LAS TROPAS DE CARROS (1830)

En 1830 los señores BELL y WHITE introdujeron el servicio de carros para el transporte de mercaderías, logrando introducir una importante mejora en esta actividad, facilitando enormemente el movimiento de cargas por esas calles, la mayoría de tierra (y espeso barro cuando llovía), que tenía en ese entonces Buenos Aires.

desolvidar: "Carrico", de Ezequiel Endériz

Sus carros eran sólidos, de variados tamaños y capacidades y cumpliendo una ordenanza dictada por la autoridad municipal, estaban dotados de elásticos. Construyeron confortables establos y adquirieron buenos caballos a los que racionaban y cuidaban con esmero y los adiestraron para tirar como “cadeneros” o como de “tiro al pecho”, según fuera el volumen de la carga.

Parece ser que estos animales eran (o lo eran sus crías), de aquellos tres caballos de tiro y una yegüa que alrededor de 1820 llegaron de Inglaterra, traídos por BERNARDINO RIVADAVIA. Eran de raza “frisón”, soberbios animales con barbas y amplio calzado, de entre 600 y 900 kilogramos de peso, siempre de color negro y de carácter calmado y dócil. Fueron éstos luego, los que, cruzados con los “Traquenen”, los “Cleveland”, los “Percherones” y algunos auténticos “frisones” que llegaron dieron origen a las grandes tropas de este tipo de animales, especialmente aptos para el tiro y los trabajos de fuerza que se vieron a partir de entonces tirando de carros, galeras, diligencias y arados o formando parte de largas caravanas o tropas de carros, transportando mercaderías por todos los caminos de la patria.(ver “Los caballos, protagonistas de la Historia Argentina”).

Fuente: “Buenos Aires, desde 70 años atrás” de José Antonio Wilde, Editorial Tor, Buenos Aires 1941.

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