LA LEGUA

En la campaña argentina, era y es hoy también, muy común referirse a leguas para indicar distancia entre uno y otro punto de nuestros vastos territorios. Pero la Legua no ha tenido la misma dimensión según algunos expertos y/o países donde se la tiene como unidad de medición.

Es así que las “leguas cortas”, como la legua itineraria de 20.000 pies castellanos (de 5.573 metros) y la legua topográfica, o “Legua de Burgos” de 18.000 pies castellanos (de 5.016 metros),  coexistieron con las “leguas largas”, como la legua geográfica (de 7.413 metros) y la legua marina de 60 millas marinas (de 7.429 metros), hasta que  el historiador y diplomático argentino ROBERTO LEVILLIER, habiendo tomado como base la relación: 17,5 leguas igual a un meridiano, propuso que una legua equivalga a la distancia de un meridiano, es decir,  6.318,6 metros, .

Aceptando como válidos estos nuevos valores, el historiador, académico etonográfo y escritor ORESTES  DI LULLO, considerando como punto de partida la ciudad de Santiago del Estero, centro colonizador del Tucumán durante la conquista española de los territorios del Río de la Plata en el siglo XVI, estableció que hasta  Córdoba había 80 leguas y hasta Catamarca 37 leguas. Yendo por Talavera de Esteco (a 25 leguas de Santiago), hasta Madrid de las Juntas, había 67 leguas; hasta Salta, 89 leguas y hasta Jujuy, 104 leguas.  Pero si se partía desde San Miguel del Tucumán hasta Londres, había 50 leguas, a Madrid de las Juntas, 55 leguas, a Salta, 77 leguas y a Jujuy, 92 leguas, mientras que yendo desde  La Rioja, hasta Londres había 75 leguas.

Es importante, para dimensionar debidamente las tremendas dificultades que para el transporte de personas y/o mercaderías, presentaban tan extremas distancias entre uno y otro poblado, saber que en carreta, se podían recorrer solamente entre 5 y 8 leguas por días, en galera, entre 18 y 20 leguas y a caballo, de 21 a 23 leguas.

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