LA FORESTAL Y EL FIN DE LOS QUEBRACHALES (1906-1960)

La Forestal  fue una empresa creada por empresarios ingleses que contando con capitales franceses y alemanes  y habiendo adquirido dos millones de hectáreas en el llamado Chaco Austral  Argentino (norte de la provincia de Santa Fe,  sur de la provincia del Chaco y noreste de la provincia de Santiago del Estero), se erigió en un estado dentro del Estado Nacional, para explotar los extensos bosques de quebracho que existían en esos territorios, aunque hay testimonios que extendieron sus talas hasta la zona de El Impenetrable chaqueño.

La Empresa inició sus actividades en 1906 y en ese inmenso predio, se intalaron cinco plantas para la producción de tanino, un producto que se extrae de la corteza de ciertos árboles (especialmente el quebracho), que se utiliza  para el curtido de pieles, la fabricación de fármacos y la industria vitivinícola.  Se instalaron también aserraderos, una red ferroviaria interior de 400 kilómetros,  un puerto particular y se crearon cerca de 40 poblados  para albergar  a sus 20.000 empleados. Tanto la vigilancia, la seguridad y la justicia estaban a cargo de su propio personal y el trabajo en los obrajes (hacheros, carreros y peones de playa) estaba organizado mediante el empleo de sub-contratistas, que eran quienes entregaban las herramientas de trabajo y se ocupaban  de reclutar trabajadores, siempre bajo supervisión de los agentes de la empresa.

La mayoría de los hacheros eran  trabajadores que llegaban desde las provincias de Corrientes, Santiago del Estero, Salta  y otras, que pasaban los días internados en los obrajes, en medio de los bosques, aislados de los poblados y en muchos casos trasladados con sus mujeres e hijos.  Los obrajes eran  lugares de tránsito, poblados solamente hasta que se terminara la explotación del quebracho en esa zona, luego de lo cual los obreros y sus familias eran trasladadas en ferrocarril hacia nuevas zonas vírgenes, donde se instalaban, otra vez, en ranchos precarios, para la tala y el transporte de los troncos abatidos en la zona.

La Forestal instaló sus propios almacenes y proveedurías, que ofrecían mercaderías a bajo precio. Como abonaba con vales o fichas, una gran parte de los salarios de sus obreros y empleados y estaba terminantemente prohibida la instalación de comercios minoristas en el lugar, se aseguraba el monopolio,  ya que los alimentos, bebidas, vestimenta y demás artículos  solo podían obtenerse en sus almacenes.

Desde el territorio de la Forestal partían además líneas ferroviarias privadas hacia diversos puertos y como los suyos eran  los únicos existentes en esa zona del país, la empresa también obtenía ganancia de ellos, cobrando para que otras empresas estatales o privadas, pudieran transportar sus mercaderías, algo que de otro modo no podrían haber hecho. Esto derivó en un aumento de costos para la actividad productora del norte argentino, pero también, en contrapartida, una capacidad exportadora que de otro modo nunca habría tenido.

Entre 1917 y 1922 se produjo un ascenso de la conflictividad obrera que es parte de la oleada revolucionaria iniciada con la Revolución rusa de 1917. La llegada de dirigentes y militantes anarquistas al país, integrando la ola inmigratoria que comenzó a fines del siglo  XIX, instaló aquí los principios del sindicalismo obrero y se vieron rechazados por  una sociedad y un gobierno no preparados aún para aceptar esos cambios que se le proponían. Los enfrentamientos que esta situación produjo, en la República Argentina, tuvo sus hitos más dramáticos con la Semana Trágica (del 7 al 14 de enero de 1919), las huelgas de La Forestal (enero de 1921 a noviembre de 1922)  y la rebelión de los peones rurales de la Patagonia (noviembre de 1920 a enero de 1922).

En 1919, durante la presidencia de HIPÓLITO YRIGOYEN (1916-1922), los trabajadores de La Forestal lograron  organizar una sólida estructura sindical y se afiliaron a la FORA  del 9º Congreso (Sindicalista) y declararon una huelga general que finalizó con la firma de un avanzado convenio colectivo. En los dos años siguientes la empresa incumplió el convenio y logró que el gobernador de Santa Fe EDUARDO MOSCA, creara una fuerza policial financiada por la empresa para cuidar sus intereses, denominada Gendarmería Volante (conocida popularmente como “los cardenales”). Simultáneamente la organización civil (ultra nacionalista) Liga Patriótica Argentina,  instaló en la zona grupos armados con los que, en esa etapa de su historia, desarrollaba acciones parapoliciales, enfrentando a huelguistas.

En esas condiciones en diciembre de 1920 La Forestal inició un lock out prolongado, cerrando sus fábricas y despidiendo a miles de trabajadores, exponiendo a la inanición a varias poblaciones ( Villa Guillermina La Gallareta, Villa Ana, etc.). El 29 de enero de 1921 se produjo un estallido social generalizado en la región, con decenas de enfrentamientos armados en los pueblos y bosques durante tres meses. entre los obreros y la Gendarmería Volante. Hasta que el 29 de enero de 1921 se produjo “la revuelta obrera final”, cuando un grupo de entre 300 y 400 trabajadores, intentó tomar las fábricas que estaban situadas en Villa Ana y Villa Guillermina,  planteando una lucha frontal contra la Gendarmería Volante.

Pese a que llegaron en tren y armados, fueron repelidos y obligados a refuguarse en la espesura del monte y es entonces cuando comienza una verdadera y feroz  “caza de los huelguistas”  y la masacre final. Una gran cantidad de obreros muertos y heridos, queda como saldo y aunque no hay informe oficial, el periódico La Vanguardia, denuncia que fueron entre 500 y 600 las víctimas fatales que se produjeron. Recién en noviembre de 1922 La Forestal reabrió sus fábricas. Para entonces el Sindicato del Tanino y todo asomo de organización sindical en los trabajadores del quebracho había desaparecido.

La empresa se fue de Argentina en la década de 1960,  cerró las ciudades que había fundado y dejó en la calle a miles de trabajadores. Durante los 80 años que funcionó, explotó esos extensos bosques de quebracho y logró ser la primera productora de tanino a nivel mundial, además de exportar y de proveer al mercado interno de miles de postes y durmientes para la instalación de vías ferroviarias y rollizos para la industria de la madera. Pero también  queda como balance de su presencia, que en sólo ocho décadas, había arrasado con el 90% de los bosques de quebracho existentes  y había causado un proceso de desertificación y un daño ecológico, que en 2004 fue calculado en alrededor de 3.000 millones de dólares. y lo que resulta más patético aús, es que la suma abonada al Estado en concepto de impuestos por el derecho que se le concedió, fue mínima. Según el balance de la empresa, en 1916 pagó a la provincia 300 mil pesos de impuestos, mientras que ese mismo año le giró  al Imperio Británico 9000 millones de pesos, es decir diez mil veces más.

Un informe realizado en 2004 por la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación y el Instituto Nacional de Tecnología gropecuaria (INTA), estudió en detalle la devastación de los bosques naturales y el proceso de desertificación la provincia de Santa Fe, causados en el norte de la provincia, principalmente por la acción de La Forestal y estableció que como consecuencia del tipo de explotación forestal realizada en Santa Fe por la Forestal y otras empresas, la provincia perdió el 86% de sus bosques.

Informe realizado utilizando material contenido en Wikipedia; “Investigación a la Forestal”. Anacarsis Acevedo, Centro Editor América Latina,  Buenos Aires, 1983; “La Forestal. La tragedia del quebracho colorado”. Gastón Gori, Ed. Ameghino, Rosario-Buenos Aires, 1999; Cien años de historia obrera en la Argentina (1870-969). Alicia Rojo, Diego Lotito, Walter Moretti y Josefina Luzuriaga,  Ed.IPS, Buenos Aires; “Hemeroteca” particular.

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