17/06/1821

MUERE EL GENERAL MARTÍN MIGUEL JUAN DE LA MATA MARTÍN DE GÜEMES, famoso guerrero de la Independencia, como famosos fueron sus gauchos, los intrépidos salteños conocidos como “Los Infernales”.

Después de soportar durante 10 días las dolorosas heridas recibidas en la ciudad de Salta (al ser ésta ocupada sorpresivamente por las fuerzas realistas), muere, a los 36 años de edad, en el lugar llamado La Higuera, en el bosque de la Cruz, el general MARTÍN MIGUEL DE GÜEMES.

Sus hombres lo llevaron a un refugio seguro y allí, debilitado por la abundante hemorragia, quebrantado de fuertes dolores, viendo que se le escapaba la vida, el gran caudillo aún tuvo aliento para celebrar una conferencia con un parlamento que le enviara el general Olañeta, su enemigo, que se había apoderado de la ciudad de Salta. En estado agónico alcanzó a decirle: “Señor oficial: Diga usted a su jefe que agradezco sus ofrecimientos sin aceptarlos; está usted despachado”.

Luego, rodeado por sus gauchos, les requirió antes de expirar: “Juradme que moriréis todos como yo muero, antes que capitular con los tiranos españoles”. Durante la guerra de la independencia, Güemes y sus tropas gauchas, representaron una barrera insalvable en el frente norte contra la cual se estrellaron uno tras otro, los ejércitos realistas.  Poco después cerraba sus ojos. Al día siguiente fue sepultado en la capilla de El Chamical, hoy San Francisco, en la provincia de Salta.

Siendo teniente, luchó contra los españoles en el sitio de Montevideo. Luego formó parte del Ejército del Norte, donde empezó a destacarse por su valor y prestigio ante los gauchos. Derrotado el ejército patriota en Vilcapugio y Ayohuma, Belgrano se retiró a Tucumán, dejando a Güemes y sus gauchos la difícil y onerosa misión de impedir el avance de los españoles hacia el sur. San Martín, reemplazante de Belgrano como Comandante del Ejército del Norte, al impartirle estas órdenes, le hizo comprender la necesidad de este sacrificio, ya que era imperioso detener a los realistas en el norte, a fin de que él pudiera preparar el ejército de los Andes y libertar a Chile. Güemes cumplió con lo prometido y la novena vez que los realistas invaden Salta, lo pagó con vida. Pero también fue la última vez que las tropas españolas pisaron tierra argentina, pues sus gauchos, cumpliendo su juramento dado a su jefe moribundo, arrojaron al invasor de nuestra tierra, sellando así con la sangre de Güemes la Independencia de nuestra Patria.

Cuando esto sucedía, entraba también triunfante en Lima el general San Martín (10 de junio de 1821). Puede pues decirse, que el general Güemes esperó morir, recién cuando había cumplido con su deber (ver La muerte de Martín Miguel de Güemes).

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