REUNIONES ROSAS-QUIROGA (00/12/1834)

La Historia de una reunión (en realidad dos), que JUAN MANUEL DE ROSAS mantuvo con FACUNDO QUIROGA, días antes de ser éste asesinado en Barranca Yaco, ha entrado en un terreno de especulaciones y sospechas llevada allí por quienes, cegados por la militancia, pretenden adjudicarle a estas reuniones, el carácter de preludio de una infame confabulación.

Pero vamos a los hechos. A fines de 1834, dos gobernadores adictos, ambos federales, PABLO LATORRE en Salta y ALEJANDRO HEREDIA en Tucumán, se habían enzarzado en una discusión que amenazaba terminar mal, motivada principalmente por el apoyo de Heredia a la autonomía de Jujuy, que en ese entonces dependía de Salta. Esos días, ROSAS ya no era gobernador (se encontraba en el periodo intermedio entre sus dos gobiernos), pero ejercía una gran influencia en la política de la Confederación y necesitaba evitar que la inestabilidad en el norte del país, afectara la paz y sirviera de excusa para convocar un Congreso Constituyente, al cual se oponía en ese momento.

Pensando que FACUNDO QUIROGA, a  quien le reconocía capacidad y habilidades como mediador podría ayudarlo, lo invitó a una reunión para considerar juntos, la forma de encontrar una solución a este problema que estaba a punto de estallar para beneplácito de los unitarios.

La primera reunión se realizó en la quinta de MÁXIMO TERRERO, el yerno de ROSAS, en el barrio de Flores, quizás a principios de diciembre. Allí ROSAS le explicó a QUIROGA que lo necesitaba para que actuara como mediador entre estos dos gobernadores y quedaron en reunirse nuevamente para ultimar detalles. El 17 de diciembre de 1834 en la Hacienda de Figueroa, ubicada en San Antonio de Areco, provincia de Buenos Aires, se realizó la reunión que se estima fue la principal ya que allí definieron el plan de acción.

El 18 de diciembre de 1834, FACUNDO QUIROGA partió hacia el norte, en cumplimiento de su misión, pero dos días después de haber partido, el 20 de diciembre, ROSAS, deseando confirmar algunos detalles y reconsiderando otros de los conversados durante la reunión que mantuvieron el 17 estando  aún en la Hacienda de Figueroa, le escribió una carta con precisas instrucciones sobre cómo proceder, enfatizando la necesidad de pacificar la región antes de pensar en emprender cualquier proyecto de organización nacional.

Se la envió por medio de un “chasqui” que alcanzó la galera que llevaba a QUIROGA, cuando éste ya se encontraba en pleno trayecto hacia Córdoba y esa carta, es la que, ensangrentada, fue hallada entre sus ropas, luego de que fuera asesinado en Barranca Yaco el 16 de febrero de 1835, mientras regresaba habiendo cumplido la misión encomendada (1).

(1). LATORRE y HEREDIA firmaron la paz en Santiago del Estero el 6 de febrero de 1835.

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