OPINIONES. EL TEATRO COLÓN DE BUENOS AIRES

“La Argentina crecía velozmente al amparo de un proyecto (el del ’80). Eramos ricos (el país, no la gente), avanzábamos sin pausa y al comenzar el siglo XX, nuestros dirigentes podían planear tranquilos el progreso nacional.

Buenos Aires ya no era la Gran Aldea y tenía público suficiente como para llenar varios Tetros de Ópera. Desde hacía muchos años todo porteño ilustrado conocía óperas de Bellini, Donizetti, Rossini, Mozart, Verdi, Gounod. Las cantaban voces muy famosas y muy caras. Pero entonces, para nosotros, nada era caro. El país vendía mucho y podía pagar bien. Además del Coliseo, la Ópera y otros, hoy desaparecidos, Buenos Aires pudo edificar entonces, al más alto costo, un de los teatros más perfectos, amplios y lujosos del mundo.

Eramos jóvenes y ambiciosos. El Colón nació al mismo tiempo que su vecino, el Palacio de Justicia, dos obras monumentales. En el Colón comenzaron a actuar elencos completos que los empresarios traían de Europa, costaran lo que costasen: cantantes, directores de orquesta y de escena, escenógrafos, bailarines, coreógrafos y hasta coristas y profesores de orquesta. Los argentinos no teníamos artistas suficientes, pero sí dinero (ahora ocurre al revés) y nosotros proveíamos el público, incluyendo la ahora extinguida “claque”.

Poco a poco, el proyecto nacional del ’80 dio sus frutos y los Conservatorios formaron músicos nuestros que entraron al Colón. Primero como coristas, luego como instrumentistas, bailarines, cantantes secundarios y al fin, como protagónicos. Hasta surgieron Directores de orquesta que se trenzaron con los extranjeros: Panizza, Piaggio, Paolantonio, Calusio, Juan José Castro, entre otros.

El Colón fue inaugurado el 25 de mayo de 1908 con “Aída” de Giuseppe Verdi y ese mismo año se representó “Aurora” de Héctor Panizza con tema nacional y dirigida por su autor. Finalmente, los artistas nacidos o radicados aquí, fueron mayoría y en 1925 se crearon los cuerpos estables del Colón. Fue el momento de la primera madurez: ya teníamos cientos de profesionales formados en el país. (dixit por Napoleón Cabrera, editorialista, musicólogo y crítico musical argentino en «100 hechos que hicieron la Argentina», editado por la Revista Gente y la Actualidad, Buenos Aires, 1975).

“La Argentina crecía velozmente al amparo de un proyecto (el del ’80). Eramos ricos (el país, no la gente), avanzábamos sin pausa y al comenzar el siglo XX, nuestros dirigentes podían planear tranquilos el progreso nacional.

Buenos Aires ya no era la Gran Aldea y tenía público suficiente como para llenar varios Tetros de Ópera. Desde hacía muchos años todo porteño ilustrado conocía óperas de Bellini, Donizetti, Rossini, Mozart, Verdi, Gounod. Las cantaban voces muy famosas y muy caras. Pero entonces, para nosotros, nada era caro. El país vendía mucho y podía pagar bien. Además del Coliseo, la Ópera y otros, hoy desaparecidos, Buenos Aires pudo edificar entonces, al más alto costo, un de los teatros más perfectos, amplios y lujosos del mundo.

Eramos jóvenes y ambiciosos. El Colón nació al mismo tiempo que su vecino, el Palacio de Justicia, dos obras monumentales. En el Colón comenzaron a actuar elencos completos que los empresarios traían de Europa, costaran lo que costasen: cantantes, directores de orquesta y de escena, escenógrafos, bailarines, coreógrafos y hasta coristas y profesores de orquesta. Los argentinos no teníamos artistas suficientes, pero sí dinero (ahora ocurre al revés) y nosotros proveíamos el público, incluyendo la ahora extinguida “claque”.

Poco a poco, el proyecto nacional del ’80 dio sus frutos y los Conservatorios formaron músicos nuestros que entraron al Colón. Primero como coristas, luego como instrumentistas, bailarines, cantantes secundarios y al fin, como protagónicos. Hasta surgieron Directores de orquesta que se trenzaron con los extranjeros: Panizza, Piaggio, Paolantonio, Calusio, Juan José Castro, entre otros.

El Colón fue inaugurado el 25 de mayo de 1908 con “Aída” de Giuseppe Verdi y ese mismo año se representó “Aurora” de Héctor Panizza con tema nacional y dirigida por su autor. Finalmente, los artistas nacidos o radicados aquí, fueron mayoría y en 1925 se crearon los cuerpos estables del Colón. Fue el momento de la primera madurez: ya teníamos cientos de profesionales formados en el país. (dixit por Napoleón Cabrera, editorialista, musicólogo y crítico musical argentino en «100 hechos que hicieron la Argentina», editado por la Revista Gente y la Actualidad, Buenos Aires, 1975).

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