OPINIONES. PRIMERA PRESIDENCIA DE HIPÓLITO YRIGOYEN

Quienes han escuchado de los contemporáneos de Yrigoyen la crítica mordaz de que fuera objeto, hay están curiosos en conocer cómo y por qué existen ideas que perduran y hombres que serán siempre recordados”.

Homenaje a Ricardo Balbín a 34 años de su muerteHipólito Yrigoyen es eterno abrazando la idea imperecedera. Bastaría compulsar los proyectos de Leyes enviadas al Congreso y la frase definitoria de su doctrina, para lograr la explicación. Yrigoyen es presencia, porque sus enseñanzas acuden espontáneas al debate de los problemas trascendentes. Es mensaje porque sus postulados perduran en fresca vigencia. “Muere lo que ha dejado de cumplir su misión”, sostenía desde la cárcel.

Es ejemplo porque practicó virtudes que rigen la conducta de políticos y gobernantes. Consideraba al gobierno como “instrumento de realización, mientras que un apostolado de su pensamiento, una espiritualidad que perdura a través del tiempo”.

Denunció que la causa fundamental de la corrupción de un pueblo era confundir Gobierno y Partido, el “hacinamiento” de “Gobierno, grupos y hombres”, prohija el “aprovechamiento en todo y la “perversión es su consecuencia”.

Repudiaba la violencia. Sorprendido por el anarquismo, le fue permitido sentar un claro concepto de la represión por el Estado. Respetuoso del régimen federal, intervino las provincias que no observaban el sistema republicano. Quería Gobernadores, no funcionarios adulones ni mendigos del Poder Central.

Hablar de la Reforma Universitaria es decir Yrigoyen. En el orden internacional fue categórico: la igualdad de los Estados soberanos, la autodeterminación de los pueblos, deben ser una moral internacional. Para juzgar su obra, su pensamiento, habrá que tomar ejemplos en cada una de las expresiones del quehacer nacional para exhibir coherencia, ahorrando el disloque de una legislación minimizada para sortear ocasionales emergencias” (dixit Doctor Ricardo Balbín (imagen), Presidente de la Unión Cívica Radical, publicado en «100 hechos que hicieron la Argentina», editado por la Revista Gente y la Actualidad, Buenos Aires, 1975).).

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