SAN MARTIN Y COCHRANE UNA MALA RELACION

La Expedición Libertadora al Perú que en 1820 tuvo como Comandante Supremo al General San Martín, contó con el apoyo naval de la flota chilena que BERNARDO DE O’HIGGHINS puso bajo el mando del marino escocés THOMAS ALEXANDER COCHRANE, contratado el Inglaterra a estos efectos y desde un comienzo las relaciones entre ambos jefes no fue todo lo cordial que era de esperarse y actitudes poco honorables del marino, trajeron muchos problemas, tanto a SAN MARTÍN como a O’HIGGINS.

En 1814, el efímero gobierno patriota que se había instalado en Chile, fue derrotado en la batalla de Rancagua y el 2 de octubre de ese año, la Capitanía General de Chile fue reconquistada por la corona española.

El líder chileno, BERNARDO DE O’HGIGGINS, cruzó la Cordillera de los Andes con los restos de su ejército y se refugió en Mendoza. Allí estaba como Gobernador el General SAN MARTÍN, quien precisamente había pedido ese destino, rondando ya en su mente la idea de lanzarse a una campaña que le permitiera liberar a sus hermanos de la américa meridional del yugo español.

Pensaba que debía ir primero por Chile, con una fuerza integrada por los efectivos sobrevivientes de Rancagua unidos al Ejército de los Andes que había estado organizando y entrenando en la provincia cuyana, apoyar a O’HIIGINS en sus esfuerzos para arrojar a los realistas de su patria y luego atacar por el Pacífico, el reducto español instalado en Perú, para extinguir definitiva y totalmente la presencia española en aquellos territorios, dado que suponía eran una gran amenaza para la independencia de los demás países latinoamericanos.

Ya en 1817, luego de lograda la independencia de Chile y de las Provincias Unidas del Río de la Plata, ambos gobiernos acordaron las bases de un compromiso para organizar una fuerza expedicionaria con ese fin y SAN MARTÍN fue designado Comandante en Jefe de la misma (1). Se conformó entonces el “Ejército Libertador del Perú” con efectivos de tierra que debían ser aportados por las Provincias del Plata, como refuerzo de los restos del ejército chileno vencido en Rancagua (es decir, unidos el Ejército Unido Libertador de Chile y el Ejército de los Andes) y de mar, con naves y personal de una flota que sería provista por Chile, para el transporte y las operaciones navales que demandara la campaña y que, según acuerdo establecido entre el Director Supremo de Chile, BERNARDO DE O’HIGGHINS y SAN MARTÍN, en un principio, para su organización, quedó bajo el mando del mayor de marina ANTONIO ÁLVAREZ CONDARCO.

En 1818, ÁLVAREZ CONDARCO fue enviado Londres con la misión de adquirir naves y contratar oficiales de marina idóneos y el 12 de enero de 1818, le escribió al gobierno de Chile informando que el marino escocés, Lord THOMAS ALEXANDER COCHRANE, había aceptado viajar a Chile para hacerse cargo de ese comando y que se ocupará personalmente de la selección de los oficiales británicos de Marina que lo acompañarán (2).

Como dato anecdótico, recordaremos que antes de partir a Chile, COCHRANE le manifestó al representante argentino las ventajas militares que tendrían para las futuras campañas navales contar con un barco a vapor, instándolo a conseguir que se apruebe la financiación necesaria para construir uno para la campaña que debía emprender. Pero antes de poner en marcha el proyecto, se embarcó en la corbeta “Rose”, al mando del capitán Juan Illingworth Hunt y se dirigió a Chile

COCHRANE llegó a Santiago el 17 de junio de 1818. Allí se le otorgó la carta de ciudadanía chilena, y se le confirió el grado de vicealmirante. Fue puesto al mando de la escuadra del “Ejército Libertador del Perú”, asignándole, como paso previo para poder llevar el ejército al Perú, la misión de confinar a la armada española en su reducto del Callao, sin librar una verdadera batalla, pues la protección que le brindaba la fortaleza fuertemente artillada, hacía muy peligroso tratar de batirla.

El 12 de julio de 1819, COCHRANE se apodera del botín de BOUCHARD. Pero el comienzo de las relaciones del marino escocés con la gente de SAN MARTÍN, sus futuros camaradas de armas, no fue muy auspicioso. El 12 de julio de 1819 llegó a Valparaíso (Chile), dando por finalizado un viaje que comenzara exactamente dos años antes desde la Ensenada de Barragán y después de dar la vuelta al mundo, de sostener innumerable combates y de obtener resonantes triunfos, «La Argentina» y la «Chacabuco», al mando del capitán HIPÓLITO BOUCHARD, armados en corso al servicio del Gobierno de las Provincias del Río de la Plata y de inmediato fueron arbitraria e inicuamente secuestradas y su jefe puesto en prisión por orden del Vicealmirante COCHRANE al servicio de Chile. La inmediata reacción del gobierno de Buenos Aires hizo innecesaria la intervención de un escuadrón del Regimiento de Granaderos a Caballo que al mando del comandante MARIANO NECOCHEA, se apretaba al rescate, pues Chile ofreció las disculpas pertinentes y BOUCHARD fue puesto en libertado y devueltas sus pertenencias.

A partir de entonces, puesta en evidencia la falta de escrúpulos y la soberbia en el mando que había expuesto el marino inglés, las relaciones con SAN MARTÍN no fueron muy cordiales, situación que se agravó, cuando el 19 de julio de 1819, estando todo dispuesto en Santiago de Chile para la gran empresa, O’HIGGINS le comunica a COCHRANE que la jefatura suprema de las fuerzas que marcharán hacia el Perú para intentar su liberación, será detentada por el General SAN MARTÍN, y que se subordinará a éste, como comandante de la flota que transportará los efectivos patriotas.

Comienza a gestarse el encono de COCHRANE para con SAN MARTIN, evidenciado en repetidos actos de crítica y rechazo a sus previsiones y órdenes, situación que creó no pocos problemas, tanto a SAN MARTÍN, como a O’HIGGINS (3), quien ya al poner en el mando a éste, lo autorizó a proceder sin miramientos contra el Vicealmirante en caso de desobediencia, hasta el extremos de exonerarlo del mando de la escuadra y reemplazarlo por MARTÍN JORGE GUISE (el Ejército argentino-chileno se apresta para liberar al Perú).

Hitos del enfrentamiento

15/04/1820
El Vicealmirante COCHRANE, exponiendo ya su molestia por haber sido subordinado a SAN MARTÍN, le escribió urgiéndole se presentara para discutir los planes de la expedición al Perú, manifestándole que nada se adelantaba en la preparación de la expedición al Perú, si él personalmente no se trasladaba a Valparaíso.

20/08/1820
Se inicia la Campaña Libertadora del Perú. El general SAN MARTÍN se dirige al Cabildo de Buenos Aires comunicándole que partía hacia el Perú a luchar por la libertad de América y que cuando se constituyera una autoridad nacional en este territorio, «le rendiría a ella, su más respetuosa obediencia». Iba al mando de un ejército compuesto por 4.450 hombres, de los cuales, 2.300 eran argentinos y el resto chilenos. El almirante COCHRANE, como comandante de la escuadra argentino-chilena, compuesta por 9 naves de guerra, 10 cañoneras y 16 transportes de tropa, tendría a su cargo las operaciones marítimas de esta campaña, actuando bajo las órdenes de SAN MARTÍN.

1821
Durante el año 1821, la situación militar entre patriotas y realistas se mantuvo sin grandes cambios, lo que produjo un estado de estancamiento y el deterioro de la aptitud combativa y las condiciones físicas y morales de las fuerzas de SAN MARTÍN instaladas en Lima. Debido a la falta de acción, surgieron conspiraciones y resentimientos entre sus hombres. Fracasaron los intentos por alcanzar una solución diplomática con el virrey La Serna en Punchauaca y la misma suerte habían corrido las campañas militares a las Sierras y a los Puertos Intermedios al sur del Perú, donde se obtuvieron sólo limitadas victorias.

30/06/1821
Cochrane reclama por sueldos atrasados. El Vicealmirante COCHRANE escribió al general SAN MARTÍN recordándole que al siguiente mes se cumplía el período de enganche de las tripulaciones de su escuadra, a las que se adeudaba un año y medio de sueldos y lo amenazaba diciendo que de no cumplir con este compromiso de pago ya fuese Chile o el Perú, se producirían graves males. Le detallaba también las sumas que se necesitaban, que oscilaban en los 420.000 pesos, sin incluir en esta suma, la parte que correspondía a las tripulaciones de otras naves que habían sido apresadas. El general SAN MARTÍN rechazaba esa responsabilidad, aduciendo que era al gobierno de Chile a quien debía dirigirse en su reclamo, pues así estaba establecido con el General 0’HIGGINS.

04/08/1821
Nuevo y esta vez airado reclamo. COCHRANE se entrevistó con el general SAN MARTÍN en el palacio Protectoral de Lima (Perú), exponiéndole airadamente la necesidad absoluta de proceder al pago inmediato de la escuadra.

07/08/1821
COCHRANE objeta honor recibido por SAN MARTÍN. En una extensa carta el marino escocés le objeta a su Jefe que haya aceptado su encumbramiento como Protector del Perú.

09/08/1821
El general SAN MARTÍN le contestó al almirante COCHRANE su carta del lunes 7 de agosto del mismo año, refutando uno por uno cada punto de los cargos que contenía el pliego del almirante, referentes a las observaciones que le había formulado con relación a su encumbramiento como Protector del Perú.

15/09/1821
COCHRANE se apodera del tesoro peruano. Ante la inminente llegada del general español CANTERAC a la ciudad de Lima (Perú), el General JOSÉ DE SAN MARTÍN ordenó que toda la plata existente en la Casa de Moneda, acuñada o no acuñada, tanto del Gobierno como de los particulares, fuese transportada a los buques mercantes fondeados en Ancón: éstos eran la «Jerezana», la «Luisa» y la «Perla». Al enterarse de esta circunstancia, argumentando que lo hacía para pagar los sueldos atrasados de su tripulación, el almirante COCHRANE decidió apropiarse de aquellos caudales, violando todos los respetos que imponía la jerarquía y desatendiéndose de toda conveniencia social y política: dispuso transbordarlos a bordo del «OHiggins».

El mismo día, el General SAN MARTÍN le dirigió una enérgica nota que le fue entregada en manos por su Ayudante de Campo, Coronel TOMÁS GUIDO, diciéndole haberse informado de que había extraído por la fuerza los tesoros depositados en distintos buques, y ordenándole que procediese a devolver las sumas que les había quitado a los peruanos.

23/09/1821
Sin dar cumplimiento a las órdenes enviadas por el general SAN ‘MARTÍN, el almirante COCHRANE escribió en la fecha al Ministro de Hacienda del gobierno de Buenos Aires, BERNARDO MONTEAGUDO, haciéndole saber que al día siguiente, utilizando los valores que habían sido puestos a su cargo durante el sitio del puerto de El Callao, dispondría el pago de sus salarios a las tripulaciones de la escuadra de Chile y que lo hacía así “obligado a ello por las circunstancias imperiosas en que se hallaba

23/09/1821
El General JOSÉ DE SAN MARTÍN escribió al general BERNARDO O’HIGGINS informándole la caída del puerto de El Callao y después de otras consideraciones, concluía manifestando, que a su entender, esa campaña estaba enteramente terminada. Que había pensado realizar la expedición a Puertos Intermedios, pero que los grandes disgustos que le había proporcionado el almirante COCHRANE, le habían obligado a suspenderla. “No hay bien cumplido en esta vida” termina diciendo y pide que le envíen la Fragata Moctezuma, pues ese día iba a declarar el bloqueo de aquellos puertos.

26/09/1821
El general SAN MARTÍN pasó al vicealmirante COCHRANE una copia de las instrucciones del Gobierno de Chile, que autorizaban al primero, en su carácter de Generalísimo de la Expedición Libertadora, a disponer de toda o de parte de la escuadra. En virtud de tales disposiciones, le ordenaba que abandonara inmediatamente los puertos del Perú con los buques de su mando, debiendo antes devolver el dinero y el tesoro metálico de particulares de que se había apropiado.

28/09/1821
Se le reiteró la orden al Vicealmirante COCHRANE para que devolviera el resto del dinero y pastas del Estado, a dos oficiales de la Casa de Moneda y al Comisario de Guerra del Ejército Libertador.

21/11/1821
El capitán de navío JORGE GUISE renunció al comando de las fuerzas navales destacadas en el Perú y el general SAN MARTÍN, el mismo día, lo reemplazó por el vicealmirante MANUEL BLANCO ENCALADA. El capitán Guise había reemplazado al almirante COCHRANE, desplazado de ese cargo por San Martín, debido al manejo dudoso de los dineros requisados, al caer la fortaleza de El Callao el 19 de septiembre de ese año.

29/11/1821
El general SAN MARTÍN pasó una nota al coronel GUILLERMO MILLER pidiéndole que le informase debidamente sobre las cantidades de dinero y las especies tomadas al enemigo, tanto en Pisco como en los otros puertos de la costa, durante la campaña a los Puertos Intermedios. Este dinero y estas especies las había depositado coronel GUILLERMO MILLER en poder del almirante COCHRANE para mayor seguridad.

12/12/1821
BERNARDO DE O’HIGGINS COINCIDE CON EL GENERAL SAN MARTÍN EN SUS CRÍTICAS HACIA EL ALMIRANTE COCHRANE. El general BERNARDO O’HIGGINS dirigió al general SAN MARTÍN un oficio muy reservado, en cuyo primer párrafo le dice: «No me sorprende cosa alguna lo que me indican sus apreciables del 29 y 6 de noviembre acerca del almirante TOMÁS ALEJANDRO COCHRANE. Usted debe acordarse muy bien que repetidas veces conferenciamos y fundadamente recelábamos se verificasen alguna vez, los desgraciados acontecimientos sucedidos con tanto dolor nuestro y descrédito de la revolución, aunque esta parte no quepa a nosotros. ¡Pero no nos quejemos de falta de previsión y sí de resolución!. Todos tenemos la culpa y la Logia en la mayor parte. Lo más temible, por último resultado, está que ese mismo dinero y escuadra nos pongan alguna vez en trabajos, así es que, de ningún modo conviene sacarlo fuera de la ley, porque entonces, asomándose a cualquier provincia independiente, enarbolaría nueva insignia, nos bloquearía los puertos, destruiría el comercio, esta­bleciendo aduanas en las islas y situaciones más análogas y finalmente, uniendo sus intereses a los comerciantes extranjeros convendrían en ideas, no debiéndose esperar ventaja alguna de las circunstancias aparentes en la disposición de sir Tomás Hardy, que hoy corre muy bien con él, mostrándome hasta la evidencia que trabaja por ganarlo enteramente para afianzar la utilidad del comercio británico y darnos la ley en punto a derechos y tal vez a política».

30/12/1821
COCHRANE tomó inconsultamente algunas de las embarcaciones con las que había participado en la campaña libertadora del Perú y regresó a Chile y más tarde a Europa. Prestó servicios por un breve período en la armada brasileña y en otros lugares. Posteriormente regresó a Gran Bretaña y fue reingresado a la armada británica. En 1831 heredó el título de su padre, convirtiéndose en el décimo Conde de Dundonald y en 1854 fue ascendido a almirante.

27/03/1822
El almirante COCHRANE zarpó de Guayaquil rumbo al Callao, donde arribó el 25 de abril. Allí reclamó como una de sus presas la fragata «Prueba» que enarbolaba el pabellón peruano con el nombre de «Protector». También exigió, en forma descomedida, el pago de los sueldos de los tripulantes de su escuadra, por lo que tuvo que ir a bordo de la «O’ Higgins el ministro MONTEAGUDO personalmente. Se tomaron medidas posibles para contener los desmanes del almirante COCHRANE, colocando la «Protector» en un lugar donde no sería fácil sorprenderla como lo había sido su compañera, la fragata «Venganza», en Guayaquil.

(1). Tratado de Alianza Argentino-Chileno. El 5 de febrero de 1819, ratificando los contenidos del acuerdo establecido en 1817, los gobiernos de las Provincias Unidas del Río de la Plata y de la República de Chile, firmaron en Buenos Aires un Tratado de Alianza Ofensiva y Defensiva con el objeto de poner término a la dominación realista en el Perú y de garantizar su independencia.

(2). Casualmente, en esos días, THOMAS COCHRANE había publicado un aviso en uno de los principales periódicos de Londres informando que “estaba disponible para ir a servir a las nuevas naciones que se estaban independizando en América u otras”.

(3). Para comprender los resquemores que el marino inglés había suscitado tanto en O’HIGGINS como en SAN MARTÍN, sin olvidar las actitudes poco claras que COCHRANE tuvo en situaciones vinculadas con el manejo de dinero y emolumentos, recordemos a este respecto que en enero de 1819, actuando bajo las órdenes del gobierno de Chile, con el objeto de afianzar el poder de los patriotas en el Pacífico, el Vicealmirante COCHRANE inició acciones navales para destruir la escuadra española que estaba apostada en el fondeadero del Puerto de El Callao. La tarea de COCHRANE al frente de la escuadra (cuyo núcleo primitivo formó y llevó a la victoria el Capitán BLANCO ENCALADA), consistía en confinar a la armada española en su reducto de El Callao que estaba bajo la protección de la Fortaleza, sin librar una verdadera batalla. Pero luego de haber impuesto dos sitios a El Callao, de haber logrado arrebatar varias naves a los realistas y de haber incursionado exitosamente por tierra, llegando a tomar algunos poblados del interior, los resultados del crucero marítimo del lord, no fueron los esperados por el Gobierno de Chile.

La noticia del fracasado ataque a las baterías del Callao y el abandono del bloqueo impuesto al Puerto del Callao, por parte del vicealmirante COCHRANE, decepcionó a los patriotas chilenos, que confiaban en el marino británico para afianzar su poder en el Pacífico y facilitar luego la toma del Perú y numerosas voces se alzaron contra el marino inglés, cuyas actividades, según algunos de sus críticos, fueron más propias de un corsario que de un vicealmirante a cargo de una operación destinada a liberar a un pueblo hermano.

Fuentes: «Gaceta de la Historia», Ed. Fundación del Hombre, Buenos Aires, 1976; “Crónica Argentina”, Ed. Codex S.A., Buenos Aires, 1979; “Página Histórica de hoy”, José Salinas Claveras, Ed. Esquiú S.A., Buenos Aires.

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