PRESIDENCIA DE CARLOS PELLEGRINI (1890-1892)

Después de la renuncia de MIGUEL JUÁREZ CELMAN a la presidencia de la Nación (6 de agosto de 1890), el vicepresidente CARLOS PELLEGRINI asumió la primera magistratura, cuando el país atravesaba un período de grandes dificultades, pues recién salido de una revolución, debía enfrentar una dramática crisis económica y financiera.

El Jueves 7 de agosto de 1890, el Doctor CARLOS PELLEGRINI (1846-1906)  tomó posesión del mando en un acto de gran concurrencia ciudadana y mucho entusiasmo. El  nuevo mandatario ya habia anunciado que integrarían su gabinete el general JULIO ARGENTINO ROCA, en Interior; en Guerra  y Marina, el teniente general NICOLÁS LEVALLE; VICENTE FIDEL LÓPEZ, hombre de la Unión Cívica, en Hacienda; EDUARDO COSTA, hombre de la Unión Cívica, en Relaciones Exteriores y JOSÉ MARIA GUTIÉRREZ, de igual filiación  política, en Justicia, Culto e Instrucción Pública, nombres que muestran el prepósito de PELLEGRINI de contar con un gabinete de concordia nacional.

De esta fiesta no participó, sin embargo, LEANDRO AIEM, a quien PELLEGRINI imputaría después,  haber mandado enlutar los balcones del local de la Unión Cívica para mostrar su rechazo a su ascenso a la Presidencia, pero a pesar de esa enemistad, PELLEGRINI recibirá el apoyo del partido Autonomista Nacional y de una importante fracción de la Unión Cívica, para enfrentar los graves problemas políticos, sociales y económicos que sucederán después de la renuncia de su antecesor, JUÁREZ CELMAN.

Pellegrini enfrenta la crisis
Para enfrentar el desolador cuadro económico y político que presentaba el país, el nuevo Presidente comenzó  por preparar con su ministro VICENTE FIDEL LÓPEZ, un plan económico en el que se incluyeron  principalmente medidas tendientes a normalizar el servicio de la deuda externa, a echar las bases para la conversión de billetes y a auxiliar a los bancos oficiales, que estaban a un paso de la quiebra.

Obligado por la situación imperante,  dispuso  suprimir los gastos considerados innecesarios y las obras públicas que no fueran de importancia inmediata. Se aplicó una Ley de impuestos internos para la población y fueron recuperadas para el patrimonio del país, las Obras Sanitarias de la capital y más de 3.000 leguas de tierras fiscales entregadas al lucro de los especuladores.

El 19 de agosto de 1890 envíó al Congreso, diversos proyectos de ley en los que se contempla: la emisión de 60 millones en billetes de Tesorería, con el objeto de cancelar la emisión bancaria y poder destinar así, el empréstito anteriormente aprobado de 20 millones de pesos oro,  exclusivamente a atender al servicio de la deuda externa y aliviar el presupuesto. La enajenación de fondos públicos, la creación de la Caja de Conversión,  la conversión de los billetes de los Bancos Nacionales Garantidos,  la tramitación de un empréstito externo para la nacfión y para las provincias y la caducidad de las concesiones ferroviarias fueron otros de los proyectos presentados por PELLEGRINI, que fueron aprobados por las Cámaras en sesiones efectuadas durante los meses de setiembre y octubre de 1890. Mientras que una de sus principales medidas financieras, la creación de la Caja de Conversión, para sanear el valor de la moneda,  fue convertida en Ley el 6 de octubre de 1890

Paralelamente, para quitarle armas a la oposición proveniente más que nada  de la corriente  que lideraba  ALEM, envía al Congreso para su sanción,  diversos proyectos de ley. El 30 de agosto es aprobado el de amnistía militar y política que había presentado el senador DARDO ROCHA. El 7 de octubre, el que dispone la confección de un nuevo registro cívico en toda la República y la apertura del padrón electoral para facilitar la inscripción de los ciudadanos votantes. Se cancelan  las concesiones ferroviarias que no habían cumplido las condiciones  del contrato y se suspende por razones de economía,  la construcción de algunas líneas ya proyectadas y en lo que concierne a temas fiscales, el gobierno suspende la venta, y cancelará posteriormente en forma definitiva, la oferta para la venta en el mercado europeo  de 24.000 leguas de campo en la Patagonia.

Ya en otro orden, quedan registradas como obras y actos de su gobierno, En materia educativa, la creación de la “Escuela Superior de Comercio de Buenos Aires” que hoy lleva su nombre,  La inauguración en 1891 del “Museo Histórico Nacional, sobre la base del Museo Histórico que ya funcionaba bajo la dirección de ADOLFO CARRANZA y el trazado del Jardín Botánico y del Jardín Zoológico de la ciudad de Buenos Aires. Con respecto a las Fuerzas Armadas, recordemos que durante su gobierno se incorporó el fusil máuser como armamento reglamentario de sus efectivos y que se dispuso el traslado del Colegio Militar de la Nación a sus nuevas instalaciones ubicadas en San Martín, provincia de Buenos Aires.

Pero pese a todas estas medidas, la crisis eonómica se intensificará a fines de 1890 por lo que será necesario adoptar nuevas decisiones y enfrentar nuevas dificultades que atentarán contra el normal oy nuevas dificultades se presentarán y atentarán con el normal desarrollo de su gestión como Presidente de la Nación.

La Quiebra de la banca Baring Brothers
El plan económico de PELLEGRINI debe afrontar en noviembre de 1890 un escollo de suma gravedad:  el colapso financiero de los banqueros británicos, los hermanos  Baring , titulares de las principales obligaciones contraídas por el gobierno argentino, a través de préstamos de dinero proveniente de inversores ingleses, que años atrás, habían confiado ciegamente sus ahorros a dicho Banco.

A fines de 1890, el ministro de Hacienda resuelve entonces convertir en oro 50 millones de pesos destinados a auxiliar a los Bancos locales y remitirlos a Baring Brothers en pago de los servicios de la deuda externa y en enero de 1891 se envía .al Congreso un proyecto para tomar un empréstito de 75 millones de pesos oro en títulos del 6 % de interés y condiciones muy severas.

El nuevo empréstito es contratado con la banca Rothschild, de Londres, y mediante éste se busca cubrir los papeles argentinos, sostener el valor de mercado de las acciones y ayudar a Baring a superar la quiebra. El economista JOSÉ A. TERRY critica esta operación, por cuanto significa pagar la deuda con nuevas deudas, que se acrecentarían en un plazo de tres años de acuerdo con el contrato.

Impuesto a los Bancos particulares
También a principios de 1891, con el objeto de obtener recursos dentro del país, el ministro VICENTE FIDEL LÓPEZ  propone la creación de nuevos impuestos. El 26 de enero el Congreso sanciona la ley de impuestos internos mediante la cual se gravan los alcoholes, las cervezas y los fósforos. Se resuelve, además, un impuesto del 7 por ciento sobre las utilidades y los dividendos de los bancos particulares y sociedades anónimas cuya dirección y capital no se hallasen en el país, con excepción de frigoríficos, fábricas de carnes conservadas y ferrocarriles. En diciembre se había aplicado un 2 % de impuestos a los depósitos en bancos extranjeros.

Cuando el senador Jerónimo Cortés se opone a aquel impuesto, por cuanto lo juzgaba hostil al capital extranjero, VICENTE FIDEL LÓPEZ contesta que es necesario defender al país de los capitales británicos, belgas y alemanes que, manteniendo un mero consignatario en la Argentina, obtienen cuantioso beneficios sin radicarse, y menciona el caso de sociedades que obtienen el 62 % de beneficio anual.

Asimismo, aceptando la política del ministro, el Congreso sanciona el incremento de los derechos aduaneros sobre artículos de lujo, y la reducción de otros (a los percales y fariñas), para favorece a los sectores menos pudientes.

Cierre del Banco Nacional
La crisis, más que a la economía en sí, afecta a los grandes centros comerciales y financieros, pero  no a la producción agropecuaria. A comienzos de 1891, se manifiesta crudamente en los quebrantos bancarios que se producen. El Banco Hipotecario tiene que suspender  el servicio de los cupones de sus cédulas. Por su parte, el Banco Nacional y el Banco de la Provincia,  sufren corridas a sus depósitos. El gobierno, para auxiliarlos, decreta una feria por varios días, pero la inquietud crece y se convierte en pánico. En el mes de marzo, el oro sube a 349 pesos la onza.

Una Comisión designada para que analice la situación y aconseje el camino a seguir, propone la emisión de un empréstito por 100 millones de pesos para asistir a los Bancos que estén en dificultades, fracasa al colocar solamente 28.522.145 pesos, suma insuficiente para asistirlos a todos, por lo que comienzan muchos de ellos a cerrar sus puertas. El 7 de abril de 1891, lo hacen el Banco Nacional y el Banco de la Provincia y enseguida sufren corridas los bancos particulares, que tienen que suspender sus pagos Así los Bancos Garantidos siguen la suerte de los oficiales y el Estado debe hacerse cargo de sus emisiones por más de 40 millones de pesos (ver Pánico en 1890).

Desórdenes en el interior
Corre la segunda quincena de mayo de 1891. Gobierna la provincia de Córdoba un roquista, EUGENIO GARZÓN, quien debe enfrentar la oposición de la Unión Cívica, entregada desde meses antes a trabajos conspirativos. Los cívicos cuentan para su revuelta con unos 350 hombres armados, y planean tomar los cuarteles y la Jefatura de Policía. Para llegar a esta última han cavado un largo túnel con la dirección de un ingeniero militar belga. Pero una delación permite que Garzón haga abortar la revolución a tiempo.  Efectivos del 109 de Línea atacan a los cívicos y los dominan, después de cruenta lucha, con 23 muertos, 171 heridos y unos 300 prisioneros (ver Desórdenes en el interior (1891).

La oposición radical en Corrientes
A mediados de 1891 gobierna la provincia de Corrientes ANTONIO I. RUIZ, un viejo federal que había adherido después al autonomismo, y que venía enfrentando, desde principios de ese año, una fuerte oposición sostenida por los hombres de la Unión Cívica. En esta fuerza, organizada por JUAN F. TORRENT, militaban los liberales que, en el orden local, no están enrolados en la corriente oficialista.

Especialmente en los departamentos alejados de la capital correntina los opositores a RUIZ, que sufren los excesos de la autoridad, encuentran justas razones para rebelarse. Este clima de lucha se agudiza cuando muchos ciudadanos de la costa del río Uruguay se ven obligados a emigrar.

El 20 de julio un grupo de suboficiales, encabezado por SERVANDO GODOY, subleva en la ciudad de Corrientes el Batallón Provincial, después de ultimar al. mayor ANASTASIO ALEGRE y al capitán MEZA y de apoderarse de armas y municiones. Al tomar el camino hacia el centro de la ciudad, distante unas diez cuadras del cuartel, los sublevados se encuentran con el jefe del batallón, coronel ROBUSTIANO VERA —antiguo jordanista—, que ha marchado a  contenerlos y acaban con él, en la avenida 3 de  abril. Enseguida entran en la ciudad en tres columnas, saquean  algunas pulperías y enfrentan a las fuerzas policiales que se habían atrincherado en el centro

Con fuerzas insuficientes para luchar con las tropas de represión y antes de que lleguen al puerto local, efectivos del 6 de Infantería y del 9 de Caballería, enviados en vapores por el gobernador del Chaco, general ANTONIO DONOVAN, los sublevados se desbandan hacia el nordeste. GODOY se  fuga por Paso de la Patria y se refugia en el Paraguay. Tres meses después, en Saladas, se produce un nuevo levantamiento de la oposición, el cual, tras severa represión, termina en una masacre.

Intento de intervención inglesa
Desde que el gobierno de PELLEGRINI establece impuestos sobre los depósitos y dividendos de los Bancos extranjeros, las relaciones con la banca y el :omercio británicos comienzan a deteriorarse. El presidente, impulsado por razones de economía y de política nacional al mismo tiempo, acentúa a mediados de año una orientación contraria a los intereses ingleses, especialmente los bancarios.

En junio de 1891 el ministro británico en Buenos Aires, PAKENHAM, informa a su gobierno que en dicha ciudad reina un intenso sentimiento antibritánico: y el secretario comercial de la misión inglesa, HERVET, expresa sus dudas de que pueda seguir permaneciendo en nuestro país.

Una corrida contra los bancos británicos agrava la situación, si bien esta maniobra prueba su solidez financiera, y sólo cierran sus puertas cinco bancos no ingleses. El Banco de Londres y Río de la Plata rechaza, además, la ventaja de una moratoria que el ministro de Hacienda ofrece a los bancos extranjeros, preocupado ahora por los resultados de su política.

El 24 de julio el gerente del Banco de Londres en Buenos Aires, PITCHARD, en representación de los intereses británicos en la Argentina, expone al subsecretario del Foreign Office, JAMES FERGUSON, cuál es la situación: «La condición del país es tal que sólo la intervención de otras potencias puede determinar un buen gobierno y lo más efectivo de todo sería que, de acuerdo con otras, alguna potencia interviniera y estableciera un Gobierno provisional. Ninguna está tan interesada como Gran Bretaña, pues los súbditos británicos tienen invertidos 200 millones de libras en el país». El banquero sugiere que podría solicitarse el concurso de los Estados Unidos, pero estima muy escasa la probabilidad de que este país participe en la empresa.

El canciller SALISBURY, después de leer el informe decide contrarrestar la presión ejercida por la banca y el comercio ingleses a favor de la intervención y a fines de julio en un discurso pronunciado por el titular del Foreign Office afirma que Gran Bretaña debe seguir la política de CANNING  de no intervención en los problemas internos de los países sudamericanos”. No obstante esta disposición del ministro, los banqueros no renuncian a la esperanza de  la intervención. La firma Moron. Rose & Co. propone por ejemplo un plan consistente en designar un enviado especial a Buenos Aires, con el fin de vigilar la economía del país y aconsejar al gobierno las políticas ue debían seguirse. Pero SALISBURY no cede a esta y otras gestiones de los círculos financieros londinenses que intentaban ver en las medidas  financieras del gobierno argentino, una violación al Tratado de 1825, que ampara a Gran Bretaña con su cláusula de nación más favorecida.

Nacionalización de los ferrocarriles garantidos
En setiembre de 1891 se constituye una comisión parlamentaria investigadora de los Ferrocarriles Garantidos, que para esa época insumían la tercera parte del presupuesto nacional. Forma parte de dicha comisión el diputado OSVALDO MAGNASCO —distinguido jurista y hábil orador, de 26 años—, quien el 11 del mes citado, durante el debate, se refiere «al gran cuadro de los grandes robos de las empresas ferrocarrileras establecidas en nuestro país», logrando que el 24 de noviembre de ese mismo año, sea sancionada la ley 2873, como reglamento general de los ferrocarriles, la cual, entre otras cosas, coloca bajo jurisdicción nacional a los ferrocarriles que pasan de una provincia a la Capital Federal (ver Nacionalización de los ferrocarriles garantidos (1891).

Creación del Banco de la Nación
La liquidación de los Bancos Garantidos (entre ellos, el Banco Nacional),  crea un serio vacío en el orden crediticio, en momentos en que la producción agrícola aumenta. En tales circunstancias la Nación no solamente debe hacerse cargo de las emisiones del Banco Nacional y de instituciones bancarias de diversas provincias, sino que tiene que cubrir de alguna manera la falta de financiación planteada. Entonces PELLEGRINI, VICENTE FIDEL LÓPEZ y VICENTE L. CASARES planean la creación de una nueva institución bancaria, para lo cual logran colocar entre

un grupo de capitalistas y hombres de negocios, un empréstito interno de 50 millones de .pesos.  El proyecto de ley enviado al Congreso por el P. E. prevé la creación de un Banco organizado como sociedad anónima, con un capital de 30 millones de pesos papel y 20 millonea de metálico, con el objeto de promover el desarrollo económico. Su estructura es parecida a la del desaparecido Banco Nacional, pero sin facultad de emitir billetes. Luego de un ardoroso debate, el proyecto por fin es aprobado y convertido en Ley el 16 de octubre de 1891.

Son horas difíciles las que vive el país, desde el punto de vista financiero. El descrédito de las finanzas argentinas en Europa es alarmante, según expresa  MIGUEL CANÉ a ROQUE SÁENZ PEÑA en carta  del 21 de octubre de 1891: «Roque, si vieras a algunos ingleses —dice— que tienen en títulos argentinos más de un millón de duros, frotarse las manos  al recibir las últimas noticias y esperar el caso como el principio del fin; si leyeras el artículo del marqués de Lorne, publicado en la “Deutsche Revue, incitando A Alemania a apoderarse de nuestro país; si sintieras comoyo esta atmósfera que se condensa por momentos y que forma en Europa la conciencia de que somos incapaces de gobernarnos, vivirías con verdadero espanto el porvenir».

La privatización  del Ferroarril Oeste
Cuando el 11 de setiembre de 1889 el gobierno de la provincia de Buenos Aires envió un mensaje a la Cámara de Diputados mediante el cual auspiciaba la venta de los ferrocarriles del Estado bonaerense, estos últimos contaban con 1.014 kilómetros de rieles. Al término de un encarnizado debate en el que sobresale el diputado CIBILS, oponiéndose a la medida, y el diputado BOUTEL, apoyándola, se promulgó la ley del 23 de setiembre de ese año, que autoriza al gobierno provincial a enajenar por licitación las líneas de los ferrocarriles provinciales, con todos sus terrenos, vías, estaciones, talleres, tren rodante, telégrafos y demás enseres. El producto de la venta debía ser destinado a cancelar los empréstitos que gravaban a los ferrocarriles oficiales.

La primera privatización se efectuó con el ramal Temperley-Cañuelas, transferido a favor del Ferrocarril Sud el 11 de marzo de 1890. Días después, el 18 de marzo, se efectuó la primera licitación de las restantes líneas del Ferrocarril  Oeste; pero las propuestas fueron rechazadas, y fue establecido un luevo plazo para el i4 de agosto de 1890. En esta segunda licitación, la mejor oferta fue la de HENRY GIBSON ANDERSON, representante de la sociedad The Buenos Aires Western Railway Limited, formada en Londres. Su cotización fue de 8.134.920 libras 12 chelines 9 peniques, equivalentes a unos 41 millones de pesos oro sellado. Según el historiador WILLIAM RÓGIND la venta del Ferrocarril  Oeste, al que llama «gallina de los huevos de oro del Gobierno de la provincia», fue impuesta por los «despiltarros de la administración provincial», en esos momentos a cargo del gobernador JULIO A. COSTA y de su ministro LUIS GARCÍA y por su parte el historiador H. S. FERNS señala que el producto de la venta no pudo salvar la situación financiera de la provincia de Buenos Aires.

La oposición
El gobierno de PELLEGRINI tuvo en el radicalismo a la principal fuerza opositora. Los hombres de la flamante Unión Cívica Radical, convertidos en paladines de la libertad electoral, señalaron en todo momento, desde el Parlamento y el periodismo, las contradicciones del presidente entre la teoría y la práctica política. En julio de 1892, comentando el mensaje de Pellegrini a las Cámaras en que se había referido a la mayor libertad electoral vigente durante su gobierno, JOSÉ BIANCO publicó en el periódico»El Argentino» un extenso artículo titulado «Dos años en el poder. Pellegrini y su política». De él ex­traemos el siguiente fragmento: «Los fusilamientos del Rosario, Córdoba y Tucumán, las masacres de Corrientes, las tropelías de San Luis, emplazan al presidente ante el tribunal de la opinión para que, cuando llegue la hora de la justicia, responda de aquellos actos, cuyos iguales es necesario buscarlos en épocas de barbarie que la civilización rechaza.

El fusilamiento del Rosario (1890), hecho al grito de ‘Viva Roca’, ha quedado impune, sin que se haya levantado aún un sumario para esclarecer quién había ordenado a las fuerzas armadas que hicieran fuego sobre un pueblo indefenso que iba, en cumplimiento de deberás cívicos, a ins­cribirse en el registro electoral. Igual cosa ha sucedido en Córdoba y en Tucumán, donde sol­dados de linea, mandados por oficiales del ejér­cito, sacrificaron con premeditación y alevosía, hiriendo por la espalda, a ciudadanos pacíficos que iban a muñirse de la boleta que habilita para ejercitar con lealtad y honradez los dere­chos políticos.

Las barbaries de Corrientes que han arrasado poblaciones enteras, obligando a sus habitantes a huir a los bosques, comprobadas por la auto­rizada palabra del doctor JUAN F. TORRENT, han merecido los plácemes del gobierno nacional, ensoberbeciendo a RUÍZ, digno émulo de Andresito. Las tropelías de San Luis, los asesinatos del joven ROSAS en Mendoza, cuya sangre mancha el diploma del Senador CIVIT, y de ELIZONDO en San Juan: en una palabra, los actos de fuerza en todas las provincias, han quedado y quedan a salvo de la justicia, cobijados por las alas protectoras del poder de la nación. Y esta Capital, que es testigo de la acción directa del Poder Ejecutivo, apunta en el catálogo de sus agravios, los hechos sangrientos de las parro­quias de la Piedad y Santa Lucia y el asalto nocturno al Comité de la Unión Cívica Radical ejecutado por orden confidencial del presidente». (ver Pellegrini, Carlos)

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