LA REVOLUCION DE LOS RESTAURADORES (11/10/1833)

El 11 de octubre de 1833 estalla en Buenos Aires, una revolución encabezada por el general AGUSTÍN PINEDO, con el objeto de derrocar al gobernador de Buenos Aires, JUAN RAMÓN BALCARCE. Fue en realidad un conflicto interno entre las dos facciones en que se habían dividido los federales “rosistas”.

BALCARCE había comenzado su gobierno como un continuador de la política de ROSAS, pero lentamente fue abandonando esa posición y aplicando medidas en contra de la tendencia rosista, con la intención de independizarse de su antecesor y acercarse a posiciones moderadas.

Surgieron así dos facciones en el seno del “rosismo. Por un lado, los “federales apostólicos” (o federales netos, adictos a Rosas que lo apoyaban incondicionalmente) que preparaban su regreso de la Campaña al Desierto que había emprendido, para que asumiera nuevamente el gobierno de la provincia y “federales cismáticos” (o lomos negros, adictos a Balcarce en alianza ahora con los «unitarios»), que objetaban el rigor de ROSAS y rechazando su absolutismo, habían volcado su lealtad a BALCARCE

El 16 de junio de 1833, fueron suspendidas las elecciones de Diputados a la Legislatura porteña, que debían realizarse ese año y los dos bandos desataron una violenta campaña periodística en la que no se ahorraban insultos ni agravios.

La principal promotora del movimiento contra BALCARCE era doña ENCARNACIÓN EZCURRA, esposa de ROSAS, quien entonces se encontraba realizando una campaña al desierto, pero que mantenía constante comunicación con su mujer a través del correo de postas. El objetivo de doña ENCRNACIÓN, era reponer a su marido en el mando y para lograrlo no desdeñó medios ni alianzas con los sectores más corruptos de la sociedad.

En el escandaloso enfrentamiento periodístico que tuvo en vilo a la ciudad, participó el propio gobierno, pero en especial el periódico el «Restaurador de las Leyes», órgano de los rosistas, por lo cual los oficialistas decidieron iniciarle un juicio que debía comenzar a las 10 de la mañana de esta fecha. Como el nombre del periódico se prestaba al juego de palabras, los «apostólicos», para lograr el apoyo del pueblo, lograron que se considerara que se estaba juzgando al Restaurador de las Leyes, es decir al mismísimo ROSAS.

Frente al Tribunal donde debía realizarse el juicio, se congregaron cerca de dos mil personas adictas a doña ENCARNACIÓN, que exigieron la renuncia del gobernador. El jurado no pudo reunirse y el grupo, que logró el apoyo de algunos sectores militares, puso sitio a la ciudad.

El 28 de octubre de 1833, en las márgenes del arroyo Maldonado, el comandante de las fuerzas de Buenos Aires MANUEL DE OLAZÁBAL derrotó a los revolucionarios al mando del coronel MARTÍN HIDALGO, pero el decidido apoyo que ROSAS le había dado a los revolucionarios, convenció a los “cismáticos” de BALCARCE de lo infructuoso de su defensa y luego de hacer un último intento ante PINEDO, el 4 de noviembre de 1833, BALCARCE renunció.

Asumió en su reemplazo el general JUAN JOSÉ VIAMONTE, que renunció al año siguiente y, tras el interinato de Maza, en 1835 asumió nuevamente el gobierno Juan Manuel de Rosas. No solo con las “facultades extraordinarias” que había exigido, sino con la “suma del poder público” y sin oposición posible (ver Gobiernos de Juan Manuel de Rosas).

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