PEDRO DE MENDOZA, PRIMER ADELANTADO (21/05/1534)

El 21 de mayo de 1534, el Rey de España firma “las capitulaciones” correspondientes para que don PEDRO DE MENDOZA asuma como Primer Adelantado de la Corona de España en el Río de la Plata.

… “Para contener la expansión portuguesa, conquistar la región que se extendía al norte de los 25º, fundar poblaciones y convertir a los infieles”, decía en ese documento.

Decía también que se cedía, según el título, “las tierras y provincias que hay en el Río de Solís, que llaman de la Plata, donde estuvo SEBASTIÁN GABOTO, y por allí calar y pasar la tierra hasta llegar a la mar del Sur, deudo tengáis doscientas leguas de costa de gobernación, que comienza donde acaba la gobernación que tenemos encomendada al mariscal don Diego de Almagro.. ., etcétera”.

Pero, quién era Pedro de Mendoza?
La historia no deja bien parado a PEDRO DE MENDOZA (1487-1537). Miembro de una familia noble, era brutal y despiadado. Había nacido en Guadix, Granada. Fue paje y gentilhombre del rey Carlos V

En 1526 había partido a la conquista de Roma, entre los miles de españoles y alemanes que formaron las fuerzas de Carlos V, que el 6 de marzo de 1527, finalmente tomaron la ciudad de los Césares.

Había tomado parte en el asalto y saqueo de la ciudad de Roma y volvió rico, con su parte del botín. Pero no por esto estaban satisfechos su avaricia y su amor a empresas arriesgadas.

En esos tiempos, la corona de España estaba muy interesada en afianzar sus pretensiones sobre el Río de la Plata y frenar de esta forma el insistente avance portugués.

Para poner fin a estas incursiones Carlos V decidió “conquistar y poblar las tierras y provincias que hay en el río de Solís, que llaman la Plata, donde estuvo Sebastián Caboto y por allí calar y pasar por tierra hasta llegar a la mar del Sur, hasta el océano Pacífico”.

Las Capitulaciones
Por eso, cuando Mendoza se enteró que el gobierno español, por escasez de fondos, no se resolvía a enviar una expedición al Rio de la Plata, para tomar por retaguardia el imperio de los Incas, se ofreció a prepararla a su costa y a conducirla a su destino y con este objetivo, a principios de 1534 el rey de España Carlos V, firmó cuatro “capitulaciones” (o contratos), con Francisco de Pizarro, Diego de Almagro, Pedro de Mendoza y Diego de Alcazaba.

En cumplimiento de lo pactado en las “Capitulaciones” que firmó, el 21 de mayo de 1534, a don Pedro de Mendoza se le otorgó el título de Adelantado, con el compromiso de dominar y poblar las tierras y provincias del río Solís -que llaman río de la Plata- y llegar hasta el Pacífico.

Se lo autorizaba a levantar hasta tres fortalezas de piedra y debía además costear la Armada y traer a estas tierras cien caballos y cien yeguas, de primera calidad, que fueron el origen de los que después han medrado y desarrollado por miles en nuestras fértiles llanuras.

Fue así que con este fin y con el título de “Primer Adelantado del Río de la Plaza”, Pedro de Mendoza, armó la más brillante expedición que había salido de puertos españoles para la América.

Pero para MENDOZA, el viaje a América no tenía por fin la fundación de ciudades ya que lo guiaba una profunda ambición alimentada por los relatos de la existencia de tesoros fantásticos en el sur del Nuevo Mundo. Gastó casi toda su fortuna en la preparación del viaje a cambio de la promesa de quedarse con gran parte de las riquezas que pudiera encontrar.

La expedición partió de San Lúcar de Barrameda el 24 de agosto de 1535. Estaba compuesta de veintidós naves y más de 2.000 soldados aguerridos, entre ellos 150 alemanes, entre los que estaba Ülderico Schmidel, “uno de los historiadores de la conquista” y muchos otros personajes de distinción.

En el momento de la partida, el Adelantado ya padecía las consecuencias de la sífilis que lo afectaba. Antes de que la expedición llegara al Río de la Plata, en 1535, la expedición se detuvo en Río de Janeiro durante algún tiempo.

Allí, en medio de una crisis provocada por su enfermedad, Mendoza delegó el mando en JUAN DE OSORIO, un hombre respetado por la tripulación pero que había despertado su envidia, por lo que poco después, dando muestras de su espíritu vengativo, acusándolo de traición por haber difundido las características de la “enfermedad secreta” que padecía).

Luego de un accidentado viaje, en el mes de enero de 1536, los expedicionarios llegaron al Río de la Plata y fondearon en la Isla de San Gabriel.

Pedro de Mendoza, de inmediato mandó a su hermano Diego a reconocer la costa meridional de este río y luego de escuchar el informe de Diego, se trasladó hacia allí con toda la flota. Había llegado, no sólo a América, sino que estaba pisando la tierra que con el tiempo se llamaría República Argentina.

El 2 de febrero de 1536 el Adelantado PEDRO DE MENDOZA, llegó finalmente al Río de la Plata y en proximidades de la boca del Riachuelo, sin ceremonia alguna, procedió a instalar un asiento (Real o Puerto), al que denominó «Puerto de Nuestra Señora del Buen Ayre» (ver Por qué Buenos Aires se llama así), que constituyó la primera etapa de un plan que buscaba alcanzar la Sierra del Plata, aunque ha quedado instalado en la Historia Argentina, que esta fue la primera fundación de la ciudad de Buenos Aires (ver Buenos Aires. Su primera fundación es un mito?).

Abrió los cimientos de una trinchera de tapia, dentro de cuyo recinto se construyeron los alojamientos de los españoles y aquel mismo día, el Adelantado puso en posesión de sus cargos a los capitulares que habían venido ya nombrados desde España.

Pero este asentamiento tuvo una vida muy corta ya que poco tiempo después, las enfermedades, los ataques de los indígenas, las peleas internas y la imposibilidad de obtener la cantidad necesaria de víveres para todos los pobladores, redujeron dramáticamente el número de éstos.

En mayo de 1536, (o quizás en abril de 1537, según otros historiadores), PEDRO DE MENDOZA, envió a JUAN DE AYOLAS en busca de víveres. AYOLAS partió hacia Asunción, bordeando las costas de río Paraná, pero acosado por las pestes, el hambre y los contínuos ataques de los aborígenes, no pudo hacer mucho y decidió regresar al poblado de los “timbú”, aunque nunca se supo si logró llegar.

Mendoza, descorazonado por las malas noticias que le llegaban sobre el probable fallecimiento de su hombre de confianza, sintiéndose enfermo y desanimado e impotente para afianzar el asentamiento que había fundado en 1536, decide regresar a España.

Delegó el mando del Fuerte en FRANCISCO RUÍZ GALÁN, “hasta que Ayolas regresara” (seguía con la esperanza de su regreso) y el 22 de abril de 1537 a bordo de la carabela “Magdalena”, partió hacia allá. Pero quien fuera el Primer Adelantado al Río de la Plata, no logró llegar de regreso a su patria. El 23 de junio de 1537 falleció en alta mar, cerca de las Islas Canarias y su cuerpo fue arrojado al mar.

A fines de 1538 llegó a Asunción el veedor real ALONSO DE CABRERA, con la orden de nombrar a AYOLAS como sucesor de MENDOZA en el adelantazgo, pero como AYOLAS ya había fallecido, lo nombró a IRALA para asumir el mando de la región como Teniente de Gobernador de Asunción y la primera medida que tomó, fue ordenar el despoblamiento del Fuerte que había fundado MENDOZA, cerrando así una de las epopeyas más trágicas de la conquista de Hispanomérica (ver Despoblamiento del Fuerte Nuestra Señora del Buen Ayre).

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