toda la artillería ocupó posiciones frente a Humaitá y comenzó su bombardeo a esa plaza que estaba defendida por 3.000 paraguayos y 200 cañones (ver Guerra del Paraguay).
Combate en el Reducto de San Solano (20/06/1868)
El mariscal OSORIO decidíó cambiar de estrategia y en la noche del 20 de julio, atacó el Reducto de San Solano ubicado al norte de Humaitá. Estaba defendido por el coronel PEDRO HERMOSA con una pequeña guarnición paraguaya que contaba con 46 cañones y aunque los brasileños emplearon 12.000 hombres en el ataque (2 divisiones de Infantería, 1 Cuerpo de Caballería, 1 Brigada de Artillería y 1 Batallón de Ingeniería), fueron rechazados con cerca de 3.000 bajas.
Segundo ataque a la Fortaleza (16/07/1868)
Fuerzas del 3º Cuerpo del Ejército brasileño, bajo el mando del mariscal de campo MANUEL LUIS OSORIO, intentaron tomar la posición por tierra, tras el forzamiento del Paso de Humaitá por la escuadra naval el mes anterior, pero el asalto fue rechazado por los defensores paraguayos.
Los paraguayos abandonan Humaitá (23/07/1868)
Cumpliendo la orden de SOLANO LÓPEZ de abandonar gradualmente la Fortaleza de Humaitá (que por haber sido aislada, ya no podía cumplir con sus objetivos), para incorporar sus efectivos al grueso del ejército paraguayo que se estaba afianzando en el norte, durante la noche del 23/24 de julio de 1868, comenzó un operativo que se conocerá luego como
Sigilosamente, la guarnición paraguaya fue evacuada y empleando canoas y balsas se las envió al norte para que a través del Chaco, pudieran llegar a Asunción, para intentar unirse a las fuerzas que allí estaba organizando SOLANO LÓPEZ.
El coronel FRANCISCO MARTÍNEZ, último comandante de la Fortaleza, se ocupó de hacer lo mismo con los últimos 3.000 combatientes que aún quedaban, aunque gran parte de los evacuados, aproximadamente unos 1.800, que quedaron atrapados en los alrededores Península e Isla de los Carpinchos, resistiendo bombardeos constantes hasta su rendición definitiva el 5 de agosto de 1868.
Brasil ocupa la Fortaleza de Humaitá (25//07/1868)
Al notar el profundo silencio que había caído sobre la Fortaleza, luego de que la guarnición paraguaya la abandonara, el general brasileño ANTONIO CORREA DA CÁMARA al frente de sus efectivos, avanza sobre las desiertas trincheras e ingresa en la Fortaleza, sin hallar resistencia. Humaitá, heroico baluarte de la defensa paraguaya en su guerra con la Triple Alianza, había logrado detener durante casi dos años el avance de las tropas aliadas (ver guerra de la Triple Alianza con Paraguay).
Tras la caída de Humaitá (agosto de 1868), el mariscal FRANCISCO SOLANO LÓPEZ no se rindió, sino que retrocedió unos 150 km al norte para establecer una nueva y poderosa línea defensiva sobre el arroyo Pikysyry (cerca de Villeta), por lo que los aliados necesitaban aislar esta nueva posición de las fuerza paraguayas, para impedir la provisión de suministros que se les enviaba desde Asunción y otros lugares del interior de Paraguay.
(1). Poco tiempo después, el jefe de la escuadra dividió en trozos las cadenas que atravesaban el río y dos de éstos los mandó a las naciones aliadas para que ocuparan un lugar en sus Museos, como un «trofeo conmemorativo». Dice el Acta que se levantó con motivo de esa acción: «La toma de la Fortaleza de Humaitá» es uno de los hechos más singulares de la historia naval de las naciones beligerantes. El Tratado Secreto firmado por los integrantes de la Triple Alianza, Argentina, Brasil y Uruguay el 1º de mayo de1865, entre otras disposiciones, establecía: 1°) Que en cumplimiento del Tratado de Alianza de esta fecha, las fortificaciones de Humaitá serán demolidas, y no será permitido erigir otras de igual naturaleza, que puedan impedir la fiel ejecución de dicho Tratado.
POR CONSIDERARLO INTERÉS, TRASCRIBIMOS A CONTINUACIÓN UN TEXTO ENVIADO POR ÁNGEL OMAR RUÍZ DÍAZ REFERIDO AL DESTINO QUE TUVO LA CADENA QUE FUE CORTADA PARA HABILITAR EL PASO DE LA FLOTA BRASILEÑA, FRENTE A HUMAITÁ:
El acta de apertura del río Paraguay «…dice: a los 27 días del mes de julio del año 1868, a una hora de la tarde, por orden del Exmo. sr. Vice-Almirante, VIZCONDE DE INHAUMA, comandante en gefe de las fuerzas navales del Imperio del Brasil…el primer maquinista del vapor “Princesa Joinville”, JORGE WILHELM PETTERSON procede a cortar las cadenas que atravesando el rio Paraguay, divididas en tres partes iguales y destinadas cada uno de los Estados aliados…Fdo. Antonio Alfonso de Aylar Whitaker-Antonio Manuel Fernández, Capitán de Mar y Guerra Juan Méndez Salgado, Capitán de Fragata Jorge Wilhelm Peterson 1er.maquinista». Memoria presentada por el Ministerio de Estado 1868″.