LOS ANIMALES QUE TRAJO COLÓN (1493)

LOS ANIMALES QUE TRAJO COLÓN. Cristóbal Colón tuvo un problema inesperado con parte del bagaje que trajo al Nuevo Mundo: caballos, cerdos, vacas y ovejas, para ser 0más precisos, que obedeciendo al mandato divino, se reprodujeron de tal modo, que terminaron provocando un verdadero impacto ecológico en el nuevo mundo, qiue a partir de entonces, no volvió a ser el mismo. Cuando el navegante desembarcó en el Caribe, en su segundo viaje, en 1493, algunos de esos animales se escaparon. A partir de ese momento, América nunca volvió a ser la misma. “Aun antes de que los primeros colonos llegaran a regiones como las grandes llanuras de América del Norte, el medio ambiente había sido alterado considerablemente por los animales que Colón trajo desde el Viejo Mundo -dice Hermán Viola, un historiador del Instituto Smithsoniano-. Plantas, animales y enfermedades introducidas por Colón y por quienes lo siguieron, alteraron la flora y la fauna del mundo, reordenaron la composición étnica de países enteros y cambiaron la dieta y la salud de la gente en todas partes”, continúa Viola. Los trópicos del Nuevo Mundo ofrecieron una cornucopia de delicias a los animales traídos por Colón, tales como los cerdos. Esos animales omnívoros comieron lagartijas, nueces, bayas, mandioca, piñas y pájaros, lo que sirvió para en­grosar increíblemente las piaras. Diseminados gradualmente a través de ambos contienentes de América, esos cerdos salvajes despojaron el paisaje de su fauna y su flora nativas. Los trópicos resultaron igualmente fértiles para los caballos cerriles. Y cuando las tropillas llegaron a las ricas pasturas de América del Sur y del Norte, su número aumentó astronómicamente. También vacas y ovejas encontraron un nicho ecológico en el Nuevo Mundo y florecieron. Sometidas al vapuleo de millones de nuevas pezuñas y dientes, muchas especies nativas de pasto y otras plantas murieron y fueron reemplazadas por otras asiáticas y europeas, más resistentes. Las plantas del Viejo Mundo también transformaron a América. La deforestación tropical, una de las cuestiones más candentes del siglo veinte, tiene sus raíces en la caña de azúcar que Colón plantó en la isla La Española, en 1493, sostiene Viola. “La caña de azúcar demandaba enormes recursos humanos para ser lucrativa -re cuerda-. Con el sistema de las plantaciones llegó el asalto inicial contra los bosques tropicales del Nuevo Mundo, acompañado de una considerable oleada de esclavos africanos.”

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