OPINIONES. PRIMER ALAMBRADO (1845)

El alambrado hizo posible el manejo racional de la hacienda, el establecimiento real de la propiedad de la misma y el comienzo de la mestización del ganado. En el año 1845 el señor Ricardo B. Newton introdujo el alambrado en el Río de la Plata y fue don Francisco Halbach en el año 1875, el primero en alambrar todo el perímetro de su estancia.

Valor económico y ecológico de las cercas vivas en fincas ganaderas | CONtexto ganadero | Noticias principales sobre ganadería y agricultura en Colombia CERCAS VIVAS Cincuenta kilómetros de piedras sobre piedras - Juventud Rebelde - Diario de la juventud cubana

Ambos son pioneros del desarrollo agropecuario argentino, tanto en lo que se refiere al mejoramiento de la ganadería, como a la posibilidad de cultivar los campos con cereales, ya que, si los sembrados no estaban cercados, se hacía imposible su cuidado frente a la hacienda vagabunda. Antes de la llegada del alambrado, los campos se limitaban por medio de zanjas o muros de piedras y luego con cercos vivos hechos con espinosas (imágenes), métodos que evidentemente eran muy primitivos y poco eficaces.

Para quien hoy recorre la pampa húmeda y observa la división de los campos en potreros de pocas hectáreas cada uno, donde se ve cómo se alternan los sembrados por el hombre, con los de pasto natural; cómo están separados por medio de alambrados y perfectamente delimitados, el sembrado de trigo, de maíz o de sorgo, de otros potreros con alfalfa, engordando novillos, le resulta difícil imaginar aquellos tiempos, cuando la hacienda medraba a su libre albedrío, imponiendo tremendos esfuerzos para realizar las tareas que demanda su cría (yerra, descorne, castración, curaciones, esquila, etc.).

Le resulta difícil comprender cómo se las arreglaban para proteger sus sembradíos de la hacienda baguala y de predadores silvestres. Le resulta difícil dimensionar debidamente el esfuerzo titánico de aquellos pioneros que se lanzaron a la campaña para regar, muchas veces con su sangre, esas tierras violentas dominadas por el aborigen hostil, que solo cuando comenzaron a tenderse los alambrados, vio que ya no le iban a ser tan fáciles sus desenfrenadas correrías y el escape impune llevando inmensos arreos con hacienda robada (dixit Jorge H. Zorreguieta, ex secretario de la Sociedad Rural Argentina).

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