UN PIRATA EN LA PATAGONIA (20/6/1578)

El famoso pirata FRANCIS DRAKE hizo escala en el puerto de San Julián, en la Patagonia. El más célebre marino que tuvo Inglaterra en el siglo XVI comenzó a navegar a los 15 años como aprendiz de un barco que recorría los mares del norte. Más tarde, durante un viaje a las Indias Occidentales, la nave en que viajaba fue atacada por los españoles, que mataron a casi toda la tripulación pero por milagro dejaron a Drake con vida. Desde entonces juró venganza y la historia demuestra que cumplió con su juramento.

En 1578 comenzó su viaje más importante con cinco barcos y 200 hombres, dirigiéndose hacia el Río de la Plata. Una de las finalidades del viaje era atacar las posesiones españolas que pudiera encontrar por el camino. Después de recorrer parte de la costa argentina llegó al puerto de San Julián, donde se detuvo solamente para ejecutar a un oficial llamado THOMAS DOUGHTY quien, aparentemente, se había rebelado contra su autoridad. Drake le dio a elegir entre tres posibilidades: regresar prisionero a Inglaterra para ser juzgado por las cortes de la reina, quedar abandonado en el lugar o ser ejecutado inmediatamente.

Doughty eligió esta última opción pidiendo solamente que Drake y él recibieran juntos la comunión y después morir como un caballero. El pedido fue cumplido. El pirata y el condenado comulgaron juntos y después comieron alegremente, sentados a la misma mesa que habían usado en otras oportunidades. Al terminar, se despidieron con un brindis como si fueran a verse al día siguiente. Después, Doughty pidió al resto de la tripulación que rezara por su alma y sin vacilar ofreció su cuello al verdugo. Estos hechos fueron narrados por el padre Fletcher, que integraba la expedición. Al terminar la macabra ceremonia, Drake arengó a sus oficiales para que no dudaran en cumplir sus órdenes. Luego continuó su viaje, que lo llevaría a realizar la segunda vuelta alrededor del mundo.

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