BATALLA DE COTAGAITA (27/10/1810)

El Teniente Coronel ANTONIO GONZÁLEZ BALCARCE, al mando de la vanguardia del Ejército Auxiliar del Perú (Ejército del Norte), luego de ver frustrados sus repetidos intentos para vulnerar las defensas de los efectivos realistas del virreinato de Perú, que bajo las órdenes del Coronel JOSÉ DE CÓRDOVA Y ROJAS, habían establecido una sólida defensa en Santiago de Cotagaita, ordena la retirada para dirigirse a Tupiza.

Si bien la Historia Argentina registra a la Batalla de Suipacha (07/11/1810), como el primer enfrentamiento armado victorioso y de significativa trascendencia que tuvo lugar entre las fuerzas armadas de los patriotas con las de los realistas del virreinato del Alto Perú, debemos recordar que previamente hubo otros dos eventos de menor influencia en los acontecimientos que comenzaban a desarrollarse en estos territorios, a partir de la triunfante Revolución de Mayo de 1810, aunque ambos, pusieron a prueba el temple de las tropas revolucionarias y las aptitudes profesionales de sus jefes.

El 18 de setiembre de 1810, tuvo lugar en “Cangrejos”, un primer encuentro con los efectivos realistas y fueron las milicias de Jujuy las que se lanzaron a hostilizar a los realistas, sin trabarse en combate y luego, la llamada batalla de “Cotagaita”, que, aunque en realidad fue un frustrado ataque a las posiciones defendidas por los realistas, más que un combate formal y menos aún victorioso, como luego lo fue Suipacha, es considerado por la Historia Argentina como el primer encuentro que libraron las tropas regulares patriotas, iniciando lo que se conoce como «Período de la Lucha por la Independencia» (ver La batalla de Suipacha),

Pero veamos cómo se desarrollaron estos acontecimientos. La Junta Provisoria de Gobierno constituida en Buenos Aires, había enviado una fuerza que se conoció como el “Ejército Auxiliar del Perú” (también “Ejército del Norte), con el objeto de incorporar los territorios del Alto Perú a la causa emancipadora iniciada el 25 de Mayo de 1810.

Compuesta por 1.150 hombres, iba al mando del coronel de Arribeños FRANCISCO ORTÍZ DE OCAMPO, llevando como Segundo Jefe y jefe de la vanguardia al Teniente coronel ANTONIO GONZÁLEZ BALCARCE y como representantes de la Junta, acompañando a estas fuerzas, el doctor HIPÓLITO VIEYTES y el Auditor FELICIANO CHICLANA.

Llevaba como misión: 1º hacer reconocer la autoridad de la Junta de Buenos Aires, 2º despertar en esos pueblos el entusiasmo por la causa de la Revolución de Mayo, 3º revocar las autoridades contrarias a la misma y designar Delegados al Congreso que se reuniría en breve plazo, 4º sofocar el movimiento contrarrevolucionario de Córdoba, encabezado por LINIERS, 5º asegurar en primer término la posesión del territorio cordobés, de gran importancia militar por su situación geográfica, así como por su relativa abundancia de recursos, 6º incrementar los efectivos expedicionarios, incorporando nuevos voluntarios.

Con el fin de impedir la continuación del avance de estas fuerzas patriotas, el general realista JOSÉ MANUEL DE GOYENECHE, marchó hacia Tupiza, donde pensaba reunirse con las tropas acantonadas en Chuquisaca y Potosí, comandadas por los respectivos gobernadores NIETO y PAULA SANZ, pero las sublevaciones ocurridas en Cochabamba y La Paz, producidas a sus espaldas, le obligaron a regresar con las fuerzas que solamente tenía bajo sus órdenes.

En conocimiento de los movimientos que estaba realizando GOYENECHE, la vanguardia del ejército expedicionario, compuesta por unos 300 hombres y dos piezas de artillería, reforzada por algunos gauchos de MARTÍN MIGUEL DE GÜEMES, todas al mando de BALCARCE, apresuró su marcha y en Santiago de Cotagaita (dentro de la intendencia de Potosí, en el Alto Perú, actual Bolivia), a unos 400 kilómetros al Norte de Jujuy, atacaron a los realistas, una fuerza compuesta por 1.300 hombres y diez piezas de artillería, que bajo el mando del general JOSÉ DE CÓRDOVA Y ROJAS se había fortificado en ese lugar.

BALCARCE detuvo su marcha a un kilómetro de las posiciones realistas y envió una demanda de rendición que CÓRDOVA Y ROJAS rechazó rotundamente. El enfrentamiento comenzó entonces cerca de las 10 de la mañana y se extendió durante cuatro horas. Las fuerzas patriotas cargaron reiteradamente contra la posición fortificada, pero fueron repelidas por el fuego de la artillería y los fusiles realistas y aunque hay versiones, que según vengan de uno y otro bando, dan a los patriotas o a los realistas como victoriosos, la realidad es que ante la imposibilidad de vulnerar las trincheras defensivas enemigas y con las municiones agotadas, GONZÁLEZ BALCARCE ordenó el repliegue para evitar el desgaste de sus tropas frente a un enemigo numéricamente superior y bien atrincherado

Al quedarse sin municiones y sin poder romper las defensas de los realistas, GONZÁLEZ BALCARCE necesitaba replegarse hacia una posición conocida donde poder reabastecerse, reorganizar a los hombres y curar a los heridos. Tupiza ofrecía alimentos y apoyo logístico gracias a que sus habitantes estaban integrados a la causa de la Revolución de Mayo. Se dirigió entonces al Sur, siguiendo la ruta “Tupiza-Nazareno-Suipacha, hizo un alto en Tupiza y finalmente se estableció a orillas del río Suipacha (actual territorio de Bolivia).

Allí esperó la llegada de refuerzos provenientes de Jujuy y el apoyo que le sería fundamental, de contingentes gauchos locales, una posición que le permitió planificar detenidamente la estrategia que aplicaría luego, el 7 de noviembre de 1810, en la batalla de “Suipacha”, un triunfo inobjetable que fue la primera victoria militar de las fuerzas patriotas regulares después de la Revolución de Mayo.

Existe una opinión bastante generalizada de que tras el combate de Cotagaita, el Teniente Coronel GONZÁLEZ BALCARCE simuló una retirada, con la intención de atraer el jefe realista a una trampa para lo cual necesitaba posicionarse en un terreno que le fuera más favorable, pero si dejar de tener en cuenta esta posibilidad, es necesario reconocer que Tupiza era la ciudad que funcionaba como su base de operaciones, además de ofrecerle ventajas geográficas y logísticas estratégicas. Dominaba el acceso a las gargantas y ríos de la región, era el lugar donde debían confluir las distintas milicias que daban forma a la campaña libertadora.

Dirigiéndose a Tupiza acortaba la distancia con la retaguardia del Ejército del Norte, que venía marchando desde el sur, lo que le permitió, que muy pocos días después, el 6 de noviembre, recibiera en la zona de Nazareno un refuerzo crítico enviado por CASTELLI desde Yaví (1), compuesto por 200 hombres de Jujuy con dos piezas de artillería pesada, municiones y dinero para la paga de las tropas y ya desde antes de Cotagaita, en la localidad cercana de Mojo, se habían integrado las fuerzas que venían desde Yavi, los gauchos de MARTÍN MIGUEL DE GÜEMES y contingentes clave de voluntarios que llegaban desde Tarija, Salta y Jujuy. Tupiza concentraba además, el apoyo de las poblaciones locales de los chichas y tarijeños.

De este modo, Tupiza no fue simplemente un refugio tras la retirada, sino el núcleo logístico indispensable que permitió al Ejército del Norte recuperar fuerzas y obtener la victoria definitiva en la batalla de Suipacha apenas doce días más tarde.

(1). Yaví está justo en el límite fronterizo de Jujuy con Bolivia, a unos 50 kilómetros al sur del río Suipacha y allí se había instalado el cuartel general de retaguardia al mando de Juan José Castelli, reuniendo a los hombres y los pertrechos que venían rezagados desde el sur, ayudando también a aclimatar a los soldados a la altura de la Puna. Y fue desde Yaví que CASTELLI, al enterarse de la retirada, de Cotagaita, despachó de urgencia hacia el campamento de Balcarce en Suipacha, los refuerzos críticos que necesitaba para poner en marcha su plan (dos cañones y unos 200 hombres bien armados provenientes de Jujuy) (ver Batallas y combates. Guerra de la Independencia argentina)..

Fuentes. Partes de Balcarce y de Castelli enviados a la Junta de Buenos Aires, consultados en el Archivo General de la Nación.

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