LA MUERTE DEL GENERAL CARLOS MARÍA DE ALVEAR (1853)

En 1853, Nueva York ya era una ciudad moderna y monstruosa. La enorme ciudad escondía bajo la indiferencia de sus edificios y e sus multitudes, la agonía de un hombre de vida trascendente. “Alvear, se muere”. La noticia llegó a los cuatro argentinos que residían allí, Todos se reunieron en la Legión Argentina para ofrecer sus servicios. El ministro plenipotenciario CARLOS MARÍA DE ALVEAR agonizaba, con los ojos abiertos y sin mover los labios. Dé súbito, medio se incorporó en el lecho y levantó su mano derecha en un remedo de blandir su espada y lanzó una grito escalofriante: “Soldados de Ituzaingó !! se le escuchó decir con una voz, que dado su estado, nadie esperaba oir.

Los presentes cayeron de rodillas. El que fuera Directo Supremo de las Provincias Unidas del Rio de la Plata, general victorioso, el héroe de Ituzaingó, acababa de morir con el recuerdo de sus días de gloria en su extraviada mente, saliendo de sus labios. Eran las 10 de la mañana del 2 de noviembre de 1853.

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