BELGRANO ALABA LOS PRINCIPIOS DEL COMERCIO INGLES (08/09/1810)

El 3 de marzo de 1810, MANUEL BELGRANO, con la autorización del virrey Cisneros, inicia la publicación de un periódico titulado “Correo de Comercio”, que continuará apareciendo hasta después de producida la revolución de Mayo de 1810. Desde sus columnas, Belgrano divulga sus ideas acerca de la política económica que considera necesario adoptar para asegurar el progreso y la prosperidad del Río de la Plata y en la edición del 8 de setiembre de 1810, después de señalar que «la riqueza real de un Estado es el más grande grado de independencia en que está de los otros para sus necesidades, y el mayor sobrante que tiene para exportar», pone a consideración de sus compatriotas los principios básicos que habían forjado la riqueza de Gran Bretaña, la potencia  económica más grande de su tiempo:

Nueve principios
«Yo expondré nueve principios que los ingleses, es decir, el pueblo más sabio en el comercio, proponen en sus libros para juzgar la utilidad o la desventaja de las ope­raciones de comercio:
1º) La exportación de lo superfluo es la ganancia más clara que puede hacer una nación.
2º) El modo más ventajoso de exportar las producciones superfluas de la tierra es ponerlas antes en obra, o manufacturarlas.
3º) La importación de las materias extranjeras para emplearse en manufacturas, en lugar de sacarlas manufacturadas de sus países, ahorra mucho dinero, y proporciona la ventaja que produce a las manos que se emplean en darles una nueva forma.
4º) El cambio de mercancías contra mercancías es ventajoso en general, fuera de los casos en que es contrario a esos mismos principios.
5º) La importación de mercancías que impiden el consumo de las del país, o que perjudican al progreso de sus manufacturas y de su cultivo, lleva tras de sí,  necesariamente la ruina de una nación.
6°) La importación de las mercaderías extranjeras de puro lujo en cambio de dine­ro, cuando éste no es un fruto del país como es el nuestro, es una verdadera pérdida para el Estado.
7°) La importación de las cosas de absoluta necesidad no puede estimarse un mal, pero no deja de ser un motivo de empobrecimiento para una nación.
8°) La importación de mercaderías extranjeras para volverlas a exportar en seguida, procura un beneficio real.
9ª) Es un comercio ventajoso dar sus bajeles a flete a las otras naciones».

Con respecto a este último punto, BELGRANO señalará luego, en otro número del “Correo de Comercio”, la necesidad imperiosa de crear una marina mercante propia, expresando que toda nación que deja hacer por otras una navegación que podría emprender ella misma,  disminuye sus fuerzas reales y relativas en favor de sus rivales». Para BELGRANO de nada vale que un país cuente con una amplia riqueza exportable, si, al mismo tiempo, no dispone de barcos propios para trans­portarla a los mercados extranjeros, porque, en caso contrario «dependería abso­lutamente de los pueblos navegantes» (ver Belgrano propone crear una Marina Mercante).

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.