VALENTÍN FEILBERG LLEGA A LA COSTA DEL LAGO ARGENTINO (26/11/1873)

El 26 de noviembre de 1873, VALENTÍN FEILBERG llega al Lago Argentino y culmina exitosamente una expedición que abrirá las puertas de un mundo: la Patagonia Argentina, una región que se revelará luego como escenario de hechos trascendentales de nuestra Historia y como tierra de enormes riquezas potenciales (ver La Patagonia Austral).

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El triste destino de tierra olvidada de la Patagonia, tiene una larga historia que se remonta a la época de la colonización española. Desde aquel entonces estuvo condenada a la ignorancia y el desinterés de las autoridades. Después de contadas y heroicas expediciones, a mediados de 1873 el gobierno dispuso la partida de la goleta Chubut que al mando del teniente coronel GUILLERMO LAWRENCE, debía explorar y ocupar el río Santa Cruz en la provincia homónima.

A bordo, como segundo al mando, viajaba un muchacho de 21 años, el subteniente VALENTÍN FEILBERG. Después de un azaroso viaje en medio de fuertes tormentas, la goleta llegó a la desembocadura del río y se levantó una casilla de ocupación en la margen sur. Comenzó entonces la segunda etapa de la exploración: tratar de llegar a las fuentes del río. Como la goleta no podía seguir avanzando, en noviembre de ese año, Feilberg junto con cuatro hombres tomó un modesto chinchorro del barco y provisto con muy escasos víveres, una brújula y un catalejo, se dispuso a remontar la corriente. Avanzaron en parte a remo, en parte a vela por distintos tramos en medio de un paisaje desolado y hostil y al cabo de 20 días llegó al valle del Misterio, lugar al que había llegado en 1883 la primera expedición de ROBERT FITZ ROY.

Cuando exploraban las orillas, el suelo pedregoso y resbaladizo provocaba constantes caídas y los espinos destrozaban la ropa y la piel de los viajeros. Por la mañana, de las aguas del río, que tienen una temperatura superior al ambiente, .se desprendían gruesas nubes de vapor que impedían la visión. El viento permanente llenaba de arena los escasos alimentos y después de varios días de marcha los hombres estaban desalentados y hambrientos y no deseaban otra cosa que regresar. Solo la firme voluntad de FEILBERG hizo que la expedición continuara. Veintidós días después de la partida escucharon de pronto un sonido inconfundible: el de las olas rompiendo contra la costa. FEILBERG fue el primer hombre blanco que llegó a las costas del lago Argentino viajando desde el Atlántico, después de haber recorrido el Santa Cruz en toda su extensión.

Pensando que había llegado al Lago Viedma, tras dejar un acta depositada dentro de una botella al pie de un mástil improvisado con un remo y su bandera, regresó por tierra a caballo hasta la costa.

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