UNA CIUDAD QUE NUNCA NACIÓ (17/09/1573)

El gobernador de Tucumán, Juries y Diaguitas, GERÓNIMO LUIS DE CABRERA, que había fundado la ciudad de Córdoba el 6 de julio de dicho año, en su recorrida desde esas regiones para cumplir el segundo punto de su propósito visionario (dotar de una salida al Atlántico a la nueva ciudad, a fin de emancipar-la de lo que se llamaba la tutela peruana), llegó a un sitio que distaba unas siete leguas de la antigua fortaleza levantada en 1528 por el navegante veneciano SEBASTIÁN GABOTO y a muy corta distancia también de los fuertes de “Corpus Christi” y “Buena Esperanza” que en 1536 y 1537 habían fundado JUAN DE AYOLAS y PEDRO DE MENDOZA, y tomando posesión de las aguas del río que por allí corría, realizó la sencilla ceremonia de levantar con las manos un poco de agua y verterla sobre la tierra donde debía erigírse el “Puerto San Luis de Córdoba”, siendo éste el bautismo de una ciudad que nunca habría de nacer.

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