TOMA DE HUMAHUACA (02/03/1817)

El líder patriota y Capitán de milicias jujeño MANUEL EDUARDO ARIAS, que actuaba bajo las órdenes de MARTÍN MIGUEL DE GÜEMES durante la famosa “Guerra Gaucha”, al mando de 150 hombres, asaltó el pueblo fortificado de Humahuaca en Jujuy que estaba en manos de los españoles y derrotó a las fuerzas realistas del Mariscal JOSÉ DE LA SERNA que se habían apoderado de esa plaza el 14 de enero de 1817.

Humahuaca

En el marco de la «Gran Invasión» comandada por el mariscal realista JOSÉ DE LA SERNA, el general español PEDRO ANTONIO DE OLAÑETA había entrado en Jujuy el 5 de enero de 1817, apoderándose de Humahuaca el 14 de ese mismo mes. Esta villa, ubicada en el Centro-norte de la provincia de Jujuy, en el noroeste de la República Argentina, a lo largo de la Quebrada de Humahuaca y a 127 km. de San Salvador de Jujuy, era un inmejorable punto de apoyo estratégico y táctico para la nueva invasión (la cuarta)  lanzada por la corona española con el objeto de retomar el control de estos territorios, declarados libres el 25 de mayo de 1810. La fortificó como centro de abastecimiento de sus operaciones en el noroeste de las Provincias Unidas y en marzo de ese año, dejando la defensa de la plaza a cargo del coronel GUILLERMO MARQUIEGUI al mando de 100 soldados se dirigió hacia Jujuy para apoyar a DE LA SERNA, que preparaba ya su avance hacia Buenos Aires.

El capitán de milicias MANUEL EDUARDO ARIAS, que había sido nombrado Jefe Militar de Humahuaca en 1816 por MARTÍN MIGUEL DE GÜEMES, estaba al acecho de su oportunidad, desde que fuera derrotado en diciembre del año anterior y aprovechando la que se le presentaba, dada la debilidad de la defensa que había quedado en la villa, reunió a sus milicianos y con 150 hombres, las milicias de Orán, Iruya, San Andrés, La Quebrada y otras localidades de la zona, armados con lanzas, cuchillos, sables y palos, atacaron por sorpresa el Parque de Artillería realista y la guarnición fue obligada a rendirse luego de un combate que duró siete horas. Cuatro oficiales y 20 soldados realistas resultaron muertos y se tomaron 86 prisioneros, entre ellos, 6 oficiales.

Esta victoria fue fundamental para la independencia argentina, ya que cortó las líneas de comunicación y suministros del ejército español en el Alto Perú durante el mismo momento en que el General San Martín realizaba el Cruce de los Andes y le permitió al Ejército del Norte hacerse con 7 piezas de artillería, 100 fusiles, gran cantidad de valioso armamento, bastimentos y cabalgaduras, quedando también en poder de los patriotas, una bandera perteneciente al célebre Primer Regimiento del Cuzco, conocido como el “Regimiento Picoaga”, que como recuerdo de haber hecho la campaña del Cuzco, llevaba en uno de sus ángulos la efigie del desdichado patriota Pumakahua, degollado por el crimen de haberse pronunciado por la independencia de su país (ver La crueldad no tenía bando).

La fama de invencible que traía este regimiento, esta vez no lo había ayudado y así lo decía después en su parte el comandante ARIAS: “Se jactan los enemigos de que dicho regimiento era invencible; pero sería porque estaba reservado a los gauchos el vencerlos”. En premio al heroico desempeño de estas tropas, el gobierno de Buenos Aires dispuso la acuñación de una moneda con la inscripción «al triunfo de Humahuaca», que le fue entregada a todos los que intervinieron en este encuentro.

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