UNA TRISTE HISTORIA DE INJUSTICIA Y OLVIDO (25/09/1827)

UNA TRISTE HISTORIA DE INJUSTICIA Y OLVIDO. Ese día, el general JUAN JOSÉ VIAMONTE, que había sido elegido Diputado, presentó ante la Sala de Representantes un pedido de pensión para una mujer llamada MARÍA REMEDIOS DEL VALLE. Pocos días antes el general se había detenido ante una vieja mendiga que deambulaba por la Plaza de la Victoria y que apenas vivía de la caridad del convento. El general reconoció en ella a la mujer que había acompañado a las tropas en la campaña al Alto Perú, y que era conocida como “la capitana. Viamonte”. No sabía que la mendiga había sido echada muchas veces por sus propios criados, al ir a pedir ayuda a su casa. Recomendó a los representantes que se le diera el sueldo de capitán de infantería, pero asuntos más importantes distraían la atención de los gobernantes y la petición fue pospuesta. Cinco meses más tarde, Viamonte llevó su pedido ante la Legislatura. Aunque no le gustaba hablar, manifestó que la mujer había seguido al ejército de la patria desde 1810 y que no existía ninguna acción en la que no hubiera tomado parte. Su cuerpo estaba lleno de cicatrices de balas y de los castigos a los que la había sometido el enemigo.

Por todas esas razones era imposible permitir que siguiera mendigando. Su declaración conmovió a todos los oyentes y fue apoyada por los testimonios de otros diputados, entre ellos ANCHORENA, quien argumentó que era la única mujer a la que BELGRANO había permitido marchar con el ejército. Cuidaba a los heridos y era el consuelo de los moribundos. La Sala resolvió darle el grado de capitán de infantería, abonarle un sueldo, escribir su biografía y levantarle un monumento. Pero el expediente se perdió entre un mar de papeles y María siguió mendigando hasta el día de su muerte.

1 Comentario

  1. Antonio Juan Mella

    Triste caso que seguirá doliendo hasta que la Patria la redima. Atte,

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