TRATADO DE MIRAFLORES (07/03/1820)

En 1820, el Comandante de la frontera sur, Coronel MARTÍN RODRÍGUEZ, decidido a no dejar que la violencia desatada por algunas de las tribus que poblaban esos territorios alterara la paz de la región, el 7 de marzo de 1820 suscribió con el estanciero FRANCISCO HERMÓGENES RAMOS MEJÍA (1), que había sido designado por un numeroso grupo de “indios amigos” para que los representara en ese acto, una Convención entre la Provincia de Buenos Aires y varios de los caciques de la frontera del sur, que fue llamada “Tratado de Miraflores”, que representó el primer intento de convivencia pacífica entre los aborígenes y los pobladores “blancos”.

Por este Tratado, se ratificaba la paz en el territorio y se declaraba como línea divisoria definitiva la alcanzada por los hacendados de las estancias al sur del río Salado. Los indígenas debían devolver el ganado robado y recibirían trabajo en las estancias.

Pero sorpresivamente y sin nada que justificara esta acción, el 27 de setiembre de 1820, el renegado y exdirector Supremo de Chile MIGUEL CARRERA, aliado con los caciques YANQUETRUZ y PABLO LEVNOPAN, al frente de 2.000 aborígenes y más de 500 desertores y prófugos de la justicia (2), lanza un malón sobre la ciudad de Lobos en el que murieron 100 de sus habitantes y el 3 de diciembre, asaltan el pueblo de Salto y luego de asesinar a toda su guarnición, lo saquean y los destruyen completamente, pasando a degüello a todos los hombres y llevando como cautivas a 250 mujeres y niños (ver Las Campañas al desierto).

(1). En la negociación tuvo participación el estanciero FRANCISCO HERMÓGENES RAMOS MEJÍA, dueño de la estancia “Miraflores”, (en el actual Partido de Maipú, en la provincia de Buenos Ares), quien firmó a nombre los caciques ANCAFILÚ, TACUMÁN y TRICNÍN. Estos habían sido autorizados en las tolderías del arroyo Chapaleufú a representar también a los caciques CARRUNAQUEL, AUNQUEPÁN, SAUN, TRINTRI LONCÓ, ALBUMÉ, LINCÓN, HULETRU, CHAÑAS, CALFUYLLÁN, TRETRUC, PICHILONGO, CACHUL y LIMAY.

(2). Previamente, CARRERA había tomado el centro de detención de los prisioneros españoles “Las Bruscas”, liberando a muchos detenidos pro-realistas chilenos y entró en tratos con los ranqueles para obtener paso hacia Chile. También sufrieron malones los pueblos de Rojas y Chascomús. En febrero de 1821 Carrera se internó hacia el sudoeste y marchó a Chile.

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