CLAUSURA DEL PERIÓDICO EL TELÉGRAFO MERCANTIL (17/10/1802)

El virrey DEL PINO, molesto por un escrito donde estimó que se criticaba su gobierno, ordenó la clausura del periódico Telégrafo Mercantil, cuyo primer número había aparecido el 1º de abril de 1801, dirigido por el español ANTONIO CABELLO Y MESA.

Casi dos años después de la aparición  del Telégrafo Mercantil, comenzaron a aparecer dificultades de carácter económico, lo que sumado a las diferencias que se presentaban casi a diario con las autoridades virreinales, molestas  por el estilo desenfadado de las sátiras y críticas de costumbres, el tenor de sus escritos y las tímidas críticas que ellos expresaban, fue provocando una lenta declinación del periódico. Hasta que en su edición número 110 en una de sus picantes editoriales se anímó a decir que «Buenos Aires era el mejor lugar para fomentar la haraganería y la ociosidad de las mujeres, amigas de la vagancia y el lujo» .Y que la nota estaba  inspirada por la ociosidad que distinguía a Buenos Aires de las demás ciudades del mundo y la existencia de gran cantidad de mujeres haraganas y derrochonas”.

Se refería también que era tal la abundancia de mujeres,  que «sólo una treintena de ellas, son las que logran casarse dejando al resto en un forzado perpetuo celibato, o se corrompen». Pero algo de este comentario pareció herir la suceptibilidad del virrey DEL PINO, porque creyendo éste,  ser aludido y criticado su gobierno, ordenó la clausura del periódico,

Y así fue, que a pesar del éxito que tenía “El Telégrafo”, quizás porque su popularidad y  la repercusión que lograban sus artículos, molestaba a ciertos intereses, el virrey DEL PINO, argumentando que lo hacía porque “contenía notas de mal gusto”,  el 17 de octubre de 1802, cuando estaba por salir el número 111, dispuso la clausura definitiva de de El Telégrafo a raíz de la publicación de un artículo “que afectaba la imagen real”  Y vaya a saberse cuál fue en realidad, lo que provocó esta decisión

Para algunos autores parece ser, que el virrey lo hizo porque según él, el editor “evidenciaba poca pericia en la elección de los materiales” y eso era porque “El Telégrafo” había iniciado la publicación de las primeras notas inspiradas en los filósofos de la Ilustración que alentaban el anticolonialismo y la aparición de las repúblicas. Temas no gratos a los intereses de la corona española en América. Otros autores dicen que la clausura se produjo a raíz de que al haberse publicado un artículo en el que pedía se hiciese “un censo de solteros americanos y españoles para casarlos y enviarlos a poblar la Patagonia”. (ver «El Telégrafo Mercantil» 

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