El arcón de la historia Argentina > Crónicas > CAMPAÑAS CONTRA ROSAS
CAMPAÑAS CONTRA ROSAS
JUAN MANUEL DE ROSAS es quizás la figura más controvertida de la Historia Argentina. Sus casi veinte años como Gobernador de la provincia de Buenos Aires y sus más de 30 años como figura trascendente de nuestra historia lo han convertido en el centro de la que quizás sea la primera “grieta” que separa a los argentinos.
Miles de páginas que se han escrito lo denuestan y lo presentan como el prototipo de gobernante déspota, cruel, vengativo y sanguinario, responsable de la muerte o la desaparición de incontables opositores. Que conculcó las libertades y los derechos de sus gobernados para satisfacer sus ansias de poder y que retrasó en años la unión de todos los argentinos en una nación organizada, libre y legalmente constituída.
Pero también hay miles de páginas que ensalzan su figura y lo muestran como el gobernante que supo ser firme para encauzar a una sociedad que venía de padecer los horrores de una cruel guerra civil, y las dicotomías de los “terribles años 20’.
Que supo defender a la patria de los embates de potencias extranjeras, que mientras estuvo él en el poder, no pudieron llevar a cabo sus planes, algunos de extensión territorial y otros de sojuzgamiento político y hasta comercial. Que sin dejar de reconocer la extrema dureza de su gobierno, valoran su entereza para desafiar el juicio de la Historia, haciendo lo que creía necesario hacer, para salvar a su Patria del caos.
Es obvio entonces pensar que tamaña personalidad, hay suscitado en su tiempo, toda clase de reacciones: algunas a su favor, pero muchas, muchísimas más en su contra.
Gente común, políticos, militares, sacerdotes, gobiernos extranjeros y hasta algunos de sus propios aliados alzaron sus voces contra sus procedimientos. Muchos de ellos terminaron encarcelados, torturados o muertos. Muchos tuvieron que asilarse en países amigos y pocos fueron los que pudieron ver el fin de su tiranía.
Pero hubo algunos de sus contemporáneos, que encabezaron ambiciosas campañas cuyos esfuerzos por derrocarlo, aunque no tuvieron éxito, sirvieron para consolidar un rechazo a su figura que comenzaba a hacerse sentir en la sociedad y le abrieron el camino a JUSTO JOSÉ DE URQUIZA para que, en nombre de todos ellos, lograra por fin, el 3 de febrero de 1852, en la batalla de Caseros, derrotar y derrocar a JUAN MANUEL DE ROSAS.
Los principales movimientos fueron los encabezados por GENARO BERÓN DE ASTRADA (1839); MANUEL VICENTE MAZA (1839); los firmantes de la Revolución Libres del Sur (1839); JUAN GALO DE LAVALLE (1839); NICOLÁS AVELLANEDA y la Coalición del Norte (1840); JOSÉ MARÍA PAZ (1841); el Imperio de Brasil (1844), el Paraguay (1845) y finalmente, JUSTO JOSÉ DE URQUIZA (1850).
BERON DE ASTRADA se unió con FRUCTUOSO RIVERA y con Francia, pero fue derrotado y muerto por PASCUAL ECHAGÜE en Pago Largo. MAZA conspiró, pero fue descubierto y ajusticiado y su padre asesinado en la Legislatura. CASTELLI, CRÁMER, RICO y otros se levantaron en el sur de Buenos Aires, pero fueron vencidos por PRUDENCIO ROJAS y los que no pudieron huir, fueron ejecutados.
LAVALLE auxiliado por la escuadra francesa inició sus operaciones en Entre Ríos y se dirigió luego a Corrientes, Derrotado en Sauce Grande, se trasladó a Buenos Aires. Avanzó hasta Merlo y en vez de atacar Buenos Aires se dirigió a Santa Fe y finalmente fue derrotado en Famaillá el 19 de setiembre de 1941.
BRASIL buscó el apoyo de Inglaterra para derrocar a Rosas en 1844 y luego de largas y difíciles tratativas, Miguel du Pin e Almeida, vizconde de Abrantes, su enviado especial, da por finalizada su misión, ante la imposibilidad e satisfacer las exigencias inglesas.
Trata luego de encontrar su aliado en Francia, pero allí, también se encuentra que los franceses pretenden cobrarle muy caro su ayuda y regresa a Río de Janeiro y aconseja al gabinete brasileño, «no entrar en coalición con la Confederación Argentina y si aún es posible, buscar nuevamente la amistad de Rosas» (ver Brasil busca aliados contra Rosas).
MARCO AVELLANEDA encabezó la Coalición del Norte con las provincias de Tucumán, Salta, Jujuy, Catamarca y La Rioja. Se libraron numerosos combates generalmente adversos a los unitarios y finalmente AVELLANEDA fue ejecutado en Metán.
Nos referiremos aquí a dos de esas campañas, por considerar que fueron las mejores organizadas por lo que tuvieron las mayores posibilidades de éxito, si bien ninguna de ellas lo logró y sus respectivos jefes, tuvieron un mal fin.

Campañas de los ejércitos correntinos (26/02/1839)
El gobernador de la provincia de Corrientes GENARO BERÓN DE ASTRADA fue quien organizó la primera expedición armada contra JUAN MANUEL DE ROSAS y PEDRO FERRÉ, su sucesor en el gobierno de la provincia continuó con ese intento, totalizando entre ambos, desde el 26 de febrero de 1839 hasta el 26 de noviembre de 1847 cuatro campañas que fueron puestas bajo las órdenes de distintos jefes: FRUCTUOSO RIVERA, JOSÉ MARÍA PAZ, JUAN GALO DE LAVALLE, JOAQUÍN DE MADARIAGA y BENJAMÍN VIRASORO.
El 26 de febrero de 1839 el gobernador de la provincia de Corrientes GENARO BERÓN DE ASTRADA, contando con la ayuda del caudillo uruguayo FRUCTUOSO RIVERA se pronunció contra ROSAS y con efectivos puestos bajo las órdenes del líder uruguayo, comenzó la que fue la primera de esas campañas para derrocar al gobernador de Buenos Aires, un intento que no pudo cumplir con sus objetivos y que fue definitivamente abortado el 26 de noviembre de 1847.
Fue cuando en la batalla de Vances, URQUIZA al frente de las fuerzas federales de ROSAS, derrotó a MADARIAGA, el último de los jefes de las tropas que la provincia de Corrientes envió contra ROSAS.
Los restos del ejército correntino huyeron al Paraguay, mientras MIGUEL VIRASORO era nombrado nuevo gobernador, luego reemplazado por su hermano Benjamín, ambos partidarios de URQUIZA.
Paraguay le declara la guerra a Rosas (04/12/1845)
En los tiempos de la disputa que JUAN MANUEL DE ROSAS mantenía con los gobiernos de Francia e Inglaterra, cuya flota conjunta tenía bloqueado el Puerto de Buenos Aires y cuando arreciaban las intrigas de los emigrados unitarios en el Uruguay, que ofrecían la segregación de las provincias de la Mesopotamia como moneda de cambio por la ayuda contra ROSAS, estaban actuando en Buenos Aires dos misiones paraguayas, llegadas con el objeto de obtener el reconocimiento por la Argentina de la independencia que su país declarara solemnemente en 1842.
Pero, ante la llegada desde Montevideo de una poderosas flota (ver Combate de la Vuelta de Obligado), integrada por cerca de 100 barcos mercantes ingleses, escoltados por 20 naves de guerra, que comenzaron a remontar el río Paraná para dirigirse al Paraguay, comerciando con las poblaciones ribereñas que encontraran a su paso, el 8 de enero de 1845 Rosas prohibió la libre navegación por los ríos de la Confederación y dispuso la prohibición del comercio con Corrientes y Paraguay y el ingreso de buques paraguayos o correntinos a cualquier puerto de la Confederación.
En el Uruguay, el caudillo MANUEL ORIBE, aliado de ROSAS, expidió un decreto semejante, prohibiendo el comercio del Paraguay por el río Uruguay. No obstante, estos decretos no amedrentaron al presidente CARLOS ANTONIO LÓPEZ, quien el 11 de noviembre de ese mismo año selló una alianza ofensiva y defensiva con el gobierno de Corrientes en contra de ROSAS y sus aliados.
Los Tratados firmados en esa ocasión entre Paraguay y la provincia de Corrientes, expresaron el deseo común de los mini-Estados del Alto Plata, por la libre navegación en los ríos y se designaba además al general José María Paz director de las fuerzas fluviales y terrestres, con las que pensaban combatir a ROSAS.
Las cartas ya estaban así echadas y el 4 de diciembre de 1845 el presidente de Paraguay lanzó un manifiesto declarando la guerra a ROSAS por negarse a reconocer la independencia paraguaya y haber prohibido el comercio fluvial.
En ese mismo mes de diciembre de 1845, un ejército paraguayo de 4.000 hombres, al mando del general FRANCISCO SOLANO LÓPEZ (un joven de 17 años, hijo del presidente López), cruzó el Paraná y en enero de 1846, se unió a las fuerzas del general Paz en la provincia de Corrientes, que luego de crear la Liga Unitaria, se hallaba preparando su tropa para atacar a Rosas..
ROSAS, de inmediato destacó una fuerza de 6.000 hombres para que al mando de JUSTO JOSÉ DE URQUIZA concurriera la a provincia de Corrientes para desalojar a las tropas del ahora llamado “Ejército Aliado Pacificador”, que en ese momento ya sumaban 10.180 hombres (5.980 eran de la fuerza correntina y 4.200 de la paraguaya).
URQUIZA, adoptó la táctica de internarse profundamente en la provincia para obligar al enemigo a perseguirlo y alejarlo de su fuente de provisión y recursos (Entre Ríos), en un terreno que le era naturalmente hostil y luego de incendiar los cuarteles de Villanueva, Campamento General del ejército correntino y obligarlos a desalojar los Departamentos de Curuzú Cuatiá, Pay Ubre (Mercedes), Esquina, Goya, San Roque, Yaguareté Corá y de San Miguel, perteneciente a las antiguas Misiones, y de combatir en Laguna Limpia (04/02/1846), llega la paz.
Campaña de JUSTO JOSÉ DE URQUIZA (1850)
A fines de septiembre de 1850 Urquiza, ya decididamente enfrentado con ROSAS luego de 16 años de estar a sus servicio y BENJAMÍN VIRASORO se entrevistaron en Concordia y acordaron una estrategia conjunta contra su antiguo aliado.
Firmó un acuerdo con el imperio de Brasil y contando con el apoyo económico de Pedro II, que también comprometió tropas y su escuadra y la incorporación de efectivos y medios aportados por el Partido Colorado del Uruguay y los argentinos unitarios exiliados, se lanzó a la guerra contra ROSAS. Una guerra que culminó el 3 de febrero de 1852, cuando en la batalla de Caseros, ROSAS por fin fue vencido y despojado del poder (ver Gobiernos de Juan Manuel de Rosas).
Fuentes: «Rosas y su tiempo», José María Ramos Mejía, Editorial La Cultura Argentina, Buenos Aires, 1907; «Historia Argentina», José María Rosa, Juan C. Granda Editor, Buenos Aires, 1963; “Vidas argentinas”, Octavio Amadeo, 7.ª edición, Editorial Cimera, Buenos Aires, 1945; «Historia Política y Constitucional Argentina», Romero Carranza, Rodríguez Varela Ventura, Editorial Círculo Militar, 1992; “Unitarismo, federalismo, rosismo”, Enrique M. Barba, Ediciones Pannedille, Buenos Aires, 1972; “Historia de Rosas”, Manuel Bilbao, Ediciones Anaconda, Buenos Aires; “La santa federación”, Andrés Carretero, Editorial La Bastilla, Buenos Aires, 1984; «La dictadura de Rosas», Mariano A. Pelliza, Editorial La Cultura Argentina, 1917; «Juan Manuel de Rosas». Carlos Ibarguren, Ediciones Frontispicio, Buenos Aires, 1948; “Vida de Juan Manuel de Rosas”, Manuel Gálvez, Editorial Tor, Buenos Aires, 1943; “Juan Manuel de Rosas”, John Lynch, EMECE, 1984; «32 escritores con Rosas o contra Rosas», Editorial Freeland, 1974; «Vindicación y memorias de don Antonino Reyes, sobre la vida y la época de Juan Manuel de Rosas», Manuel Bilbao, 1974; “Juan Manuel de Rosas, el maldito de nuestra historia oficial”, Mario O’Donell, Editorial Planeta, Buenos Aires, 2001; “Encarnación Ezcurra y los restauradores”, María Sáenz Quesada, Revista Todo es Historia, número 34; “Del fracaso unitario al triunfo federal”, Hugo Galmarini, Editorial La Bastilla, Buenos Aires, 1984; “Juan Manuel de Rosas”, Félix Luna, Editorial Planeta, Buenos Aires, 1999; “San Martín y Rosas”, Mario César Gras, Buenos Aires, 1948; Revista «Todo es Historia»; artículos varios; «Contribución al esclarecimiento de episodios relacionados con la vida y actos del general Juan Manuel de Rosas, Bartolomé Descalzo, Instituto Nacional Sanmartiniano, 1949; “El nacionalismo de Rosas”, Roberto de Laferrere, Editorial Haz, Buenos Aires, 1953; “Argentinos”, Jorge Lanata, Buenos Aires, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 2008; “La economía en época de Rosas y la Ley de Aduanas”, Lourdes Albano, Camila Arce y Giuliana Masseo; “Historia económica de la argentina durante 1830 ? 1860”. Juan Manuel González, Diego Tamura; “Historia de los argentinos”. Carlos Floria y César García Belsuince, Editorial Larousse, Buenos Aires 1992.