EL PUEBLO LLEGA A LA ROSADA (12/10/1916)

CON AYUDA DE LOS CONSERVADORES, EL DOCTOR HIPÓLITO YRIGOYEN LLEGA A LA PRESIDENCIA. En 1916 el doctor HIPÓLITO YRIGOYEN logra un apoyo inesperado. Un grupo de disidentes del Partido Conservador de la provincia de Santa Fe, le abre el camino a la que fue la primera presidencia de HIPÓLITO YRIGOYEN (ver “Presidencias de HIPÓLITO YRIGOYEN”). Aunque la Unión Cívica Radical obtiene más de la mitad de los votos en las elecciones presidenciales realizadas ese año, aunque hay dudas sobre la votación en el Colegio Electoral, en Santa Fe ha ganado un grupo disidente y sus 19 electores son decisivos para el triunfo de Yrigoyen, quien se niega a cualquier acuerdo, ni siquiera a manifestar públicamente que desea ese apoyo. Las fuerzas conservadoras proponen a los santafesinos una fórmula transaccional. Pero los santafesinos deciden votar a Yrigoyen sin condiciones. Así, el jefe radical reúne la mayoría en el Colegio Electoral: 152 electores, contra 102 del candidato de la Concentración Nacional; De la Torre sólo obtiene 20 votos

El 12 de octubre de 1916, ante una concurrencia inusual por su magnitud, el doctor HIPÓLITO YRIGOYEN asume como Presidente de la Nación por el período 1916/1922 y el doctor PELAGIO B. LUNA, lo acompañará en calidad de Vicepresidente.  Ese día el presidente saliente VICTORINO DE LA PLAZA coloca la banda presidencial a Hipólito Yrigoyen y según el Secretario del Senado, “…. fue espantoso”: .. escupían sobre los felpudos, arrancaban las cortinas en su intento de verlo. Hemos pasado de las zapatillas de baile, a las alpargatas. A la salida, unas cien mil personas, muchas más que en al jubileo de Mitre o el entierro de Sáenz Peña, aguardan para presenciar el paso del Presidente por la Avenida de Mayo hasta la Casa de Gobierno. Los más entusiastas rodean la carroza, dispersan la escolta de Granaderos, desenganchan los caballos y arrastran el vehículo, que avanza lentamente entre la muchedumbre aclamante”. Según lo consigna el diario “La Prensa,    “el pueblo delirante arrolló todo” y se queja de que “este acto inusitado contraría los antecedentes democráticos del ciudadano presidente”. Pero a pesar de estas críticas, para muchos, el pueblo había llegado a la Rosada.

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