LA PROVINCIA ORIENTAL Y EL CONFLICTO CON BRASIL,(1823)

El príncipe Don Pedro —hijo y sucesor de Juan VI— encabezó en el Brasil el “Partido Patriota” y en setiembre de 1822 proclamó la independencia de ese territorio y su separación absoluta de Portugal; luego fue coronado con el título de Emperador. Ante el curso de estos acontecimientos, en Buenos Aires, BERNARDINO RIVADAVIA, en su calidad de Ministro de Gobierno de MARTÍN RODRÍGUEZ, en ejercicio de las facultades del Poder Ejecutivo de las Provincias Unidas del Río de la Plata,  le reclamó al Brasil, la restitución de la Banda Oriental, dominio que le había sido arrebatado el 18 de julio de 1821, mediante un acto carente de toda legalidad (ver La Provincia Cisplatina) y para negociar un acuerdo satisfactorio para todas las partes,  en agosto de 1823, envió a Río de Janeiro a JOSÉ VALENTÍN GÓMEZ y  ESTEBAN DE LUCA. Luego de largas discusiones, el emperador don Pedro I se negó a devolver el territorio oriental, por lo que a partir de ese momento, no quedaba otro recurso que recurrir a un enfrentamiento armado

Antecedentes e iniciación de la guerra
Recordemos que luego de que el caudillo oriental JOSÉ GERVASIO DE ARTIGAS fuera derrotado por los portugueses en la batalla de Tacuarembó, en la Banda Oriental se había proclamado su anexión al  Reino Unido de Portugal, Brasil y Algarve,  con el nombre de provincia Cisplatina. La anexión —declarada por un Congreso— no respondía a los deseos del pueblo oriental, tan enemigo de su sometimiento a Portugal, como de aceptar la unión con las Provincias Unidas del Río de la Plata. La mayoría de los orientales —fieles a las ideas de su líder, ARTIGAS— defendían desde años atrás la autonomía de su territorio y rechazaban todo intento de anexión con Portugal, y aunque tampoco deseaban obedecer las directivas de los gobiernos argentinos, consideraban indispensable la ayuda de estos, para liberarse del peligro portugués.

Después de la anexión a Portugal, tropas brasileñas habían ocupado la Banda Oriental, dividiéndose en varias columnas: Unas, a las órdenes del general ALVARO DA COSTA, proclamaron su fidelidad al rey de Portugal; otras, dirigidas por el general CARLOS FEDERICO  LECOR, se mostraron partidarias del emperador Pedro I  y esa división de lealtades, fue la que finalmente favoreció los planes de los patriotas uruguayos, que vieron así, llegada su oportunidad para atacar al invasor, políticamente debilitado.

Varios orientales se trasladaron entonces a Buenos Aires, decididos a reconquistar la independencia amenazada. Un grupo de ellos, encabezado por JUAN ANTONIO LAVALLEJA logró reunir armas y pertrechos a fin de emprender una expedición libertadora. Treinta y tres fueron los expedicionarios (once eran argentinos), que cruzaron el río de la Plata y ya en territorio oriental, en pocos meses lograron desalojar al ejército brasileño de Montevideo (ver Los Treinta y Tres Orientales).

Mientras la rebelión se extendía por todo el territorio, el 14 de junio de 1825  LAVALLEJA  convocó a los pueblos en La Florida (Congreso de La Florida), para que decidiera  su destino y el voto general se expresó «por la unidad con las demás provincias argentinas a que siempre perteneció por los vínculos más sagrados que el mundo conoce».

De inmediato se dispuso la formación de un gobierno provisional, el que bajo la presidencia de MANUEL CALLEROS, comenzó a actuar desde esa misma localidad. Este gobierno provisional  nombró a JAVIER GOMENSORO Diputado ante e Congreso de Buenos Aires y convocó a una Asamblea de Representantes de los Cabildos de todos los pueblos de la Banda Oriental, la que inició sus funciones el 20 de agosto bajo la presidencia DE JUAN FRANCISCO LARROBIA.

El reclamo brasileño no se hizo esperar y llegó al gobernador LAS HERAS, por intermedio de Pererira Sodré, quien le pide al mandatario porteño que manifieste claramente sus intenciones al apoyar esta excursión, diciendo que “ese desagradable suceso, podía tomar un carácter muy serio”, agregando de debían adoptarse “todas las medidas públicas para impedir el aumento y fuerza de tal facción, el pronto castigo de aquellos individuos que le pertenecen y han vuelto a ésta como agentes según públicamente lo pregonan los papeles». El ministro de Relaciones Exteriores, MANUEL JOSÉ GARCÍA, en nombre del gobierno porteño, responde expresando que «el gobierno de Buenos Aires es absolutamente ajeno a dicha  expedición” (cosa que es verdad, porque oficialmente, no se le prestó apoyo. Los que lo hicieron, fuerosn todos particulares que lo hicieron a título personal), a la vez que señala que «no estaba en los principios de su política emplear medios innobles y mucho menos fomentar empresas que no fueran dignas de un gobierno regular».

Pero los orientales iban por más y  el  25 de agosto, de 1825 una Asamblea realizada con la participación de todos los representantes de los Cabildos, reunida en el mismo lugar, declaró la Independencia de la Banda Oriental. Era por fin la Independencia, tal como ARTIGAS la había soñado

Sin tener en cuenta, lo resuelto en esa Asamblea, el 24 de octubre de 1825, el Congreso General Constituyente en Buenos Aires reconoció por ley la reincorporación de la Provincia Oriental, aprobando los diplomas de JAVIER GOMENSORO como diputado electo por la misma y ya no se podía ocultar más el apoyo que el gobierno de Buenos Aires estaba decidido a prestarle a la Banda Oriental. Fue entonces que MANUEL JOSÉ GARCÍA, Ministro de Relaciones Exteriores del gobernador de Buenos Aires, GREGORIO DE LAS HERAS, le comunicó la resolución tomada en el Congreso de La Florida al gobierno brasileño, aciénndole presente que de inmediato serían desalojadas las fuerzas invasoras de todo el territorio Oriental. Como respuesta, el 10 de setiembre de 1825, el Brasil declaró la guerra a las Provincias Unidas y a los pocos días, naves de aquella nación, bloquearon el río de la Plata, actitud que decidió al gobierno argentino a declarar a su vez, la guerra al Brasil el 12 de enero de 1826 (ver La guerra con Brasil).

Si bien es cierto que la cuestión suscitada por la pertenencia de la Banda Oriental,  provocó la guerra entre el Brasil y las Provincias Unidas del Río de la Plata fue la causa inmediata del conflicto,  el problema entre ambos países, tenía antecedentes de muy larga data.  Recordemos las ambiciones portuguesas por dominar el Río de la Plata, que dieron origen a una serie de largos conflictos internacionales, iniciados con  la fundación de la Colonia del Sacramento en 1680. Más tarde, en el período independiente, el Ejército argentino debió luchar contra los portugueses de Montevideo y en 1816, los portugueses penetraron en la Banda Oriental so pretexto de contener las incursiones de Artigas. La actitud hostil del caudillo oriental hacia los gobiernos de Buenos Aires y su derrota definitiva en Tacuarembó (enero de 1820),  permitieron a los lusitanos la fácil ocupación de la Banda Oriental y seguir con sus planes de anexión, actitud que no pudo ser permitida por el gobierno de las Provincias Unidas y que llevó a una guerra que duró 33 meses y que derivó en la Independencia de un país hermano.

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