PRIMER BARCO A VAPOR EN EL RÍO DE LA PLATA (13/11/1825)

El 13 de noviembre de 1825, se realizó en Buenos Aires el primer ensayo de navegación del primer barco a vapor destinado a la navegación comercial en el Río de la Plata. JUAN MANUEL BERUTI, en sus “Memorias Curiosas” anotó el 15 de setiembre de 1825: “En este día es la primera vez que navegó este río un buque de vapor que no lleva velas” y éste fue el primer viaje de ensayo del “Druid”, un  barco inglés que fue el primero movido a vapor, que surcó el Río de la Plata.

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En 1824 los hermanos JOHN y WILLIAM PARISH ROBERTSON, dos comerciantes ingleses que llegaron a nuestro país en 1809, presentaron a BERNARDINO RIVADAVIA un proyecto de navegación que utilizaba la fuerza del vapor. Rivadavia apoyó la idea que se puso en práctica, trayendo desde Europa al bergantín “Druid”, un barco inglés que había llegado a vela desde Inglaterra y que en Buenos Aires armó su maquinaria para adaptarlo a sus nuevos sistemas de propulsión.

El 13 de noviembre del año siguiente, a las once y veinte de la mañana, realizó su primer viaje oficial llevando a bordo a cuarenta pasajeros. Zarpó del Riachuelo de los Navíos, donde se lo había provisto de maquinaria, para llegar al puerto de Sarandí, en San Isidro, donde permaneció durante cuatro horas y emprendió el regreso, llegando al puerto de Buenos Aires a las 9 de la noche del mismo día.

Entre los invitados que viajaban a bordo figuraban BERNARDINO RIVADAVIA –inspirador de la iniciativa–, el comandante de marina GUILLERMO BROWN, el ingeniero JAMES BEVANS, ZAPIOLA, ERÉZCANO, el doctor MANUEL BELGRANO (sobrino del general), JOSÉ ANTONIO WILDE, ROBERTSON y una considerable representación –femenina y masculina– de la colonia inglesa en Buenos Aires.

Llegados a San Isidro, los viajeros fueron agasajados con un almuerzo criollo y después de la ejecución del Himno Nacional, veinte parejas de gauchos y paisanas bailaron danzas nacionales. El coronel de marina Guillermo Brown brindó “porque los barcos a vapor sirvan, no sólo para atraer el comercio de todas las naciones, sino igualmente para defender la integridad de la República”.

Aunque el ensayo del Druid fue exitoso, la empresa no prosperó y pasaron varios años hasta que en 1833 se estableció un servicio regular de navegación entre Buenos Aires y Montevideo, a bordo del vapor norteamericano “Potomac”, que en nuestro país recibió el nombre de “Federación”. Durante dos meses hizo «la carrera» a Montevideo, pero como  los pasajeros eran pocos, pues se temía que se produjera alguna explosión  a bordo, el «Federación» se vendió.

Muy poco después comenzaron a circular tres “paquetes”, buquecitos de vela, que hacían la carrera entre Buenos Aires y Montevideo. Eran las goletas “Pepa”,” Dolores” y “Mosca” a las que más tarde se agregaron la “Flor del Río”, la “ Ninfa” y otros más. El pasaje costaba 16 pesos y con vientos a favor, el viaje se hacía en 14 ó 16 horas, pero muchas veces, con mal tiempo, la travesía demandaba hasta un día entero. Por supuesto que las comodidades y el “menú” que se les servía a los pasajeros estaban muy lejos de lo que nos proporcionan los barcos que hoy hacen “la carrera”.

Un poco de Historia
Aunque durante el siglo XVIII se hicieron algunas pruebas con barcos a vapor, éstas no tuvieron apoyo financiero y terminaron fracasando, hasta que a partir de 1807, comenzó a funcionar en los Estados Unidos la primera línea de pasajeros que tuvo éxito comercial, organizada por ROBERT FULTON, al que se considera el inventor del barco de vapor.

En América latina, el primer barco de vapor fue el “Neptuno” que, en febrero de 1819, realizó algunos paseos por el interior de la bahía de “La Habana” y aguas circundantes del morro, impulsado por dos grandes ruedas laterales. El almirante COCHRANE, jefe de las fuerzas navales que acompañaron a San Martín en su expedición libertadora a Chile, habiéndose radicado en este país, en 1823 intentó, sin éxito, introducir en Chile este medio de transporte.

En 1824, los habitantes de Montevideo presenciaron desde las azoteas de sus casas o desde la playa, la llegada del primer vapor al Río de la Plata. Era de ruedas y allí fue vendido. Se le cambió el nombre y ya como «El vapor», en 1825 llegó a Buenos Aires, pero rápidamente fue vendido y volvió a Inglaterra.

Recién en 1831 puede decirse que se estableció  de un modo regular entre nosotros, la visita de sanidad a los buques de ultramar. Por muchos años fue médico del puerto el doctor  PEDRO MARTÍNEZ, generalmente conocido por “don Pedro el Físico”. Este señor era partidario decidido de “Le Roy”, un  medicamento de la época, que administraba, creemos, en casi todos los casos que se le presentaban. También fue quien estableció un laboratorio donde se fabricaba el producto  y no sólo esto, también publicó un libro, donde encomiaba sus virtudes.

Después de esas primeras experiencias, los primeros barcos de vapor que se vieron en el Río de la Plata, fueron los integrantes de la flota anglo-francesa que en 1845, forzó el paso en la Vuelta de Obligado, para comercializar las mercaderías que traían para “hacer negocios”. Finalmente, las comunicaciones regulares de Hispanoamérica con Europa, por medio de vapores, se inciaron en 1851, con la llegada del buque inglés «Esk», de la Mala Real Inglesa.

4 Comentarios

  1. Carla

    Me sirbio mucho

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  2. Anónimo

    gracias por que no encontraba nada en la web

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  3. Indalecio Alvarez

    El naturalista francés Aimé Bonpland se encontraba entonces detenido en el Paraguay: por ende no pudo haber estado entre los participantes en este viaje.

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    1. Horacio (Publicaciones Autor)

      Señor Álvarez: Le agradezco la corrección. Repasando la biografía de Bompland, he podido advertir el error que había cometido, quizás por haber tenido en cuenta una fuente que no era muy confiable. Como un comentario tangencial, le comento que su envío me sorpendió: tiene usted el mismo nombre y apellido del abuelo de mi señora, también correntino.

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