URQUIZA DISPONE EL SITIO A BUENOS AIRES (01/12/1852)

El coronel HILARIO LAGOS (padre), al frente de las «milicias del norte de la provincia de Buenos Aires», apoyado por el general URQUIZA, se sublevó contra el gobierno de Buenos Aires, surgido de la revolución del 11 de setiembre, que desempeñaba VALENTÍN ALSINA y lanzó una Proclama diciendo: «Habitantes de la capital: Tenéis enfrente de vuestras calles un ejército de compatriotas, que sólo quieren la paz y la gloria de nuestro país. Son vuestros hermanos, y no dirijáis contra ellos el plomo destructor. No enlutéis vuestras propias familias. Venimos a dar a nuestra querida Buenos Aires la gloria y la tranquilidad que le habían arrebatado unos pocos de sus malos hijos. Nada temáis de los patriotas que me rodean: el ejército de valientes que tengo el honor de mandar, no desea laureles enrojecidos con la sangre de hermanos. Sólo quiere paz y libertad. El glorioso pabellón de Mayo es nuestra divisa, y nuestros estandartes serán siempre emblemas venturosos de fraternidad, y de unión sincera de todos los partidos. Basta de males y desgracias para los hijos de una misma tierra. Patria y libertad sea nuestro norte. La gloria de un abrazo fraternal, nuestro premio».

El movimiento iniciado por el coronel LAGOS debió ser reprimido por el entonces Ministro de guerra y marina de Buenos Aires, el general JOSÉ MARÍA FLORES, quien el mismo día de la llegada de Lagos, hizo causa común con los revolucionarios. Al día siguiente, desde la Guardia de Luján, campamento del coronel LAGOS, el general Flores también exigió la renuncia del gobernador de Buenos Aires, VALENTÍN ALSINA. Luego, sus fuerzas se aproximaron a la ciudad y un pequeño escuadrón mandado por el coronel ÁNGEL HERRERA, se apoderó del Parque de Artillería. Los revolucionarios se pasearon por todos los suburbios de la ciudad sin que las fuerzas del gobierno salieran a batirlos, hasta que cerca de la oración, se retiraron del Parque llevándose algunas piezas de artillería y en carros, gran cantidad de armas y municiones, para situarse en Palermo, que, durante los días que siguieron, fue el centro de operaciones. Este fue el preludio del sitio puesto a Buenos Aires por el coronel HILARIO LAGOS, apoyado más tarde por fuerzas de las provincias mandadas por el general JUSTO JOSÉ DE URQUIZA.

1 Comentario

  1. Martín Ammún

    Si esta revolución hubiera triunfado, Argentina sería otra, un país sin diferencias escandalosas en lo económico por ejemplo, entre la ciudad de Buenos Aires y las provincias argentinas. Qué pena. Sin embargo, los buenos provincianos lucharemos por un país más justo y más federal hasta el fin.

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