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FRUCTUOSO RIVERA, PRESIDENTE DE FACTO DE URUGUAY LE DECLARA LA GUERRA A LA CONFEDERACIÓN ARGENTINA (24/02/1839)
El general FRUCTUOSO RIVERA, Presidente de facto de la República Oriental del Uruguay, le declaró la guerra al general JUAN MANUEL DE ROSAS, gobernador de Buenos Aires, un acto que si bien marcó un punto de inflexión en el conflicto que conocido como “La guerra Grande”, tuvo lugar en el Río de la Plata, entre el 10 de marzo de 1839 y el 3 de febrero de 1852, con Uruguay y Argentina como protagonistas principales, expone claramente la decisión de apelar a cualquier medio que los unitarios habían tomado, para derrocar a JUAN MANUEL DE ROSAS (ver La Guerra Grande).
Recordemos que RIVERA había depuesto a MANUEL ORIBE, legítimo presidente del Uruguay, líder de los “blancos” y aliado de ROSAS, luego de vencerlo el 15 de junio de 1838 en la batalla del Palmar (departamento de Paysandú), y que, cuando en julio de 1836, desde Durazno, dando inicio a la guerra civil en Uruguay, FRUCTUOSO RIVERA se había alzado en armas contra el gobierno de MANUEL ORIBE había contado con el apoyo del general unitario argentino JUAN GALO DE LAVALLE (1).
Era hora entonces de reclamar favores. Los “unitarios” argentinos, exiliados en el Uruguay, recurren presurosos a FRUCTUOSO RIVERA, líder de los «colorados» y máxima autoridad política en Uruguay, en busca de ayuda para enfrentar el poder de ROSAS, aprovechando la oportunidad que les ofrecían los graves problemas que afrontaba la Confederación con su puerto bloqueado por la flota anglo-francesa, instalado por estas potencias con el objeto de forzar a ROSAS a abrir el comercio con ellas.
Quedaba claro entonces, que la actitud de RIVERA, se ubicaba en el marco de la lucha en que estaban empeñados los “blancos” uruguayos (aliados con los federales argentinos) y los “colorados” uruguayos (aliados con los unitarios argentinos), por la hegemonía política en el área del Río de la Plata, una confrontación que ya comenzaba a afianzarse en el territorio rioplatense, con el alineamiento de varias provincias en uno y otro bando y el apoyo de dos potencias extranjeras que buscaban sacar rédito de la situación.
Nada faltó entonces para la embestida final. JUAN GALO DE LAVALLE contando ahora con una sólida logística y el apoyo oriental, pudo consolidar la organización de las fuerzas que comandará en su gesta. En la isla Martín García termina de completar los preparativos para lanzarse sobre Buenos Aires y el 11 de setiembre de 1839, desembarca en Gualeguaychú, provincia de Entre Ríos dando inicio a su “Campaña Libertadora”, pero esa es otra Historia (ver Campañas contra Rosas).
(1). Este levantamiento marcó el inicio de la guerra civil de 1836 en Uruguay, motivado por la supresión de su comando militar y la persecución política que se ejercía sobre los “colorados”, culminando poco después en la Batalla de Carpintería el 19 de setiembre de 1836, enfrentamiento donde nacieron las divisas blanca y colorada, que más tarde se convertirían en los dos partidos políticos tradicionales del país.
Se dice que en esa batalla entre hermanos, ante la falta de uniformes, los combatientes necesitaban distintivos para no matarse entre sí: Los partidarios de ORIBE decidieron usar una vincha blanca con la leyenda “Defensores de las Leyes», mientras que los seguidores de RIVERA optaron por usar un distintivo celeste, pero al desteñirse rápidamente con el sol y la lluvia, debieron apelar a sus ponchos como prenda que los identificaba y éstos tenían un forro de color rojo, por lo que a partir de entonces fueron los “colorados”, porque portaban la “Divisa Colorada”.
Y así nacieron, simbólicamente el actual “Partido Blanco” (o Partido Nacional) y el Partido Colorado, definiendo la identidad política de Uruguay por casi dos siglos.