LA MUERTE DE UN GAUCHO REBELDE (7/10/1889)

LA MUERTE DE UN GAUCHO REBELDE. Fue abatido el GATO MORO, un gaucho rebelde que se convirtió en héroe, perseguido por una justicia adicta al poder. En 1872 el poema Martín Fierro dio vida al personaje de un gaucho que pierde su familia al ser reclutado por la fuerza en las filas del ejército. El personaje se hizo realidad en la piel de ALBERTO ZÁRATE, un correntino apodado Gato Moro, que tenía familia y trabajaba en el campo, hasta el día en que una partida se presentó en su rancho. La intención era sumarlo compulsivamente a algún batallón, pero se supone que detrás de ese motivo se escondían otras razones. Posiblemente el juez de Paz de la localidad estaba enamorado de la mujer de Zárate. O tal vez, en un tiempo de fraude descarado, el gaucho no había aceptado votar de acuerdo con ciertas instrucciones. En 1880 el Gato Moro fue apresado en Corrientes y acusado de revolucionario junto con un grupo de hombres de quienes se convirtió en su líder. El juez de Paz decidió enviarlo a Buenos Aires, pero el hombre, que era un excelente nadador, saltó de la barcaza en que viajaba y logró nadar hasta la orilla. Entonces juró vengarse de todos los jueces y cinco de ellos aparecieron muy pronto degollados. Durante nueve años sus actividades al margen de la ley lo hicieron famoso, se lo llamó “el azote correntino” y logró escapar a todas las persecuciones. Por fin fue sorprendido junto con cuatro de los hombres que formaban su banda por una comisión policial. Ante la orden de entregarse, el Gato Moro respondió: “Solo muerto me han de llevar. Un gaucho como yo no se rinde a la policía”. Y murió defendiéndose con su pistola y su facón.

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