ASESINATO DE FLORENCIO VARELA (20/03/1848)

La noche del 20 de marzo de 1848, FLORENCO VARELA, poeta, ensayista  y escritor de la “Generación del 37”, que obligado por su militancia antirosista, se había exiliado en Uruguay, muere apuñalado por la espalda por ANDRÉS CABRERA, a pocos metros  de su domicilio, en la calle Misiones de Montevideo (ver Asesinatos Políticos).

Galería Nocturna: El asesinato de Florencio Varela

La levita negra que llevaba puesta el finado el día del asesinato, aún puede contemplarse en una vitrina del Museo Histórico Nacional de Buenos Aires. A través de un espejo colocado en el fondo del mueble que guarda esa prenda es posible apreciar el largo desgarrón de la tela que produjo el filoso estilete usado por el asesino de nombre ANDRÉS CABRERA.

Múltiples son las versiones sobre la causa del asesinato. Una teoría dice que su muerte fue pergeñada por JUAN MANUEL DE ROSAS de quién VARELA era ferviente opositor. Otra teoría, sostiene que fue muerto por orden de FELIPE ARANA o algún otro jerarca del rosismo sin previa consulta con el Restaurador. Una tercera teoría afirma que fue asesinado por sus propios compañeros unitarios orientales apuntando sus dardos al texto de ciertas cartas cursadas entre el Ministro de Relaciones Exteriores de la Banda Oriental a ANDRÉS LAMAS. Una última hipótesis, desarrollada por ADOLFO SALDÍAS, intenta explicar su causa en el despecho del asesino CABRERA hacia VARELA por haber mantenido amoríos con la esposa de aquél».

Años más tarde el asesino fue juzgado y declaró haber sido enviado por el ejército sitiador, pero sus dichos jamás fueron comprobados. Corroborando esta versión, dice JOSÉ M. AUBIN en su libro “Mármol y bronce”: “El sujeto que cometió el alevoso crimen consiguió evadirse sin ser molestado, regresando a las filas del ejército sitiador de Montevideo que comandaba MANUEL ORIBE, de donde había sido mandado para ejecutar su abominable misión”.

Fuentes: “Cronología Histórica Argentina”. Armando Alonso Piñeiro, Ed. Depalma, Buenos Aires, 1981; “Mármol y bronce”. José M. Aubin, Ed. Ángel Estrada, Buenos Aires, 1911.

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